Brasil se suma a los reclamos para que Venezuela se reintegre al Mercosur y crece el debate


Cuando faltan cinco días para que comience a regir el acuerdo comercial provisional entre el Mercosur y la Unión Europea, el 1 de mayo, dentro del bloque del Cono Sur se imponen otros debates, como el de un posible reingreso de Venezuela al bloque.

El país caribeño había entrado como miembro pleno “de prepo”, en 2012, y había sido suspendido en 2017, también de esa manera, al aplicársele el Protocolo de Ushuaia, una cláusula interna democrática ante el alza de la represión a la oposición por parte de Nicolás Maduro.

Aupados ahora por la protección que le da Donald Trump al gobierno interino de Delcy Rodríguez, en el poder desde enero luego de la captura de Maduro, fue el vicepresidente de Lula da Silva, el centroderechista Geraldo Alckmin, el que habló de un “momento diferente” de Venezuela. Y que ello podría derivar en el final de su aislamiento regional, algo que consienten tres de los cuatro miembros fundantes del bloque, menos la Cancillería de Javier Milei.

“Venezuela se incorporó al Mercosur, fue suspendida y, al entrar en un momento distinto, eso será rediscutido”, señaló Alckmin a varios medios de prensa en Brasilia en el marco del diálogo que ya están manteniendo las distintas delegaciones.

Si bien, según fuentes diplomáticas, la Cancillería brasileña es partidaria de ir despacio con el reingreso ya en conversaciones de Venezuela al Mercosur, es la primera vez que en el Ejecutivo de Lula se expresan así. Ya lo había hecho en ese mismo sentido el gobierno paraguayo de Santiago Peña, aliado ideológico regional de Milei, pero que también está en el camino de aceptar a Caracas, ahora legitimada por Donald Trump.

En marzo pasado, el ministro paraguayo de Industria y Comercio, Marco Riquelme, había sorprendido con una declaración favorable al avance sobre este asunto, una posición que también comparten los gobiernos de Brasil y Uruguay.

“Con relación a la reincorporación de Venezuela al Mercosur, nosotros estamos plenamente de acuerdo y es una de las iniciativas que vamos a plantear también dentro de la presidencia pro tempore de Paraguay”. Ese país está al frente del Mercosur hasta mediados de año.

En Uruguay la posición es también favorable, y se preparan conversaciones en ese sentido.

La postura más curiosa es la de Argentina porque, si bien el ministro Luis Caputo (Economía) había dado el visto bueno del país para que el Fondo Monetario Internacional retomara el contacto formal con Venezuela, un paria de organismos políticos, financieros y económicos con Maduro, en el caso del retorno al Mercosur la posición del gobierno argentino es contradictoria.

Hubo dos reuniones de los legisladores del oficialismo argentino en el Parlasur con Rubén Javier Ruffi, director institucional del Mercosur de la Cancillería. Este les transmitió que el Gobierno argentino no quiere el ingreso de Venezuela. Y en las reuniones ocurrieron dos cosas: por un lado, los libertarios del Parlasur se mostraron enojados con la Cancillería porque se los convocaba por primera vez a una reunión habiendo pasado dos años de gobierno, y solo “para usarlos”. Y, por otro lado, le recordaron que el Gobierno les había dejado de pagar los viáticos a los parlamentarios, lo que les impide sesionar.

El motivo que les dieron de la negativa de Cancillería —se desconoce si es una posición consensuada con la Rosada y con el ministro Caputo— es que el reingreso de Venezuela al Mercosur representaba una competencia en materia “energética”, porque su potencial energético y el interés inmenso de los Estados Unidos en ese país podrían —según hablaron con el diplomático Ruffi en la reunión— colisionar con los intereses de Argentina en Vaca Muerta, aunque las estructuras y el potencial hidrocarburífero entre uno y otro país son muy diferentes.

Fue a través del Parlasur, precisamente, por donde se coló el debate del reingreso de Venezuela al Mercosur. Para el caso, fue el parlamentario por Unión por la Patria, Gabriel Fuks, ex diputado y ex presidente de Cascos Blancos, quien primero presentó una moción para la creación de una comisión de acercamiento a Venezuela, que, tras ser aprobada, encabezó el legislador paraguayo Rodrigo Gamarra y permitió las primeras reuniones con autoridades parlamentarias venezolanas en Panamá, y que seguirán durante este año.

Con todo, si bien el acuerdo comercial entre Mercosur y Unión Europea empieza a regir esta semana por decisión de la presidencia de la Comisión Europea, pero será analizado por la justicia de la UE, Venezuela no podría ser parte. Como tampoco lo es Bolivia, que ya es miembro pleno del bloque del Sur. Ocurre que no estuvieron involucrados plenamente en las negociaciones para un TLC, que deberían hacerse por otro lado para un día igualmente poder incorporarlos de estar rigiendo ese acuerdo.

Fuente: www.clarin.com

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