Una familia camina 600 kilómetros con 1.700 ovejas para que una tradición no desaparezca


En pleno siglo XXI, en el año 2026, hay tradiciones que ya se han perdido y otras que sobreviven por el empuje de generación en generación. Tal es el caso de una familia de España que camina 600 kilómetros con 1.700 ovejas para que sus costumbres no desaparezcan.
La dureza de las ciudades, el ritmo diario, las pantallas y contemporaneidad ganaron muchas batallas en terrenos donde la paciencia, el trabajo duro y poco repetitivo se impone. Sin embargo, en diversos rincones del planeta todavía sobreviven algunas reglas milenarias que resisten cualquier embate.
Se trata de la lucha por la supervivencia de una identidad que se niega a ser sepultada por el progreso y los cambios de ritmo. Hablamos de los pastores transhumantes (practican la trashumancia, un tipo de pastoreo en el que trasladan sus rebaños estacionalmente en busca de mejores pastos y climas).
Su viaje se extiende durante semanas bajo condiciones climáticas impredecibles. Pero eso es lo de menos. La importancia no es solamente la de buscar mejores condiciones para su ganado, sino seguir con aquello que es tan propio que no puede desaparecer.
La tecnología y posibilidades de hoy en día permitirían otro tipo de pastoreo, pero la relevancia de guiar a la masa de animales a través de terrenos sinuosos, caminos de tierra y más, excede las posibilidades que da la comodidad.
En las últimas semanas, un relato proveniente de España capturó el interés público, centrado en una familia que defiende sus tradiciones como algo innegociable. Conforme a lo reportado por medios españoles, entre ellos el portal de la Corporación de Radio y Televisión Española (RTVE), la trashumancia suele asociarse con la imagen de un pastor que actúa en solitario; sin embargo, esta situación particular difiere de esa norma.
Indican que esta forma de pastoreo, muy habitual en el siglo pasado, se fue perdiendo con la posiblidad de compra de comida para los animales en los meses más secos. Sin embargo, José Manuel Sánchez, la cabeza de esta familia, no quiere que esta tradición se pierda.
La historia que rescata la Web española asegura que hace unos cuatro años una sequía obligó al hombre a llevar a sus ovejas hasta una montaña porque en su finca no había pasto suficiente para alimentarlas. Luego de este hecho, aunque haya comida para los animales cercana a su casa, el hombre prefiere que la trashumancia siga viva, y realiza una ruta de más de 600 kilómetros junto a su familia.
En su travesía kilométrica, pasan 40 días caminando, que atraviesan las provincias esapañolas de Cáceres, Toledo, Ávila y Valladolid hasta su destino final: Prioro, en la montaña leonesa.
Según indican, la ruta la hace junto a sus padres y otros familiares. Aseguran que, Jose Manuel padre fue pastor trashumante en su juventud y ahora se dedica a conducir uno de los coches en los que llevan sus cosas. Además, es el encargado de preparar la comida para todos.
La tradición viene desde los ancestros de esta familia, y Sánchez es la sexta generación dedicada a esta tradición. Además, ya dijo que, como busca que esta tradición siga viva, se lo intentará transmitir a su hijo. Habrá que ver, finalmente, si el joven toma la posta o no.
Fuente: www.clarin.com



