“Efecto Venturi”: una nueva hipótesis apunta a que los buzos italianos murieron succionados por la cueva en Maldivas


Monica Montefalcone (51) y su hija Giorgia Sommacal (22), Muriel Oddenino (31) y Federico Gualtieri (31) habían pagado cerca de dos mil euros para una expedición al fondo del mar. Una aventura extrema en Maldivas. Los acompañó Gianluca Benedetti (44), capitán del barco. Los buzos italianos se sumergieron en las profundidades y nunca más salieron. Qué pasó sigue siendo una incógnita, aunque ahora asoma una nueva hipótesis: la trampa del efecto Venturi.

Se mantiene el misterio sobre lo que sucedió a 50 metros de la superficie. Pero un especialista deslizó que las características de la cueva de Thinwana Kandu le habrían tendido una trampa a los buzos.

Es que la caverna tiene tres cámaras, con estrechamientos que habrían propiciado un fenómeno físico mortal para los cinco buzos, chupados por la corriente. Se lo conoce como efecto Venturi.

Alfonso Bolognini, presidente de la Sociedad Italiana de Medicina Subacuática e Hiperbárica, explicó que la posibilidad la descubrió cuando se enteró de que las fuertes corrientes impidieron el despliegue de un ROV (vehículo operado de forma remota) y que luego la confirmó al ver un diagrama del lugar, según detalló en declaraciones que recogieron La Repubblica y Corriere della Sera.

“Dos cosas pudieron haber ocurrido. O todos fueron succionados, o uno fue succionado y los demás intentaron rescatarlo. Es una hipótesis concreta, respaldada sobre todo por la profesionalidad de los buceadores, personas altamente capacitadas: la profesora Monica Montelfacone tenía más de 5.000 inmersiones y poseía todas las certificaciones necesarias. Sin mencionar que llevaba a su hija con ella, así que podemos imaginar el tipo de cuidado que tenía”, planteó Bolognini.

“Probablemente se trataba de un reconocimiento visual antes de bucear más tarde para explorar las cuevas, y en su lugar fueron succionados. Con ese nivel de conocimiento, es impensable ir tan profundo sin la preparación necesaria para ese tipo de exploración. Posiblemente estaban al final de la inmersión; estaban allí por el arrecife de coral, las cuevas no eran el objetivo. Decidieron hacer esta inmersión un poco más profunda para ver la entrada, fueron succionados a un entorno oscuro, con visibilidad cero, en un estado de gran desorientación y quizá de pánico”, agregó respecto de su teoría.

Finalmente, se refirió a cómo pudo ocurrir el desenlace: “En su desesperada búsqueda de una salida, probablemente también se quedaron sin aire”.

El efecto Venturi lleva el nombre de su descubridor, el físico italiano Giovanni Battista Venturi, que lo definió a fines del siglo XVIII. Se trata del cambio que experimenta un fluido al atravesar un espacio más angosto: al pasar por ese estrecho, aumenta la velocidad y disminuye la presión del líquido.

La diferencia de presión puede generar un efecto de succión, capaz de arrastrar otros líquidos o gases.

De esta manera, la velocidad del agua habría absorbido a los buzos italianos, que quedaron atrapados en el fondo del mar, de donde ahora los rescatistas tratan de sacarlos para devolverlos a la superficie y a sus familiares.

Hasta ahora lograron rescatar a tres. El primero fue Gianluca Benedetti, a quien encontraron en la entrada de la caverna y cuyos restos ya llegaron a Italia. Este martes sacaron a otros dos: los de Monica Montefalcone -para alivio de sus doloridos familiares– y Federico Gualtieri.

Aún falta la devolución de los cuerpos de Giorgia Sommacal y Muriel Oddenino, que como Montefalcone y Gualtieri quedaron en la cámara 3.

Para develar el misterio será clave el análisis del contenido de la cámara GoPro que los investigadores lograron rescatar. También podrían entregar pistas las computadoras utilizadas en la travesía y que dejaron registrados datos críticos: como la ruta y la profundidad a la que llegaron los buzos.

Fuente: www.clarin.com

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