Victorias clave, morbo y saldo negativo con Boca: Almirón y otro duelo especial frente a River :: Olé


Morbo. Recuerdos incómodos. Victorias importantes. El combo es premium: incluye dos victorias en superclásicos, una eliminación durísima en Libertadores, apenas un par de empates. Jorge Almirón volverá a medirse ante River. El deté de Central estará frente a frente con ese mismo equipo al que sacó de la Libertadores 17 con Lanús, al que derrotó en una final y por goleada con ese mismo cuadro, al que enfrentó con Boca con saldo negativo. El que buscará dar un golpe en el Monumental para llevar a Ángel Di María a su primera final desde su regreso al país.

Los antecedentes meramente estadísticos marcan que Almirón perdió 7 de sus 12 enfrentamientos contra River. Que marcó 13 goles y recibió 18. Que sacó 11 puntos sobre 36 posibles. Números fríos ajenos al calor de las brasas de esas tres victorias que se anotó JA. La primera, en febrero de 2014, con Godoy Cruz. Un lejano 2-1 (Fernando Cavenaghi puso el 1-0; Leandro Grimi y Julio Rodríguez en el descuento dieron vuelta el marcador) al que se suman dos triunfazos.

Campeón del Torneo de Primera División 2016, Almirón fue el deté de Lanús en el 3-0 ante River en la definición de la Supercopa Argentina 2016, celebrada el 4 de febrero del año siguiente. Un 2017 que quedaría grabado por los cruces entre el deté y el Grana con el equipo que por entonces dirigía Marcelo Gallardo. En aquella noche calurosa, Lautaro Acosta, Nicolás Pasquini y José Sand habían decorado una goleada recordada que marcaría el pulso del equipo del Sur.

En la Copa Libertadores, en semifinales, hubo mata-mata. River ganó la ida 1-0 (Ignacio Scocco). La revancha la empezó arriba 2-0 (Scocco, Gonzalo Montiel). Sin embargo, cuatro goles en 25 minutos (doblete de Sand, Lautaro Acosta y Alejandro Silva) dieron vuelta una serie marcada por las controversias arbitrales protagonizadas por Wilmar Roldán (árbitro de campo) y Andrés Cunha (VAR).

Durante los 90 minutos, Roldán no vio una clara mano de Iván Marcone -debió haber sido penal para River; el VAR tampoco la observó- además de haberle sacado una amarilla errónea a Nacho Fernández (luego fue expulsado) y no vio dos córners claros. Tampoco se revisó una piña de Román Martínez, aunque sí se aplicó para el cuarto gol de Lanús. Todo eso generó un enorme enojo en River, tanto es así que quedaría inmortalizada una frase de Enzo Pérez (“Inventaron el VAR”) en un superclásico posterior).

Esa victoria 4-2 sería la última de Almirón, hasta ahora, enfrentando a River. El siguiente mano a mano se daría en 2022, dirigiendo de vuelta a Lanús, y River ganó 2-1. Y, después, llegaron los clásicos con Boca, con saldo completamente desfavorable para el entrenador: caída 1-0 con gol de Miguel Ángel Borja de penal -el colombiano celebró su grito mientras sus compañeros se trenzaban con los rivales en medio del campo- y la derrota 2-0 en la Bombonera, con gritos de Salomón Rondón y Enzo Díaz.

Más tarde, el morbo se reflotaría en la serie de cuartos de final de la Libertadores 24. Almirón, ya en Colo Colo, le sacó un valioso empate 1-1 en Chile aunque en el Monumental, Facundo Colidio marcó el 1-0 para avanzar a las semifinales del torneo continental del que River quedaría eliminado ante Atlético Mineiro. ¿El último antecedente? Un 0-0, ya como DT de Central, en Rosario.

Esta vez, el morbo reaparece. El pedido de “guardia alta” de Rodolfo D’Onofrio, el cruce entre Diego Milito y la AFA precisamente por fallos que consideró desfavorables para Racing ante Central y el propio recuerdo de aquellos partidos reflotarán una rivalidad que trasciende las estadísticas.

Fuente: www.ole.com.ar

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