Milei pone a prueba su teoría económica y compite contra el tiempo


Javier Milei puede pasar largos ratos de alto nivel de abstracción en Olivos. Lo obsesiona la teoría económica y, de hecho, sueña con dejar un aporte académico que implique un cambio de paradigma. En junio, mientras el Gobierno estaba sacudido por el escándalo de Manuel Adorni, el Presidente decidió acelerar el trabajo para presentar un working paper que algún día espera publicar en una revista científica.
Se trata de un desarrollo que elabora hace más de un año y medio con Demian Reidel, físico, economista y ex funcionario de su gestión, con quien lo une una relación de amistad y la fascinación por la matemática. Se puede caer el mundo, pero nadie los interrumpe cuando hablan de las “barreras de Bellman” y de la “optimización dinámica no cóncava”, herramientas que usan para explicar su modelo.
Básicamente, proponen revisar conceptos de la microeconomía clásica, como el de los “rendimientos decrecientes” (cada unidad de factor productivo añadido rinde menos que el anterior), y critican el accionar estatal para subsanar “fallas” de mercado que para los autores no son tales. El texto se titula “Tamaño mínimo viable” y se puso en circulación en redes sociales, lo que ya generó por supuesto una ola de detractores. Con fórmulas de aritmética avanzada, es de compleja comprensión y, entre otros especialistas, dicen que lo ha leído con gusto Ken Rogoff, profesor de la Universidad de Harvard y ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI).
No es un camino fácil llegar a publicaciones de prestigio internacional, y más no siendo Milei un hombre de la academia. El anhelo dorado es Econométrica, la revista más exclusiva, pero también hay otras opciones como el Journal of Economic Theory (JET). Estas posibilidades entusiasman al Presidente mucho más que la negociación por la reforma política –que impacta en su chance de reelección– y la puesta en marcha de la campaña.
La mente de Milei registra una capacidad de disociación que exaspera a más de uno en el gabinete: permanece inmutable frente a la interna de su tropa, no se detiene cuando le advierten sobre el costo en la opinión pública de ciertas de decisiones, y relativiza cada vez que alguien le sugiere que la mejora del “bolsillo” no termina de llegar.
Este último punto es interesante porque se ata a uno de los ejes de la narrativa oficial rumbo a 2027. “Que la gente nos evalúe en función de cuántas reformas hayamos hecho”, afirmó el Presidente, rodeado de 13 gobernadores, en la vigilia por el Día de la Independencia en Tucumán. Ahí es donde se abre el interrogante: ¿Cuántos de esos cambios implican beneficios percibidos por el electorado? Fuera de discusión está la baja sostenida de la inflación, pero el resto de los proyectos parecen más un mensaje para el círculo rojo: ley bases, paquete fiscal, modificaciones en el régimen laboral, nueva reglamentación sobre Glaciares a favor de la minería, y el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI) son parte de normas de fondo sancionadas por el Congreso aunque no todas con correlato en la coyuntura.
Hay 17 proyectos aprobados en el RIGI por 31.192 dólares, según datos oficiales del Ministerio de Economía. De esos, 9 son para minería y 4 para petróleo y gas. En estudio, hay otras 25 iniciativas por un monto de 110.883 millones. La cifras son impresionantes y el Gobierno las comunica porque el sólo hecho de mencionar cada propuesta es una señal a los mercados, aún cuando aún no han sido avalados y falten meses o más de un año para que se inicien.
En la Casa Rosada pidieron reforzar los equipos dedicados al proceso de evaluación para reducir los tiempos del visto bueno del comité ante cada plan. El impacto del RIGI no es de corto plazo porque la inversión es a lo largo de los años. De acuerdo con la consultora Empiria, en un análisis por proyecto autorizado hasta julio, para este 2026 se estiman –si todo funciona– desembolsos por 5.491 millones de dólares y, el año que viene, por 6.142 millones.
El mayor interés se despierta en la minería, es decir, una actividad extractivista con localización acotada a determinadas provincias. El sector viene en crecimiento. En el primer cuatrimestre, las exportaciones sumaron 3.200 millones de dólares, mas del doble que en el mismo período de 2017, y tres veces y media más que en el 2012. El motor de la reciente suba está más apalancado en los precios –en especial, del oro– que en cantidades.
