El amor también puede ser una forma de resistencia


El amor también puede ser una forma de resistencia

Un paraíso a orillas del río, así se llama mi obra y debe ser simplemente una casualidad que yo nací muy cerca del río en una casa con jardín en el que crecían cuatro paraísos de flores lilas y blancas y de aroma exquisito. Aunque en verdad, no creo en las casualidades. O que muchos fines de semana de mi infancia, me quedaba en la casa de mi tía abuela Alicia, una mujer excéntrica que había vivido junto a un escenógrafo, y que su departamento estaba lleno de máscaras, libros, espadas falsas y vestuarios. Recién años más tarde, en la adolescencia, fui consciente de que ese escenógrafo no era otro que Saulo Benavente. Soy hijo de un ingeniero muy comprometido con los derechos humanos y sobre todo los laborales, además gremialista, de los que pusieron el cuerpo para evitar la privatización de Somisa. Y mi madre, profesora de filosofía con una amiga desaparecida en dictadura. Ella aún conserva una serie de cartas que su amiga le envió desde la cárcel de Devoto donde estuvo detenida (previo al proceso) por tener ideas y querer evitar la catástrofe. Y en ese universo apareció Pedro Almodóvar con su cine tan particular, quien ha marcado mi vida con aquellos entrañables personajes que parecieron haber sido expulsados de este mundo. En mi recorrida hubo, además, infinidad de lecturas y películas que hicieron nacer esta obra mucho antes de que existiera concretamente, como el Nunca Más en la adolescencia, con el que lloraba angustiado con cada testimonio.

La que vamos a contar es una obra que habla de amor y resistencia, uno que logra trascender e imponerse a pesar de la represión y la oscuridad. Pretendo reivindicar a aquellos que lucharon para poder ser como querían ser. A aquellos que no dieron el brazo a torcer frente a la imposición violenta desde el estado en ese periodo oscuro de nuestra historia reciente. Han pasado cincuenta años y por más que para las nuevas generaciones aún el terrorismo de estado queda lejos, aún veo vestigios en nuestra sociedad de ese discurso tan retrógrado que buscaba imponer no solo un modelo económico sino, también, una forma de ser.

Miguel y Osvaldo (Nicolás Maiques y Taiu Braver) representan para mí el amor como forma de resistencia. No solo el que existe en su vínculo cargado de ternura, sino también hacia el arte como herramienta transformadora de la sociedad, la más sublime de todas las formas. Y Augusto (Leandro Sandonato) encarna el terror y la violencia, aparece como una sombra que amenaza con destruir la belleza. Esta historia nace de muchas conversaciones con protagonistas reales de aquellos tiempos, hombres y mujeres que vivieron cargando el miedo en sus cuerpos solo por tener ideas y querer ser como quisieran. Me emociona hasta las lágrimas ver el compromiso de estos tres actores y de todo un equipo dispuesto a contar esto los miércoles y jueves en el teatro Asterión. Porque poco se ha hablado en la Argentina de los 400 desaparecidos de la comunidad LGBTIQ+. Un dato aportado por Carlos Jáuregui, fundador de la Comunidad Homosexual Argentina, sobre personas homosexuales identificadas entre las denuncias y omitidas del informe de la CONADEP.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Además, antes de escribirla me rondaba una idea en la cabeza: más allá de la obviedad del reclamo por la aparición de los cuerpos, quería buscar algo concreto para dar cuenta de la importancia de una espera que pareciera no tener final. Porque esas presencias ausentes que aún duelen, y que muchas veces permanecen encerradas en silencio en los cuerpos de quienes las llevan y en el corazón de nuestro pueblo, necesitan ser nombradas, recordadas y reparadas.

Tal vez por eso el teatro sigue siendo necesario: porque puede devolverles un cuerpo, una voz y un lugar a quienes fueron obligados a desaparecer. Y porque mientras exista alguien que tenga miedo de ser quien es, de amar como quiere o de ocupar el lugar que desea en el mundo, nuestra tarea de contar estas historias todavía no habrá terminado.

*Autor y director de Un paraíso a orillas del río.



Fuente: www.perfil.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior

Adbloquer detectado

Nuestro sitio se mantiene gracias a nuestros sponsors locales, por favor permite que se visualicen en el navegador ♥