El Gobierno, cada vez más complicado con la suspensión de las PASO: los aliados desafían a Santilli y postergarían el debate para 2027


La reforma electoral sigue estancada en el Senado y el oficialismo aún está lejos de conseguir los votos que garanticen la eliminación de las PASO. En el mejor de los escenarios, podría festejar una nueva suspensión de las primarias aunque entre los aliados advierten que el debate podría postergarse para el próximo año.
La pulseada por bajar las PASO provocó cierto cruce subterráneo entre Diego Santilli y Patricia Bullrich. El jefe de Gabinete insiste en tener los 37 votos para aprobar la propuesta (se requiere de mayoría absoluta por tratarse de una reforma electoral), pero la jefa del oficialismo en la Cámara alta asegura que el número no llega a los 30.
“Mientras la Casa Rosada no consiga los votos la veo complicada”, apuntó un senador aliado, que ante la versión de Santilli respondió: “Que traiga la lista”. Un poco es lo que reclaman todos en el Senado, que el ministro vaya al Congreso y diga quiénes acompañan la propuesta del Gobierno.
Esta situación lleva a los senadores a especular que la suspensión de las PASO recién podrá ser discutida el próximo año, en sesiones extraordinarias. El dato sería menor si se tiene en cuenta que la anterior suspensión de las primarias también se hizo en el mismo año electoral, febrero de 2025, aunque este caso es un poco más arriesgado porque se trata de una elección presidencial.
Desde el entorno del jefe de Gabinete ya habían relativizado las declaraciones de Bullrich y los aliados por la falta de apoyo. “Siempre se dice que los votos no están y después están”, indicaron. También estimaron que entre febrero y marzo sería la fecha tope para que se apruebe la iniciativa.
Por el momento, Santilli consiguió que cuatro gobernadores radicales se expresaran a favor de la eliminación de las PASO mientras que el restante, el jujeño Carlos Sadir, se manifestó más por la suspensión. Pero con los antecedentes que tiene el radicalismo de votaciones divididas en el Congreso, el acuerdo con los gobernadores tampoco es una garantía de éxito y hasta las autoridades del Comité Nacional se diferenciaron y defienden las primarias.
Incluso dentro de los aliados peronistas hay diferencias. El tucumano Osvaldo Jaldo se manifestó públicamente a favor de la continuidad de las PASO y el gobernador tiene tres votos en el Senado y otros tres en Diputados. Mientras que el catamarqueño Raúl Jalil puede darle un voto en el Senado, pero en la Cámara baja está en duda que aporte los tres.
Encima el peronismo dio un fuerte mensaje esta semana con el reencuentro de Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa, con la misión de apuntalar el blindaje de las primarias, algo que los aliados alertaron al oficialismo y que mete presión en la conversación que el Gobierno mantiene con los gobernadores dialoguistas.
Un dato que llama la atención es que los gobernadores peronistas que hoy defienden las PASO con el cuchillo entre los dientes nunca las usaron y, posiblemente, tampoco las utilicen el próximo año. Sergio Ziliotto en La Pampa, Gildo Insfrán en Formosa, Gerardo Zamora en Santiago del Estero; Ricardo Quintela en La Rioja; nunca habilitaron otra lista que compita por el poder provincial.
Sin embargo, esa tendencia le permite al peronismo confiar que tiene un piso de 25 votos en el Senado, desalentando la ilusión de la Casa Rosada de arrebatarle algún voto que pueda reemplazar a los radicales.
Por eso, Santilli mete el tema de la reforma electoral en cada conversación o reunión que tiene con los gobernadores. No fue solamente cuando Javier Milei los llevó a París sino también en la reunión del Norte Grande que se hizo en Misiones, que fue un tema central.
Pero quienes están en la discusión fina remarcan que el jefe de Gabinete sabe que la única salida es el mano a mano con cada uno de los gobernadores porque cada provincia tiene su propio escenario electoral. Y, obviamente, cada legislador jugará la ficha a favor de su distrito.
La situación es compleja, como repiten todos en el Congreso, porque a la jugada electoral de cada uno de los sectores se agrega la presión sobre la economía que genera la incertidumbre política y que comenzará a tener más impacto en los datos el próximo año.
Además, los aliados le achacan a la Casa Rosada tener poca claridad en otros puntos del proyecto porque acá no sólo se eliminan las primarias sino que, además de Ficha Limpia, se modifica el financiamiento de las campañas electorales, se aumentan las exigencias para los partidos chicos y se elimina la obligatoriedad del debate presidencial, un hecho que fue clave en las últimas elecciones.
Por ahora, el proyecto del Gobierno está estancado. Hubo dos reuniones de la comisión de Asuntos Constitucionales, que preside el libertario Agustín Coto, de bajo voltaje. La última fue a mediados de septiembre y se había acordado unificar proyectos vinculados a Ficha Limpia, que los dialoguistas insisten con tratar por fuera de la reforma electoral enviada por el Ejecutivo. Pero tampoco se avanzó demasiado.
Fuente: www.clarin.com



