Teatro de mujeres con buena vibración

Los espacios de encuentro de mujeres suelen ser necesarios y terapéuticos, y más aún si se trata de relacionarlos con el arte.

Es el caso del Taller de Teatro de Mujeres, que la actriz, directora y docente de teatro jujeña, Noemí Salerno, fundó en 2013 y continuó hasta la actualidad.

El grupo de alumnas y al final de cada año, actrices, fue cambiando con los años. Algunas ingresan, otras se van, pero siempre mantienen una buena vibración.

Este año, el grupo está dividido en dos, uno con las más nuevas, y otro con las que ya tienen un tiempito haciendo teatro.

Las clases se dieron en el Teatro Mitre, donde este sábado a las 21 presentarán su muestra anual, titulada “Locas de atar 2”. Y será en la sala mayor, costumbre que desde hace algunos años, solicitó Salerno y le fue concedida. Es la cuarta vez que el taller presenta sus trabajos en el escenario más importante de la provincia.

Esta función está integrada por tres obras breves de 30 minutos cada una, creaciones colectivas, con relatos y acontecimientos cargados de comicidad, situaciones desopilantes, finales impredecibles y delirantes, según cuentan algunas de sus protagonistas en conversación con nuestro matutino.

ASÍ SE DIVIERTEN | OBRA CON QUE CERRARON EL AÑO PASADO.

Las obras que van a presentar son “El ensayo teatral”, “Panadería Pan-demia de sabor” y “Feliz año nuevo”.

Nos visitaron en la redacción de El Tribuno, las actrices Marcela De Paul, Marcela Cantarella y Celia Lettoli, acompañadas de su profesora y directora, Noemí Salerno.

Marcela, que es odontóloga cuenta que comenzó en 2014, luego dejó y retomó el año pasado; María Elena, bióloga de tonada muy cordobesa, dice “yo soy nuevita, empecé el año pasado”; y Celia lleva ya un tiempo en este espacio.

María Elena cuenta que el año pasado la muestra se hizo en el Cine Teatro Select, todas juntas, y que este año hay dos novedades, una que se presentan tres obras cortas y la otra es que sea en el teatro Mitre. “Eso es un desafío enorme para nosotras y un voto de confianza que la profe nos ha dado a nosotras”, asegura.

También recordó que este año presentaron una obra corta en Caja (Centro de Arte Joven Andino) en el marco de la Feria del Libro de Jujuy que se hizo en agosto.

“La experiencia del Teatro Mitre es super valiosa, más allá de lo divina que es la gente del Select y que es maravilloso trabajar con ellos”, aclara la directora.

Salerno cuenta además que tienen una pantalla como escenografía. Cuenta con la colaboración de Demián Díaz Salerno, músico de La Yugular, que suele trabajar con elencos, hace la parte de sonido; y Nayra Muñoz Arancibia, hace edición de imágenes.

El elenco de esta edición está conformado por trece actrices, que se dividen en tres obras.

“Tenemos un buen equipo, estamos bien contenidas”, dice Celia.

El entorno

“Noemí ha sabido generar un ambiente muy humano, y por eso disfrutamos mucho lo que hacemos”, explica Marcela.

“En mi caso, espero con muchas ansias el día martes, que es el día que ensayamos, porque sé que voy a jugar, mientras ocurre el proceso de aprendizaje. Y ahora a esta altura, ya sabemos que además de jugar, tenemos un gran compromiso, el de responder a la posibilidad que nos está dando la directora”, expresa Celia, que también agrega “después de ensayar viene el café y nos quedamos ‘loreando’ -chusmeando-, un buen rato”.

Y María Elena agrega que “a esta edad, en que no tenemos que cumplir tantos mandatos y hay roles que ya no necesitamos cumplir, para nosotras este es un espacio de libertad, donde volvemos a ser niñas, adolescentes, jóvenes, aprendemos a aceptarnos y a liberarnos con nuestro cuerpo y nuestra imaginación. Aceptamos nuestra propia voz. Es un espacio maravilloso no de encuentro solamente conmigo, sino también con la profesora y las compañeras, donde se mezcla la imaginación con la realidad”, y cuando se ve en videos, asegura que se ríe de sí misma, de las ocurrencias que salen, de sus compañeras, “la verdad que es hermoso”, dice.

Por su parte, Marcela, sobre lo que significa este espacio para ellas, dice: “el un espacio donde una se desestructura. Mi trabajo es muy disciplinado y estructurado desde la investigación y la docencia, y me propuse comenzar a desarrollar la otra parte del cerebro, la de la sensibilidad, y ejercitarla. Disfruto salir de esa estructura”, comenta. “Hay una heterogeneidad muy grande de actividades de cada uno y de gustos, pero coincidimos en lo sensible, en la percepción, en la posibilidad de darnos un tiempo para la risa”, concluye.

Finalmente, María Elena dice quizás lo más importante de esta experiencia: “Si bien la palabra amistad es muy grande, de todos modos, éste es un espacio de contención. Cuando alguna tiene algún problema, estamos atentas”. Y Marcela concluye: “Es saludable hacer algo artístico”.

La palabra de la directora

Noemí Salerno, con larga trayectoria en la actuación y dirección, asegura que creó este taller primero simplemente con la idea de hacer teatro, porque es sanador, y ayuda mucho en momentos difíciles.

“Siempre mi objetivo era que la gente lo case bien, haciendo teatro. Pero el hecho teatral termina con el público, no existe teatro si no hay un espectador. Entonces es lógico que tenemos que terminar con una muestra”, explicó.

Dice que primero trabaja en la desinhibición, luego se crean personajes a partir de la improvisación y otras técnicas. Hasta mitad de año, hace como un entrenamiento actoral, “y lo voy orientando al personaje que pensé para cada una a fin de año”, asegura.

“Ya en julio se distribuyen los textos, para leer y empezar a trabajar sobre el espacio”, explica la profesora.

Fuente: eltribunodejujuy.com

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