Del Plan V al Plan B: Bullrich desafía el liderazgo de Milei en crisis por el riesgo de un balotaje

A pesar de todas sus diferencias, Karina Milei y Santiago Caputo compartieron la misma obsesión desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada. La hermana del Presidente y el asesor trabajaron por separado para evitar que la administración libertaria fuera interpretada como un segundo tiempo de Mauricio Macri. La maniobra fue exitosa aunque seis de los nueve ministros tienen pasado en el PRO y ambas fuerzas vuelven a explorar -como en 2025- un acuerdo electoral, pero los fantasmas son los mismos y -como dice un dirigente amara illo- “Mauricio ya empezó el tercer tiempo, pero él cree que sigue jugando el partido”. El de Milei todavía está abierto.

Del Plan V al Plan B: Bullrich desafía el liderazgo de Milei en crisis por el riesgo de un balotaje

Macri enfrentó el desafío interno del Plan V, que motorizaban los laderos de la entonces gobernadora María Eugenia Vidal. Milei debe tolerar en sus narices que Patricia Bullrich desfile por los canales de televisión y coquetee con una candidatura presidencial de una manera mucho más concreta que los clips musicales con los que viene diferenciándose en redes desde principio de año.

En ese formato, la ex ministra de Seguridad también está perdiendo las sutilezas. De Madonna, Aitana y Lali Depósito al menos eufemístico Plan B. Del Plan V al Plan B. De un macrismo sin Macri a un mileísmo sin Milei.

Tras escuchar el consejo de Felipe González, que calificó la iniciativa de “absurda”, el ex presidente impuso su estrategia y sometió a la gobernadora, que quería ir a elecciones antes de que el peronismo bonaerense se organizara, y chocó de frente. “Estuve dispuesto a considerar seriamente el ‘plan V’ si se demostraba que el cambio incrementaba nuestras chances de continuar”, escribe en su libro Primer tiempo, en el que repasa las memorias de su gobierno. Macri también rechazó competir en una PASO con sus socios radicales, pero ni él ni la economía lograron sobreponerse al impacto de la paliza del 11 de agosto de 2019.

El actual jefe de Estado tuvo que salir el jueves a explicar el alcance de los dichos de Bullrich. “Es cierto que está preparada, pero quieren inventar un mileísmo sin Milei, un esqueleto obeso. Es imposible”, dijo Milei en el día de su cumpleaños y recién llegado de España.

Para dirigentes que quieren potenciar las chances de la senadora, la frase más relevante fue otra. “La inflación baja más lento y la economía está creciendo menos de lo que esperábamos”, reconoció el Presidente.

Los más optimistas creen que fue un signo de pragmatismo y realismo más alentador que la idea de “morir con las botas puestas”, que repitió en una entrevista antes de regresar. Lo interpretaron también como una señal de debilidad.

Patricia Bullrich y Javier Milei, este viernes en Olivos.

Según se encargó de difundir la propia Bullrich, en su último encuentro en Olivos a solas, ella avisó al Presidente que continuaría esgrimiendo sus diferencias. “Los Menem no están muy contentos, pero ella los desprecia. Y Karina tampoco está feliz, pero a Patricia no le importa. No pide permiso”, dice un armador de la senadora.

Bullrich es más elusiva a la hora de dar precisiones sobre los proyectos que colaborarían para tener una “economía más holgada” que llegue a la gente. En la intimidad ella asegura que no quiere hacer públicas sus propuestas porque todavía no se las transmitió al Presidente. Su plan original de instalación incluía recorridos en provincias, pero vicisitudes familiares los postergaron. Le alcanza por ahora con acciones en redes y visitas a los medios.

