Edgar Allan Poe, escritor estadounidense, sobre los sueños: “Aquellos que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche”


Edgar Allan Poe es uno de los grandes nombres de la literatura estadounidense y una figura fundamental de la literatura de terror y misterio.
Sus relatos suelen estar atravesados por la muerte, la obsesión, la culpa y la locura, pero también por la imaginación y aquello que escapa de los límites de la realidad.
En sus textos, los sueños y las fantasías del narrador muchas veces funcionan como una puerta hacia una dimensión que no puede explicarse únicamente desde la razón.
Esa mirada aparece en Eleonora, un cuento que Poe publicó en 1842 y que, aunque no es una de sus obras más conocidas, trata temas universales que atraviesan su literatura: el amor, la pérdida, la muerte, la imaginación y la frontera difusa entre lo real y lo imaginario.
Una de las reflexiones del protagonista gira en torno a quienes son capaces de mirar el mundo más allá de lo evidente: “Aquellos que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche”.
Edgar Allan Poe: “Aquellos que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan solo de noche”
La frase aparece al comienzo de Eleonora, un cuento publicado por Poe en 1842. El relato gira en torno a un hombre que recuerda su vida junto a Eleonora, su prima y también su gran amor en un valle paradisíaco.
La historia está marcada por el amor, la enfermedad, la muerte, el duelo y la posibilidad de volver a amar.
Es en ese contexto que Poe introduce su reflexión sobre quienes “sueñan de día”. Con esta cita, el autor no se refiere únicamente a quienes imaginan o fantasean mientras están despiertos, sino a quienes son capaces de mirar la realidad desde una perspectiva diferente y percibir aspectos que pueden pasar inadvertidos para los demás.
La idea está relacionada con uno de los temas que atraviesan varias obras de Poe: la dificultad para separar la realidad de la imaginación.
En sus relatos, los pensamientos, las emociones y las percepciones de los personajes muchas veces tienen un peso tan importante como lo que ocurre en el mundo exterior.
Por eso, “soñar de día” puede entenderse como una forma de observar la realidad más allá de lo evidente.
Para Poe, la imaginación no necesariamente supone alejarse del mundo, sino que también puede permitir descubrir aquello que una mirada puramente racional no alcanza a ver.
Edgar Allan Poe nació el 19 de enero de 1809 en Boston, Estados Unidos. Hijo de dos actores, quedó huérfano cuando tenía tres años después de que su padre abandonara a la familia y su madre muriera.
Fue criado por John y Frances Allan, un matrimonio de Richmond, Virginia. La relación con su padre adoptivo estuvo marcada por los conflictos, especialmente por las diferencias sobre su futuro y su interés por la literatura.
A lo largo de su corta vida, Poe se dedicó a escribir poesía, los cuentos, la crítica literaria y el periodismo. Entre sus obras más conocidas se encuentran El cuervo, La caída de la casa Usher, El corazón delator, El gato negro, Los crímenes de la calle Morgue y La máscara de la muerte roja.
Su literatura estuvo marcada por algunos de los temas como la muerte, la pérdida, el amor, los sueños, la locura y la dificultad para distinguir entre la realidad y la imaginación. Además, sus relatos policiales contribuyeron a sentar las bases del género policíaco.
Sus últimos días están rodeados de misterio. Murió en el Washington College Hospital, ubicado en Baltimore el 7 de octubre de 1849, a los 40 años. Sin embargo, la causa exacta nunca pudo determinarse con certeza.
Su vida terminó sin que conociera el reconocimiento que alcanzó años más tarde. Sus cuentos, poemas y reflexiones continúan leyéndose más de 175 años después de su muerte y mantienen intacta su capacidad para inquietar, sorprender y hacer pensar a los lectores.
Fuente: www.clarin.com



