“Un reencuentro mágico sobre el escenario porteño”


Conformaron varias parejas inolvidables en las ficciones televisivas desde Inconquistable corazón (1994), siguiendo por Montecristo (2006) y más cercano en el tiempo El elegido (2011). Son Paola Krum y Pablo Echarri que desde 1999 que no compartían escenario. Fue en Puck sueño de verano, versión de la comedia de Shakespeare con el sello de La banda de la risa. Ahora vuelven, pero a la avenida Corrientes para presentar desde el 19 de este mes Maldita felicidad de Agustina Gatto, en versión y dirección de Daniel Veronese. Estarán acompañados por Carlos Portaluppi, gestor ideológico del proyecto e Inés Palombo, de jueves a domingo en el Teatro Metropolitan.

—¿Puede la felicidad ser maldita?

PAOLA KRUM: Creo que lo que la puede hacer maldita es la búsqueda. La felicidad se escapa, es un momento e inasible. Me parece que en ese sentido solamente podría ser maldita. Después cuando sucede es lo más hermoso que te puede pasar, aunque es algo muy fugaz. El título de la obra tiene que ver con que estos personajes están desesperados y enloquecidos en la búsqueda de lo que cada para cada uno es la felicidad. Todos tienen una demanda diferente, se conocen, se hieren y en medio de todo esto sucede la comedia.

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PABLO ECHARRI: Es lo interesante del título, Lo maldito de la felicidad es ese tránsito, que tienen estos personajes en esta obra. Tratan de dilucidar qué es la felicidad mirándose para dentro y entre ellos, ponen sobre la superficie sus aspectos más terribles. Muestran cuántas dificultades hemos tenido para ser felices y no por decisión propia, a veces por cuestiones de nuestra familia, experiencias de niños o familiares. La felicidad o la falta de ella vienen desde esos comienzos, desde el primer llanto en el parto.

—Hay una frase de la obra: “Todos vivimos mintiendo.” ¿Coinciden?

KRUM: No me veo como una persona especialmente mentirosa. Siento honestidad a mi pesar, porque la verdad es que muchas veces me gustaría por lo menos tener una máscara que me proteja un poquito más. Todo se me nota. Sí creo que todos, por supuesto, en la vida por momentos mentimos para proteger o para protegernos. Siempre hay alguna mentirilla, pero no estoy a favor de la mentira. Creo que es importante conocer la verdad y que es fundante. Cuando una desconoce cómo son las cosas, cuando te han mentido profundamente, puede ser una herida muy grande. La verdad es un valor muy grande para mí.

ECHARRI: La mentira es mucho más natural en nosotros de lo que el mundo o la sociedad permite que lo aceptemos. Uno miente, suaviza opiniones, desenfoca o sesga algunas miradas de algunos sucesos. Uno es piadoso también a través de la mentira. Hay algunas más patológicas y existen seres que solo pueden mentir. Mi protagonista, Peter, es un poco así, insoportable, excéntrico, inseguro, cruel, bondadoso y absolutamente irresistible también. Está decidido a mentir y les ha mentido a todos a su alrededor.

—No son muchos los autores nacionales que interpretaron. ¿Hay diferencias?

KRUM: Había hecho sólo Me gusta/Todo por un like de Alberto Rojas Apel en el 2023. Pero es verdad, es éste mi segundo texto nacional, hice O’Neill, Pinter y Shakespeare. Con Maldita felicidad me pasó que inmediatamente me produjo una empatía, tuve un acceso fácil, algo que me sentía capaz de decir. Celeste es un personaje que a pesar de ser distante de mí, me podía resultar hasta liberador y podía jugar. La autora, Agustina Gatto viene a los ensayos y Daniel (Veronese) es un director que juega con el texto, ajustando muy bien los tiempos de la comedia. Es muy amoroso, como Daulte. Tuve suerte porque son grandes directores, personas muy accesibles y educadas. Ya no está de moda el maltrato en la cultura, quedó afuera.

