Lo que antes era un residuo marino ahora es clave: Suecia cultiva macroalgas a gran escala


Durante años, el fondo marino estuvo asociado principalmente a contaminación, residuos plásticos y deterioro ambiental. Sin embargo, en Suecia, comenzaron a utilizar el océano como parte de soluciones industriales orientadas a reducir la dependencia de materiales fósiles y desarrollar alternativas más sostenibles.

Es así que un proyecto impulsado en la costa oeste del país nórdico busca convertir macroalgas marinas en materias primas industriales capaces de reemplazar ciertos plásticos y materiales derivados del petróleo. La propuesta reúne a investigadores, productores y grandes empresas privadas interesadas en nuevas tecnologías sustentables.

La iniciativa es liderada por Axfoundation junto con la Universidad de Lund y apunta a construir una cadena industrial europea basada en el aprovechamiento de biomasa marina cultivada a gran escala.

El objetivo no es utilizar las algas como alimento, sino procesarlas para fabricar textiles, bioplásticos, cosméticos y otros materiales técnicos que hoy dependen de recursos fósiles o importaciones asiáticas.

El proyecto trabaja principalmente con Saccharina latissima, conocida como kelp de azúcar, una especie abundante en aguas frías del Atlántico Norte que puede crecer varios metros en pocos meses.

En Suecia, las empresas cultivan estas macroalgas en líneas suspendidas en el mar, donde se desarrollan de forma natural durante el invierno sin necesidad de fertilizantes, pesticidas ni agua dulce, algo que despertó el interés de distintos sectores industriales.

Además de crecer rápidamente, el cultivo no ocupa tierras agrícolas ni compite con la producción alimentaria tradicional, una ventaja importante frente a otros recursos utilizados para fabricar bio materiales. Estas condiciones permiten obtener biomasa de manera relativamente estable y con menor impacto ambiental que otros sistemas productivos.

El proyecto, denominado Seaweed Materials Initiative, utiliza distintos procesos industriales para separar los componentes útiles presentes dentro de las macroalgas cultivadas.

Para eso, las plantas procesadoras aplican técnicas físicas como calor controlado o campos eléctricos que permiten romper las células y extraer sustancias específicas contenidas en la biomasa marina. Después, los materiales son filtrados y divididos en distintas fracciones para obtener compuestos con aplicaciones concretas.

Uno de los derivados principales es el alginato, un compuesto utilizado en envases biodegradables, cosméticos y otros materiales industriales que buscan reducir el uso de plástico convencional. La celulosa extraída de las macroalgas también puede incorporarse a textiles o materiales compuestos.

El material restante incluso puede reutilizarse para generar fertilizantes o biogás, algo que permite aprovechar prácticamente toda la biomasa obtenida durante el proceso productivo. La intención del proyecto es construir una cadena industrial completa dentro de Europa para disminuir la dependencia de importaciones provenientes de Asia.

Uno de los principales problemas que enfrenta actualmente la industria europea es la falta de infraestructura y estándares claros para procesar macroalgas a gran escala de manera continua. Por ese motivo, la iniciativa reúne a investigadores, productores y compañías privadas interesadas en desarrollar nuevos materiales sustentables para distintas aplicaciones comerciales e industriales.

Entre las empresas involucradas aparecen firmas como Volvo Cars e IKEA, que buscan explorar alternativas más sostenibles para algunos de sus productos y procesos de fabricación. La meta es pasar de experiencias experimentales a una producción estable capaz de abastecer futuras fábricas europeas.

Fuente: www.clarin.com

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