Sujit Janardhan, médico hepatólogo: “El alcohol no es la única amenaza para el hígado”


El alcohol es considerado el mayor enemigo para el hígado. De todas maneras y sin minimizar sus probados efectos adversos, existe otro tipo de alimentos que también puede ser muy dañino y que merece atención.

El doctor Sujit Janardhan, médico hepatólogo del Centro Médico de la Universidad Rush y especializado en la enfermedad del hígado graso, tal como retomó el sitio Parade, indicó que el exceso de grasas también puede ser marcadamente perjudicial.

Según un informe publicado en BMC Gastroenterology, siguiendo la nota de Parade, el 40% de los adultos estadounidenses de entre 60 y 74 años padecen enfermedad del hígado graso no alcohólico. “Esta situación está relacionada con la acumulación de grasa en el hígado”, completa Janardhan.

Entre los factores que pueden agravar este cuadro -tal como indica el doctor Giuseppi Morelli, médico gastroenterólogo del East Jefferson General Hospital, University Medical Center New Orleans, especializado en enfermedades hepáticas– figura el envejecimiento, ya que puede suele estar acompañado de una mayor resistencia a la insulina y una mayor acumulación de grasa visceral.

Además, la edad está asociada a una disminución del volumen hepático y cambios hormonales que llevan a una predisposición a un mayor almacenamiento de grasa.

Tanto Janardhan como Morelli concuerdan en la nota de Parade que no realizar el plan terapéutico para el hígado graso aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, infarto, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia hepática.

También advierten que la enfermedad del hígado graso se desarrolla lentamente y a menudo sin síntomas de alarma.

“La mayoría de las personas solo se entera de esta condición con un análisis de sangre rutinario que muestran enzimas hepáticas elevadas o pruebas de imagen, como una ecografía, realizada por otros motivos”, explica Morelli sobre esta enfermedad silenciosa.

En otros casos, acuerdan los doctores, existe síntomas tempranos difusos que pasan inadvertidos. “El primero suele ser fatiga inexplicable o una sensación general de debilidad”, explica Morelli. Por el procesamiento deficiente de los alimentos.

Otras personas, tal como especifica Janardhan, experimentan un dolor sordo en la parte superior derecha del abdomen.

La buena noticia, dice la nota de Parade, es que el riesgo de padecer hígado graso no alcohólico se puede minimizar. Las medidas recomendadas, indica Janardhan, es adoptar una dieta equilibrada y ejercicio.

En cuanto a la alimentación, ambos médicos recomiendan seguir una dieta mediterránea que incluya vegetales ricos en fibra, proteínas de origen vegetal o pescado y cantidades moderadas de grasas saludables.

El doctor Morelli, por su parte, recomienda limitar el consumo de alcohol y azúcar, ambos factores principales que contribuyen a la enfermedad del hígado graso.

Sobre el ejercicio, “debe incluir tanto actividad aeróbica como entrenamiento de fuerza”, añade Janardhan. El tiempo recomendado: 150 minutos por semana.

También aconsejan mantener un peso saludable. “Reducir entre un 3% y un 5% del peso corporal puede reducir la grasa hepática; y entre un 7 % y un 10 % del peso corporal, revertir las cicatrices hepáticas”, concluye Morelli.

Fuente: www.clarin.com

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