ECHARRI: Agustina Gato es una autora fantástica. La descubrí con este texto, que es ágil, reconocible, genera empatía porque la temática nos atraviesa. Tiene una gran capacidad estructural para poder generar esta comedia, con hondura para ponerse seria en los momentos necesarios. Es como si conociera mucho al espectador.

—¿El teatro es hoy el refugio de los actores?

KRUM: El año pasado tuve un accidente, una lesión muy grave y no pude trabajar. El nombre es muy lindo “triada”, tuve que hacer tratamiento y ocuparme de recuperarme. Para mí éste fue un reencuentro muy mágico con el teatro. Es como si hubiera vuelto a nacer en un punto, renovada y florecida. Desde el primer día supe la letra. Me gusta actuar y me da felicidad. El teatro siempre es como el cine, uno va cuando puede y la situación del país no parece muy floreciente. Aparte hay una oferta infinita. Estamos todos los actores haciendo teatro. Siento incertidumbre, no sabemos qué va a pasar.

ECHARRI: Es la primera vez que empalmo tan seguida una obra con otra. Tenía deseos de que esto sucediera para meterme en la rueda del oficio del teatro. Por una cuestión laboral, pero también por energía, para no de dejar de dramatizar. Esto es un trabajo magnífico cuando encontrás compañeros, texto y está la posibilidad de seguir subiéndose el escenario.

—¿Qué pasó con tu productora?

ECHARRI: Mi experiencia como productor pasó a lo largo del tiempo, siempre estuvo muy ligada a mi condición de actor. Las veces que produje fueron porque buscaban mi figura para que sea parte de un contenido. Luego quise expandirme un poco y tuvimos la productora El Árbol con Martín (Seefeld), después la cerramos y abrí otra –Alternativa Contenidos–, pero en el momento menos indicado e inoportuno, con una Argentina sumergida en una crisis económica muy profunda y luego la pandemia. También la llegada de un gobierno libertario que venía a romper con esta herramienta de la producción por fuera de las plataformas. La productora se transformó en un hecho imposible. Me di cuenta que el mundo en materia de producción había cambiado. Ya los que producían, no lo hacían y no había más novelas. Hice un documental que lo estoy terminando, sobre China Zorrilla, que se va a esntrenar en abril, en el Bafici, se llama El último viaje a China, está dirigida y escrita por Alejandro Maci, coproducida con Eudeba.

—¿Cómo se da la química centre ustedes desde 1996?

KRUM: Cuando Pablo armó su telenovela que fue El elegido como productor me llamó. Fue un orgullo que él confiara en mí para su ficción con su propia producción. Hay algo que sé, hicimos muchas telenovelas, teatro y cine. Nos llevamos muy bien y nos divertimos. Es mi amigo, quiero a su familia y poder trabajar en este momento de mi vida con él es un reencuentro mágico para mí.

—¿Hay algo de violencia y crueldad en Maldita felicidad?

KRUM: Hay crueldad porque justamente el protagonista que encarna Pablo es un escritor desalmado, que con tal de conseguir lo que quiere va a clavar el puñal hasta lo más hondo. Pero la violencia está en el marco de una comedia disparatada.

ECHARRI: No sé si alguna vez interpreté un personaje tan histriónico y con tantas aristas como éste. La crueldad aparece en estos personajes y en la vida que nos circunda. Cada vez más la crueldad es una herramienta, una forma de actuar del ser humano, incluso tiene mejor prensa. Hoy ser cruel cotiza bastante mejor de lo que era hace un tiempo atrás. Y dejará de cotizar en algún momento porque la crueldad es algo que impacta sobre el que la ejerce. Cuando soy cruel con otro, lastimo al otro, sin embargo, esa displicencia va a traer penurias. A larga el cruel se queda solo. Confío en que lleguen tiempos donde se desprecie al cruel.



Fuente: www.perfil.com

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