El oro hoy representa dos de cada tres dólares generados por la minería, y el litio, en cambio, crece en volumen: las toneladas embarcadas pasaron de 2.880 en 2007 a 47.592 en 2026, de acuerdo a un informe de Empiria. Esta foto podría modificarse radicalmente en el marco del RIGI. Si se cumplen las proyecciones, a partir de 2030, el cobre será determinante en el total de exportaciones del área, con epicentro en San Juan, Catamarca y Salta.
Por fuera del área energética, centrado en recursos como gas y petróleo, no hay otros hits para seducir en el exterior. De hecho, en determinados círculos diplomáticos consideran que la repercusión de la Argentina está más basada en la estridencia de un personaje como Milei que en el peso específico de lo que ofrece el país. Le exigen todavía garantías de estabilidad y un desarrollo de infraestructura que haga posible mayores inversiones.
El “Super RIGI”, un esquema de beneficios para proyectos por más de 1.000 millones, aún no fue sancionado y es un enigma cuán atractivo será para los popes tecnológicos a quienes está orientado, en un escenario global con mucha incertidumbre. “Es parte de las promesas a futuro, nosotros tenemos un discurso hacia adelante”, remarca un funcionario. Eso forma parte de la “discusión deseable”. Es decir, que se perfile para los próximos meses un debate entre visiones: la de Milei y la de Axel Kicillof, como una variante simbólica del kirchnerismo.
En la Casa Rosada, están convencidos de que son los únicos que pueden mostrar un proyecto providencial que apunte más allá frente al pasado que encarnarían otras opciones más tradicionales, como el peronismo. En lo concreto, si bien hoy el Presidente puede exhibir una macro ordenada, equilibrio fiscal, acumulación de reservas en el Banco Central e inflación con tendencia a la baja, el flanco débil pasa por lo cotidiano: la falta de recuperación de los ingresos, la suba de la morosidad en las familias, la precarización el mercado de empleo, la merma del consumo masivo.
No está en el manual libertario implementar políticas para la “micro”. De hecho, el paper teórico de Milei, que intenta marcar doctrinariamente su receta, remarca que cualquier regulación o intervención del Estado sólo empeora la situación. En ese contexto, será cuestión de apelar a la esperanza.
En el cuento “La construcción de la Muralla China”, Franz Kafka habla de la parábola de la “desesperanzada esperanza” en la finalización de una obra prácticamente imposible: un pueblo dedicado por generaciones a un proceso del que no vería resultados motorizado justamente por el sentido colectivo de una misión sin fin. No percibían ni siquiera los avances porque usaban un método de edificación fragmentada. La comparación con esa historia imperial milenaria sólo viene al caso de no subestimar la mágica noción de “vender futuro” (“esperanza”) a la hora de una elección.
En el orden del espíritu, el Mundial ya está ejerciendo su efecto de distracción de las desventuras diarias. Al Gobierno le viene bien, incluida la épica del equipo liderado por Lionel Messi para dar vuelta con esfuerzo los momentos adversos. Como dijo Karina Milei, a modo de eslogan, en un breve diálogo con Alejandro Fantino: “Argentina nunca se rinde”.
En la vorágine de la euforia, la militancia digital libertaria, relegada en espacios de poder, se desahoga contra las selecciones de otros países, especialmente de Europa, con mensajes racistas y homofóbicos, fenómeno del que toman nota en el exterior, ahora que Milei pretende viajar a París y Londres.
Llegó más lejos aún en su cruzada la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado. Escribió en X: “Muy bien Paraguay. El equipo africano flojo de modales. No lo aguanto a Mbappe”. Esas palabras de desprecio le valieron que la embajada de Francia en Argentina la considerara “persona no grata”, según confirman fuentes oficiales. No podrá pisar la sede diplomática, ni compartir actividades con autoridades de ese país a menos que se retracte.
Fuente: www.clarin.com



