El propietario de la casa que alquiló Manuel Adorni en Indio Cua declaró que el jefe de Gabinete le pagó US$21.000 cash

Ante el fiscal federal Gerardo Pollicita, y en el marco de la causa por presunto enriquecimiento ilícito, declaró como testigo José Luis Rodríguez. Se trata del dueño de la casa que alquiló Manuel Adorni mientras se refaccionaba la propiedad que compró en el barrio de Indio Cua. El contrato firmado por un año, fue por un valor de 13.000 dólares que se abonó en efectivo. Después hubo un acuerdo de palabra por tres meses más por un total de 2.400 dólares. Como ya le había alquilado la casa para el verano 2023/2024 por 5.600 dólares, la suma total da 21.000 dólares.
En este expediente la justicia federal busca determinar si los movimientos de dinero y la adquisición de propiedades por parte del Jefe de Gabinete se condicen con sus ingresos como funcionario público y con la información volcada en sus declaración juradas ante la Oficina Anticorrupción (OA).
Como parte de las declaraciones testimoniales tomadas por la fiscalía, se escucho esta mañana en Comodoro Py a José Luis Rodríguez, el propietario de la casa que Manuel Adorni alquiló en Indio Cua mientras la propiedad adquirida en el mismo barrio privado de Exaltación de la Cruz era remodelada por Matías Tabar.
La casa de Manuel Adorni en el country Indio Cua tras las obras de remodelación.El dato lo proporcionó el contratista, cuando dio cuenta en sede judicial y bajo juramento de decir verdad que las remodelaciones encargadas por Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, tuvieron un costo de 245.000 dólares. La cifra fue abonada, según la declaración testimonial, en dólares y sin la emisión de facturas.
En ese marco, contó que durante los diez meses que demandó finalizar todos los trabajos, Adorni “habría concurrido con cierta frecuencia al barrio, ya que alquilaba otra vivienda dentro del country, posiblemente en el lote 1 o 2, perteneciente a una vecina de Tabar.
Por ese motivo se convocó a declaración testimonial al propietario de esa casa. Rodríguez le señaló al fiscal Pollicita que “se firmó contrato por un año”. El contrato se negoció en octubre de 2023 (cuando Adorni no era funcionario), para enero y febrero de 2024 el valor que se acordó fue de 5.600 dólares en total, dinero que se canceló en efectivo y en moneda extranjera.
Después de ese período se firmó el otro contrato, que se extendió por doce meses. La suma global de ese contrato fue de 13.000 dólares. Esa cifra, especificó el testigo, se abonó en efectivo y en dólares.
Cuando el plazo de un año concluyó, Adorni le dijo a Rodríguez que aún no concluía la obra iniciada en su propiedad del mismo barrio Indio Cua. Por ese motivo, relató el testigo, “hicimos un acuerdo de palabra por tres meses más, por 800 dólares por mes, es decir 2.400 en total”. El pago, una vez más, fue en efectivo.
A estos valores hay otro dato a añadir, “Adorni pagó expensas por 600 mil pesos mientras alquilaba la vivienda”, señalaron fuentes judiciales a Clarín.
A la fecha, los números indicaban que en poco más de un año, el jefe de Gabinete movilizó 349.640 dólares. Según fuentes judiciales, esa tenencia como la aplicación de esas divisas, “carecen del respaldo financiero correspondiente, no hay bancarización, ni documento que indique cómo se adquirieron ni facturas sobre el uso de las mismas”.
Pero a estas alturas, esa cifra se ve alterada. Dos valores hay que incorporar: los muebles encargados para el departamento de Caballito por un costo de 10.000 dólares, y el dinero utilizado para pagar los 21.000 dólares que acordó por el alquiler de la casa de Indio Cua.
Es decir: los dólares manejados en efectivo superan los 370.000, pero durante algunos meses -octubre a diciembre de 2023- no era Manuel Adorni funcionario público.
La tenencia de las divisas es un interrogante aún a develar. Lo que busca el fiscal Pollicita es lograr determinar si hay respaldo documental y financiero, para la adquisición de dólares y su posterior utilización.
El objetivo es reconstruir la trazabilidad del dinero del funcionario libertario y de su esposa. Para ello hay dos líneas de trabajo: un informe que realiza la DAFI (el área financiera de la Procuración General de la Nación) sobre ingresos y egresos del matrimonio. Eso permitirá establecer la existencia o no, de alguna inconsistencia.
En segundo término se analizan todos los movimientos financieros, motivo por el cual se requirió el levantamiento del secreto fiscal, bancario y bursátil.
La investigación también determinó que durante el 2024 hubo “movimientos de entrada y salida” de fondos a través de criptomonedas. Aún se analizan los montos comprometidos y por qué los mismos “no figuran en las declaraciones patrimoniales”, presentadas ante la OA.
El contratista y el ritmo de pagos
Según la declaración del constructor Matías Tabar, desmentida por el presidente de la Nación, Adorni y su esposa le pagaron 245.929 dólares, en efectivo y sin ningún tipo de documento respaldatorio.
Aquellos pagos, consta en la planilla de dos páginas que constan en la causa judicial, se hicieron durante once meses. El primero fue el 16 de noviembre de 2024 por una suma de 35.000 dólares. Siempre bajo la misma metodología: en mano y sin reclamar facturas al respecto. El Jefe de Gabinete dejó trascender no sólo que los valores consignados por Tabar no son ciertos, sino que confiaron en el arquitecto (socio del contratista) respecto a la entrega de las facturas.
En cada desembolso de dólares en efectivo, que ocurrían cada quince a veinte días, Adorni entregaba de 20 a 40 mil dólares a Tabar para las refacciones.
Según declaró el contratista, el jefe de Gabinete y su mujer le pidieron que contactara al mismo carpintero que había trabajado en la casa del country para realizar muebles en ese departamento.
Ante el fiscal Pollicita, el empresario dio detalles de los muebles encargados por el Jefe de Gabinete. Se refirió, entre otros, a una mesa de comedor de madera y mármol, sumó una mesa ratona, mesa de comedor diario. El listado es más amplió: un mueble vajillero, mueble grande de rack/TV, mesa consola y espejo.
Todo los trabajos sindicados por Tabar se habrían pedido hacia diciembre de 2025 y los pagos se concluyeron entre enero y febrero de 2026. La modalidad de pago habría sido igual que ocurrió con las obras en Indio Cua: en efectivo, en dólares, con entrega del 50% al inicio y 50% al finalizar.
Los muebles tuvieron un costo de unos 10.000 dólares y se pagaron “en la misma época en que el funcionario viajó y pagó el viaje de ida hacia Punta del Este”, remarcaron fuentes judiciales a Clarín.
Es decir: no fueron sólo los 245.000 dólares ya consignados por Tabar los que se pagaron en efectivo y sin factura, sino también 10.000 dólares más relacionados a los muebles encargados por intermedio del contratista.
Fuente: www.clarin.com



