La longevidad extrema tendría un origen inesperado: genes heredados de ancestros prehistóricos


Según una investigación de la Universidad de Bolonia (Italia), la longevidad extrema, es decir esa capacidad de algunas personas de superar los 100 años con buena saludad, podría tener un origen asociado a los ancestros prehistóricos.

Estos genes podrían venir de los Neandertales y los Denisovanos, cuyos rastros genéticos aún persisten en el ADN humano moderno.

El estudio analizó el genoma de 333 centenarios italianos y lo compararon con el de adultos más jóvenes para identificar la influencia de los ancestros cazadores-recolectores occidentales (WHG) en la longevidad extrema.

Los resultados mostraron que algunos de los genes vinculados a la longevidad no surgieron recientemente, sino que ya estaban presentes en poblaciones humanas arcaicas que habitaron Eurasia hace decenas de miles de años.

Estos ancestros prehistóricos se enfrentaban a entornos extremadamente hostiles: climas fríos, escasez de alimentos y alta exposición a enfermedades.

En ese contexto, los individuos que lograban sobrevivir más tiempo solían poseer variantes genéticas que favorecían una mejor reparación celular, una respuesta inmunológica más eficiente y un metabolismo más resistente al estrés ambiental.

Con el cruce entre humanos modernos y estas poblaciones arcaicas, parte de ese ADN quedó incorporado en nuestro genoma.

Los investigadores señalan que no se trata de un único “gen de la longevidad”, sino de un conjunto de variantes genéticas que, combinadas, pueden aumentar las probabilidades de vivir más años.

Más precisamente, los centenarios analizados tienen una mayor proporción de herencia genética de los Cazadores-Recolectores Occidentales (WHG) en comparación con las personas más jóvenes. Tener este linaje aumenta en un 38% las probabilidades de alcanzar una longevidad extrema.

El estudio identificó una concentración inusual de variantes genéticas antiguas en el cromosoma 12. Estas piezas de ADN prehistórico actúan como un “escudo biológico” en tres áreas críticas del cuerpo humano.

Los científicos subrayan que la longevidad no depende solo de la genética. El estilo de vida, la alimentación, el acceso a la salud y el entorno social siguen siendo factores determinantes.

Sin embargo, este estudio revela que algunas personas parten con una ventaja heredada de ancestros que vivieron hace miles de años y por eso se explica que ciertas poblaciones tienen una mayor proporción de personas longevas.

La mezcla genética con antiguos grupos humanos no fue uniforme en todo el planeta, lo que significa que la distribución de estos genes varía según la región y la historia migratoria de cada población.

Además, el hallazgo cambia la mirada sobre los cruces entre humanos modernos y especies arcaicas.

Durante mucho tiempo se pensó que ese ADN antiguo era irrelevante o incluso perjudicial. Hoy, la ciencia muestra que parte de esa herencia genética podría estar contribuyendo a una vida más larga y saludable.

Fuente: www.clarin.com

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