Públicamente había reclamado créditos más baratos. En privado sigue hablando con Carlos Melconian, denostado por Milei y siempre crítico del programa económico. El economista no descarta una confluencia con Bullrich en 2027. Mientras tanto camina el país -el jueves estuvo en Chaco- con la convicción de que la gente estaría dispuesta a aceptar a un outsider, pero con condiciones particulares. “La gente desconfía de los políticos, quiere a alguien nuevo pero que no sea virgen, que haya manejado un maxikiosco por lo menos”, le escucharon decir al economista con su poética made in Valentín Alsina.

A pesar de que es la jefa de los senadores oficialistas, Bullrich no está comprometida con la suspensión de las PASO. Al contrario. Los actores del centro a la derecha imaginan una posible confluencia en una primaria.

La reunión de mesa política del último martes.

“La noticia es que hoy Milei pierde un balotaje hasta con el sapo Pepe. Y todos creen que con el 20 por ciento de los votos podés ser presidente”, aseguran en el entorno de un outsider que quiere dar el salto. El viaje a España -desconectado de la realidad nacional- puso en evidencia el deterioro presidencial.

Por eso, hay alboroto entre quienes se ilusionan con ser candidatos aunque las encuestas no los favorezcan o sean desconocidos para una porción mayoritaria del electorado. Desde el sanjuanino Sergio Uñac al santiagueño Gerardo Zamora. Desde Sergio Massa a Daniel Hadad de los hermanos Passaglia de San Nicolás a Hernán Lacunza y el banquero Jorge Brito. “No están viendo si hay agua en la pileta. La pileta rebalsa”, dice un alquimista electoral, que acerca posiciones entre varios actores. A ese lote hay que sumar a los candidatos más consolidados como Axel Kicillof y Myriam Bregman.

Algunos están más apurados, como Dante Gebel, que quiere llenar el estadio de Vélez en diciembre. Otros apuestan a campañas más cortas de instalación, como el ex presidente de River Brito, que por ahora no hace caso a los consejos en sentido contrario de Emilio Monzó, quien días atrás pasó por una reunión del Frente Renovador. El diálogo entre dirigentes de diferentes fuerzas es horizontal.

Los caciques del peronismo se convencieron de la necesidad de resistir la suspensión de las primarias. El Gobierno no solo quiere suspenderlas para evitar que la oposición se organice. También quiere esquivar una respuesta adversa del mercado como la que Macri enfrentó el día después de las primarias de 2019.

La promesa de una bazuka de 75 mil, 100 y 125 mil millones de dólares para evitar una corrida de la que hablaron el Presidente y Luis Caputo no sirvió para parar la suba del riesgo país. Bullrich también cuestionó esa idea. “No tengo que decir estoy con 75 mil millones de dólares a la espera que me hagan un golpe económico’ porque no es bueno un golpe económico. Tengo que decir que hay gobernabilidad, tranquilidad y no voy a necesitar esa plata”, sostuvo..

Las encuestas marcan señales de alarma que el Gobierno niega y Bullrich reconoce en la intimidad. La imagen de Milei y del Gobierno entre los jóvenes de 16 a 24 años se desplomó. “Da cringe”, dicen los integrantes de un sector etario en el que el economista libertario había sacado ventaja en 2019. El referente juvenil del oficialismo Sharif Menem, que organiza reuniones de jóvenes militantes, lo niega. La buena noticia para el oficialismo es que la política no sabe cómo hablarle a la generación que desafía al poder en las capitales europeas.

Volvieron a coincidir el viernes por la noche en la cena de la Fundación Faro, donde el Presidente pidió quemar en la hoguera a varios de los periodistas que investigaron su participación en la causa $Libra de la que fue sobreseído. El abrazo entre ambos no alcanza para limar diferencias que trascienden las formas.

“Ella está acumulando sin saber bien para qué. Si se lanza y tiene chances va a tener a diez gobernadores que la acompañen. Quiere ser presidenta, puede ser vice o seguir siendo senadora”, destaca un armador de la ex ministra. Dentro de su equipo no minimizan que puede pagar caro un nuevo cambio de camiseta, a 14 meses de haberse afiliado a LLA.

Fuente: www.clarin.com

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