Flores son amores: doblete de la Joya tras su vuelta a Boca :: Olé


¿Cómo no le iban a pedirle el DNI los rivales? ¿Acaso el chico da indicios de tener la edad que figura en su documento? No era normal ni lo es ahora. No, señor. Ni en El Zorzal o Ballester Centro a los cinco años, ni en Boca o la Selección a los 19. No tiene sentido que con apenas 18 partidos en Primera, Leonel Benjamín Flores ya tenga cuatro goles, un debut con esa Selección a la que se sumó después del triunfo ante Unión y una madurez suficiente como para resolver en un puñado de minutos y movimientos lo que a Boca le había costado hacerle a un rival permeable.
No tiene 19. Lo habrán anotado tarde. Todos pueden equivocarse. Incluso los burócratas. Porque Flores ratificó en la Bombonera y con un doblete lo que había mostrado contra Bolivia en Córdoba dos días antes. Sí: dos. Tanto que durmió un par de horas entre su aterrizaje en Buenos Aires tras la goleada en el amistoso en el Kempes y el entrenamiento matutino del jueves con el plantel del Vasco Arruabarrena. ¿Más cosas raras? Que en ese contexto le hayan alcanzado 29’ para hacer su primer doblete en la cancha de Boca: gran definición al segundo palo y desde el borde del área chica para el 2-0 y mejor precisión para inflar la red en el 3-0 desde el perímetro grande.
“Sé que está empezando pero estoy contento con mi presente. Lo vengo buscando hace mucho tiempo”, se midió el juvenil cuando, todavía con el palpitar del partidazo sacudiéndole el pecho, se puso frío y pensó cada palabra para disfrutar con mesura sus goles. “Había hecho uno en la cancha de Huracán y por suerte se me pudo abrir el arco en esta cancha tan hermosa y con esta, gente que está loca, ja”, se le escapó una risa al elogiar al público al que no deja de sorprender. Esos mismos hinchas que el miércoles saltaron de un respingo de la silla o el sillón cuando Flores encaró en Córdoba para generar la jugada del 4-0 (lo convirtió Flaco López), o en el momento en el que el pibe que nació en La Cava afiló la volea que el bigotón Guillermo Vizcarra desactivó con reflejos de boxeador categoría welter.
“Estar juntos es la fórmula, trabajar de la misma forma”, reveló la gema cuál es el secreto de este Boca que cantó por la Sudamericana, por el título, por todo… Pero que a la vez aplaudió al pequeño gran jugador que se estableció como una realidad cuando en rigor de verdad está en edad de promesa. Aunque, lo dicho: si en los clubes del barrio los rivales le pedían el documento para corroborar que no era un pibe más grande, no sería extraño que en una de esas en Primera algún dirigente golpee una puerta para hacer lo mismo. Porque no puede ser lo que hace.
Fuente: www.ole.com.ar



