Alexa Grasso, mexicana en la UFC, no olvida su derrota y va por la revancha: “Quiero volver a ser campeona del mundo”


Alexa Grasso conoce los dos extremos de competir en UFC. Fue campeona mundial, protagonizó una de las rivalidades más importantes de la división femenina y después debió atravesar una etapa marcada por derrotas y una lesión que alteró su preparación.
La mexicana no evita mirar hacia atrás. Revisó su última pelea, analizó qué hizo mal y reconoció que quizá necesitaba más tiempo antes de volver a competir después de fracturarse un pie.
Grasso no intenta borrar su última derrota. La volvió a mirar y encontró un detalle que hoy analiza de otra manera: llegó a aquella pelea después de una fractura que consumió una parte importante de su preparación.
“La mitad del campamento se fue en rehabilitarnos, en volver a aprender a caminar, en volver a aprender a utilizar el pie”, explicó la mexicana al repasar ese período.
Con distancia, admite que posiblemente habría esperado un poco más. La recuperación física avanzó, pero el calendario competitivo obligó a combinar rehabilitación con un campamento pensado para enfrentar a una rival de primer nivel.
Aun así, Grasso encontró un dato que modificó su lectura de aquella noche. Incluso lejos de su mejor condición, sintió que continuaba siendo una rival difícil.
“No soy un oponente fácil para absolutamente nadie, aún estando en mi peor estado físico”, aseguró. La frase resume cómo intenta utilizar aquella derrota antes de su próxima aparición.
El objetivo vuelve a ser el cinturón. Grasso ya consiguió convertirse en la primera mexicana campeona de UFC y ahora quiere repetir el camino: “Voy a tratar, como Brandon lo hizo, ser dos veces campeona. Esa es la meta”.
La lesión del pie aparece como uno de los puntos centrales para entender su última etapa. No fue una molestia menor que pudiera resolverse mientras mantenía el entrenamiento habitual.
Grasso necesitó rehabilitación y debió recuperar movimientos cotidianos antes de volver a exigir el cuerpo en un campamento profesional. Parte del tiempo que normalmente habría destinado a mejorar técnica, fuerza y estrategia quedó absorbido por ese proceso.
Su análisis posterior evita presentar la lesión como única explicación de la derrota. La mexicana reconoce que la pelea “no fue la mejor” de su carrera y utiliza esa actuación para revisar decisiones.
También cambió su manera de entrenar. Grasso considera que hoy es una atleta más completa y puso especial atención en el trabajo de piso, justamente porque espera que sus rivales intenten llevarla allí.
El intercambio de golpes continúa siendo una de sus zonas preferidas, pero ahora quiere sumar otra posibilidad: conseguir una finalización desde el suelo.
La primera coronación de Alexa Grasso en UFC llegó en marzo de 2023, cuando sometió a Valentina Shevchenko y terminó con el largo reinado de la campeona kirguisa.
Después llegó una revancha que terminó en empate y un tercer combate, en septiembre de 2024, en el que Shevchenko recuperó el cinturón por decisión.
Aquellas peleas también cambiaron la manera en que Grasso maneja la presión. Fueron combates de cinco rounds, con un título en juego y una exposición que hasta entonces no había experimentado de la misma forma.
Fuente: www.clarin.com



