Un puercoespín que fue atacado con una pistola de balines y afrontó graves problemas de salud volvió a su hábitat natural tras meses de rehabilitación


Un puercoespín rescatado y rehabilitado regresó a la naturaleza en septiembre, meses después de haber sufrido graves problemas de salud a raíz de un ataque con una pistola de balines.
Todo comenzó el 25 de abril de este año, cuando un ejemplar de puercoespín norteamericano (Erethizon dorsatum) fue trasladado a un centro de rehabilitación animal de la provincia de Nueva Escocia —en el este de Canadá— tras haber sido hallado en mal estado.
En aquel entonces, el roedor en cuestión quedó internado en las instalaciones de la organización sin fines de lucro local Hope for Wildlife, dedicada a la preservación de la fauna silvestre.
Según informó la entidad a través de un comunicado publicado en Facebook, el mamífero silvestre se encontraba en una situación de extrema vulnerabilidad.
Al principio, gracias a un chequeo inicial, el equipo veterinario del establecimiento detectó que el puercoespín presentaba bajo peso, estaba deshidratado y apenas podía mover la pata trasera izquierda.
Tiempo más tarde, los expertos descubrieron mediante radiografías que el paciente tenía múltiples impactos de balines en el abdomen y la parte posterior de su cuerpo. Como consecuencia de estos disparos, sufrió una fractura de fémur, además de heridas en sus tejidos blandos.
Debido a las lesiones, fue sometido a un tratamiento que incluyó una intervención quirúrgica.
“Una semana después (nota del redactor: luego de su llegada al centro de rehabilitación), fue sometido a una importante cirugía ortopédica. Se extrajeron dos balines situados cerca del fémur y se estabilizó el hueso roto mediante un clavo interno y dos clavos externos. El procedimiento fue solo el comienzo“, explicó en el comunicado la entidad, especializada en el rescate, la rehabilitación y liberación de animales silvestres.
Al cabo de unos días, el puercoespín comenzó a apoyar correctamente la pata lesionada. De acuerdo con la organización, durante las siguientes semanas fue tratado con medicamentos y recibió cuidados especializados mientras el hueso sanaba de a poco.
En un momento de la internación, el animal tuvo un contratiempo de salud, aunque logró salir adelante.
“Cuando la fractura empezaba a curarse, se produjo una infección y se formó un absceso, por lo que siguió tomando varios antibióticos y tuvo que limitar su actividad, mientras el equipo veterinario lo mantenía bajo estrecha observación. Y, a pesar de todo ello, siguió recuperándose“, indicó Hope for Wildlife.
A medida que pasaba el tiempo, el roedor fue mejorando hasta estar apto para realizar caminatas cortas.
“Primero fueron pequeños paseos. Después, trepó por troncos pequeños. Más tarde se añadieron estructuras de escalada más grandes. En agosto, la herida se había curado, la fractura estaba estabilizada y, por fin, se le retiraron los antibióticos. Cuando se lo trasladó a un recinto al aire libre, empezó inmediatamente a trepar y a explorar. En menos de una semana, el personal (nota del redactor: a cargo de su cuidado) informó de que ya conseguía llegar hasta lo más alto de su recinto“, aclaró la entidad en el comunicado.
Afortunadamente, el puercoespín superó el proceso de rehabilitación y recibió el alta veterinaria para poder retornar a la naturaleza.
“El 31 de agosto, un último examen veterinario confirmó que el fémur reparado estaba estable, sin inflamación ni secreción, y que la movilidad de la cadera y la rodilla era normal. Recibió el alta”, aseveró la organización.
El 1 de septiembre, según Hope for Wildlife, el puercoespín fue devuelto a su hábitat natural. Al respecto, la entidad compartió un video de la liberación del ejemplar.
Por otro lado, la historia conmovió a los internautas. “¡Qué vergüenza quienquiera que le haya hecho daño! ¡Gracias a quien lo encontró y lo llevó a Hope for Wildlife para que pudieran cuidarlo!”, opinó una usuaria en Facebook.
En la misma sintonía, otra acotó: “Ojalá que nadie le dispare otra vez ahora que está de vuelta en libertad, o que no lo atropellen en la carretera”.
Por su parte, una tercera comentó: “Nunca entenderé cómo alguien puede hacerle daño a otro ser vivo. Muchas gracias a ustedes (nota del redactor: Hope for Wildlife) por todo lo que hacen. Me alegra que el puercoespín esté mejor”.
Fuente: www.clarin.com



