Tsunesaburo Makiguchi, filósofo japonés: “Un solo león triunfa sobre mil ovejas”


La sabiduría de Makiguchi estuvo carente de temor. Esa falta de miedo, incluso ante los hechos más ensordecedores como la muerte, va en sintonía con lo que practicó: el budismo.
Esta creencia coloca a la vida y a la muerte como una unidad indivisible, siendo parte de un continuo eterno. Quienes viven con una “convicción justa” y poseen una profunda comprensión de la naturaleza —se afirma— pueden pensar en el fin fisiológico como una alegría.
Para ello la valentía es elemental. Tsunesaburo Makiguchi, un filósofo japonés que se destacó en la primera mitad del siglo XX, la consideró sumamente relevante para producir cambios bien intencionados.
“Mil ovejas no pueden hacerle frente a un solo león. Un individuo valiente, dedicado al bien común, puede lograr cosas mucho más importantes que mil cobardes que solo practican un bien pasivo y mínimo. Lo que importa no es la cantidad, sino la calidad de las personas”
Así y todo, Makiguchi (1871-1944) comprendió el poder de las bases para las transformaciones sociales: el esfuerzo concertado en comunión es vital. Por esta razón es que creó Soka Gakkai, una organización que sigue vigente y que busca fomentar el diálogo y la cooperación.
Tal labor la inició en un contexto que trazó de manera bastante desfavorable. “Impulsadas por su instinto de autopreservación, las personas malintencionadas se unen, intensificando así su persecución contra los justos”, indicó.
“En contraste, las personas de buena voluntad siempre parecen estar aisladas y débiles… No hay otra alternativa que la unión de las personas de buena voluntad”, animó el budista en su obra El sistema de pedagogía creadora de valores.
Justamente la fecha de publicación del primer volumen de este libro, el 18 de noviembre de 1930, es considerado el momento en que se originó la mencionada organización.
A sus palabras lo acompañaba un pasado en el que puso el cuerpo. Es que Makiguchi estuvo marcado por la lucha política. Se opuso al gobierno japonés durante la Segunda Guerra Mundial, razón por la que quedó detenido en 1943. Murió en prisión al año siguiente.
Su fallecimiento no dejó de causar aflicción en su círculo cercano. Josei Toda, uno de sus discípulos más cercanos y colaborador del libro destacado, atravesó “un dolor insoportable”.
Lloró hasta que se le secaron las lágrimas y gimió en soledad, pero de semejante escenario “nació una nueva esperanza”, detalló el sitio daisakuikeda.org.
El atento alumno, que estuvo encarcelado junto a su maestro, continuó el legado. Al recuperar la libertad reestableció la asociación, basada en reuniones de debate en grupos reducidos. Lo hizo con sumo énfasis hasta el final de sus días. De esta manera, para su deceso producido en 1958, llegó a incorporar a numerosas familias de Japón.
Soka Gakkai siguió creciendo hasta convertirse en una de las asociaciones budistas más numerosas del mundo. Con presencia en 192 países, actualmente cuenta con alrededor de 3 millones de miembros en el globo, según informan en su sitio web. La mayor parte se encuentra en los continentes Asia y Oceanía.
Por otro costado, los practicantes en Japón son muchos más: nada menos que 8,27 millones de familias, indicaron en la web oficial.
Esta organización pacifista tiene como objetivo “fomentar el empoderamiento humano”. Para ello cuenta con una importante presencia en el ámbito educativo. Tiene una universidad en la ciudad de Tokio y otra en California.
En su tierra de origen y en Estados Unidos también cuenta con instituciones afiliadas, que incluyen desde jardines de infantes a casas de estudios superiores.
Su primer centro educativo tuvo origen en 1968. Se valió del impulso del filósofo japonés Daisaku Ikeda, quien fue discípulo de Josei Toda, el segundo presidente de Soka Gakkai.
Fuente: www.clarin.com



