Después de 30 años, condenaron a un pedófilo gracias al ADN hallado en una piscina pública


Después de tres décadas, la Justicia británica condenó a un pedófilo que abuso de menores en Londres, Inglaterra. La condena fue posible gracias a una pruba de ADN recolectada en una piscina pública, donde ocurrió el primer hecho en la década de 1990.
David Pearce, de 70 años, oriundo de Cambridgeshire, se declaró culpable de siete delitos sexuales en la Corte de la Corona de Snaresbrook, el miércoles 6 de mayo. La sentencia se dictó este viernes 3 de julio, en el mismo tribunal.
Según detalló la Policía Metropolitana de Londres en un comunicado, en 1990 Pearce se hizo pasar por un empleado para acercarse a cuatro niños en una pileta pública de Barking, al este de Londres. Utilizó la excusa de buscar unas llaves para llevar a uno de ellos, de tan solo ocho años, al vestuario, donde abuso de él.
Tras el ataque, los menores denunciaron lo que ocurrió en una comisaría cercana, lo que permitió que las autoridades investigaran el hecho. De esta forma, recabaron testimonios, construyeron un perfil del agresor y peritos forenses acordonaron el lugar para evitar que la escena del crimen fuera contaminada.
Los peritos hallaron semen en un banco de madera dentro del vestuario y extrajeron un perfil de ADN, que en ese momento no coincidió con ningún registro en la base de datos.
Como parte de la investigación, oficiales llevaron a uno de los niños a un gimnasio local para intentar identificar al agresor, pero no había nadie presente que coincidiera con su descripción. Agotadas las primeras líneas de investigación, el caso quedó archivado.
En 2019, Pearce fue arrestado por otro delito sexual. El ADN que aportó en esa oportunidad coincidió —con una probabilidad de una en mil millones— con el hallado en la escena de la pileta.
A partir de esta evidencia, los detectives revisaron denuncias similares y encontraron testimonios de víctimas de un hecho ocurrido en 1996, “con un patrón de ataque alarmantemente idéntico”.
En esa ocasión, la víctima, de 13 años, declaró que un hombre la había obligado a entrar entre unos arbustos en un parque de Barking y la había agredido con la excusa de buscar unas llaves perdidas.
Poco después de su arresto inicial en 2019, Pearce fue interrogado por el episodio de 1996. La víctima participó de una rueda de reconocimiento, donde confirmó que Pearce era el hombre que la había agredido.
Fueron las pruebas de ADN y la idenfiticación por parte de la víctima, más evidencia que identificó a Pearce viviendo en la zona en 1990 y siendo dueño de un camión de comida cercano al parque en 1996, lo que permitió detenerlo y acusarlo.
“Pearce era un depredador que se disfrazaba de una figura de confianza para explotar y agredir a niños pequeños. Sus acciones tuvieron un impacto duradero”, indicó el detective Tony Anionwu.
Fuente: www.clarin.com



