Bram Bekaert, científico forense: “Desarrollamos una nueva técnica de ADN que permite resolver casos de abuso sexual hasta ahora imposibles”


Una nueva técnica de ADN permite aislar las células del presunto agresor sexual en muestras biológicas con cantidades mínimas de material genético con una alta precisión. Este hallazgo, realizado por un grupo de científicos y estudiantes en Bruselas, implica que se podrían resolver casos que hasta ahora eran imposibles de esclarecer.
El método, denominado “SpermFACS” y desarrollado por el hospital universitario UZ Leuven en conjunto con la universidad KU Leuven en la capital de Bélgica, es entre cinco y siete veces más sensible que las técnicas actuales.
“Nuestra nueva prueba puede marcar una diferencia sustancial para las víctimas de abuso sexual y violación”, afirmó Bram Bekaert, el especialista en genética forense del UZ Leuven y líder de la investigación.
Algunos de los impedimentos para hallar evidencia genética con los métodos clásicos recae en que no suelen detectar ADN masculino utilizable pasadas 48 horas.
El científico subrayó que muchas víctimas no acuden inmediatamente a la policía o a servicios médicos por estado de shock, rechazo, miedo y todo tipo de dificultades, tanto a nivel físico como mental, por lo que el material biológico disponible días después de la agresión suele contener información genética insuficiente.
Además, cuando la víctima radica la denuncia de abuso sexual las muestras recogidas generalmente contienen una mezcla de células de la víctima y del agresor.
Los expertos explicaron que iniciaron este este estudio como una forma de colaborar con las víctimas y las autoridades que se dedican a resolver los casos, donde la falta de evidencia configura uno de los grandes obstáculos en las denuncias, lo que agudiza el proceso de revictimización que atraviesa a la denunciante.
“Este método recién descubierto nos permite obtener perfiles de ADN hasta al menos cinco días después de la agresión sexual, incluso cuando haya una sola célula del agresor por cada 7.500 de la víctima”, indicó Bekaert a través de un comunicado de la institución académica.
Esta nueva tecnología combina métodos ya existentes con clasificación celular por fluorescencia, un sistema capaz de reconocer y seleccionar células individuales.
Funciona gracias a un líquido especial que hace que sólo se iluminen las células del agresor, mientras que una máquina de alta precisión las extrae una a una, separando su ADN del de la víctima.
Al aumentar tanto las posibilidades de identificación y la fiabilidad de la interpretación forense, las autoridades policiales podrán contar con mayor información inequívoca y las víctimas podrán contar con el respaldo de pruebas genéticas sólidas que demuestren con fiabilidad la responsabilidad del agresor.
“La técnica también puede ayudar en expedientes complejos, como casos con cantidades mínimas de espermatozoides o situaciones donde haya varios posibles autores, así como en agresiones grupales”, remarcó el experto en ciencias biomédicas forenses.
El método ya fue validado conforme a estándares internacionales y publicado por la revista científica Analytical Chemistry. “No está patentado, por lo que otros laboratorios forenses podrán utilizarlo en el futuro y reivindicar a las víctimas con herramientas para que se haga Justicia”, destacó Bekaert.
El equipo de científico venía trabajando en este proyecto desde 2022, cuando empezaron a hacer las pruebas en un laboratorio con realidad virtual donde los estudiantes analizaban escenas del crimen y buscaban evidencia genética.
Tras lograr un objetivo que sienta precedente en el mundo, ahora se centran en un proyecto de seguimiento para miniaturizar la técnica y analizar las muestras en un microchip, lo que permitiría acelerar aún más el proceso de recolección y detección e incluso aplicarla en lugares donde haya rastros de contacto, como en ropa y otros objetos.
Con información de la agencia EFE.
Fuente: www.clarin.com



