Santiago Carpintero, albañil: “El día de mañana vamos a estar solos y se va a ganar mucho dinero en la construcción”


La falta de mano de obra joven en la construcción comenzó a encender señales de alerta entre quienes trabajan en el sector. Mientras cada vez más personas buscan empleos de oficina o profesiones vinculadas a la tecnología, oficios tradicionales como la albañilería, la electricidad, la plomería, la pintura o la carpintería encuentran cada vez más dificultades para sumar nuevos trabajadores.
En ese contexto, el español Santiago Carpintero, conocido en redes sociales como El Albañil de TikTok, se convirtió en una de las voces más visibles de esta problemática. Con apenas 22 años, utiliza sus redes para mostrar el día a día de la construcción, compartir técnicas y acercar el oficio a nuevas generaciones.
“El día de mañana vamos a estar solos y se va a ganar mucho dinero en la construcción”, asegura el joven para quien la construcción continúa siendo una actividad rentable, aunque reconoce que muchos prefieren empleos más cómodo. “En mi oficio se gana bien, pero la mayoría prefiere trabajar en una oficina con comodidades”, afirmó en distintas entrevistas al analizar el escenario actual del sector.
La historia de Carpintero está profundamente ligada a la obra. Desde pequeño acompañaba a su padre, también albañil, y fue allí donde descubrió una vocación que años después terminaría convirtiéndose en su profesión. Aunque estudió telecomunicaciones durante un tiempo, finalmente decidió seguir el camino familiar.
Hoy, además de trabajar en reformas y construcción, acumula más de 180.000 seguidores en TikTok a través de la cuenta @reformasanti, donde comparte consejos prácticos y muestra proyectos terminados que despiertan el interés de miles de usuarios.
Para Carpintero, el principal problema no es la falta de trabajo sino la ausencia de relevo generacional. Según explica, son cada vez menos los jóvenes dispuestos a comenzar desde abajo en actividades que exigen esfuerzo físico y aprendizaje constante.
El albañil recordó que sus primeros meses en la obra fueron complejos. “Llegabas cansado y estabas más perdido que una aguja en un pajar”, relató. Sin embargo, destacó que la experiencia diaria y la observación de trabajadores más experimentados le permitieron adquirir conocimientos hasta desenvolverse de manera autónoma.
Con la intención de conectar a quienes sí eligieron estos caminos laborales, creó incluso un grupo de WhatsApp que reúne a jóvenes vinculados a la construcción de distintos países. Allí intercambian experiencias, dudas y consejos sobre los desafíos cotidianos del oficio.
Según su visión, la sociedad impulsó durante años la idea de que el éxito laboral pasaba exclusivamente por estudiar carreras universitarias, dejando en segundo plano actividades manuales que siguen siendo esenciales para el funcionamiento de cualquier economía.
Carpintero sostiene que, si la tendencia actual continúa, dentro de dos décadas podría producirse una fuerte escasez de trabajadores especializados en construcción.
“¿Cómo se van a fabricar las casas de aquí a 20 años?”, planteó durante una entrevista. A su juicio, muchos de los actuales profesionales estarán jubilados o habrán abandonado la actividad por el desgaste físico acumulado tras años de trabajo.
En España, estima que un peón puede percibir entre 1.500 y 1.600 euros mensuales, mientras que un oficial puede cobrar entre 1.800 y 2.000 euros. Sin embargo, considera que esos valores podrían aumentar significativamente si continúa reduciéndose la cantidad de trabajadores disponibles.
Por eso lanzó una predicción contundente sobre el futuro del sector: “El día de mañana, cuando no haya nadie, vamos a estar solos y se va a ganar mucho dinero en la construcción”.
Más allá de los avances tecnológicos, el joven cree que la construcción seguirá necesitando personas capacitadas. “No sé quién va a seguir construyendo las casas. No se van a levantar con robots ni con inteligencia artificial. Siempre hará falta gente que las construya con sus propias manos”, concluyó.
Fuente: www.clarin.com



