Del goleado Curazao a los modernos Corea del Sur y Japón :: Olé

Una de las críticas a que la Copa del Mundo se vuelva cada vez más multitudinaria es cierta degeneración de la competencia, al incluirse cada vez más equipos lejanos al nivel de la élite que supone la máxima cita planetaria. El partido entre Alemania y Curazao hizo recordar a resultados que eran más frecuentes en viejos mundiales, cuando una potencia se cruzaba con algún apenas emergente, que venía en general de África, Asia y Concacaf.
Cierto que vivimos otros tiempos, que un solo jugador del plantel de Curazao es realmente nacido en ese país y que casi todos juegan en Europa, la mayoría en Países Bajos. Pero, aunque tuvo un juego entusiasta y les pegó un susto a los Panzer cuando les empató el partido durante un cuarto de hora, Curazao como selección tuvo su estreno absoluto y está apenas en la salita de tres.
Igual, no es menos cierto que equipos que en lejanos mundiales eran los Curazao que se comían de a siete, hoy en día están en condiciones de plantarles cara a naciones con historia más fuerte y ya no se van de la Copa conformes si consiguieron un puntito o ganaron un partido. Vienen a buscar más.
Esa impresión dio Corea del Sur en el partido que le dio vuelta a República Checa (donde metió uno de los goles de jugada colectiva más bellos de esta primera fecha). Los coreanos, en el Mundial del 54, se fueron con la canasta llena (Hungría les ganó 9 a 0 y Turquía, 7 a 0). Hoy no son más “Curazao”.
¿Y qué tal Japón, que recién llegó a los mundiales en el 98, ya en Qatar ganó su grupo (venció a Alemania y España) y ahora le jugó de igual a igual a Países Bajos?
En el fútbol global de hoy, chicos nacidos en cualquier rincón de la Tierra van a parar a ligas fuertes, potencian luego a las selecciones de sus países y los que planifican bien, como los africanos de Marruecos y Senegal, ya no llegan a la Copa como el mayordomo de nadie.
Fuente: www.ole.com.ar







