Suiza puso paneles solares entre las vías del tren y el primer resultado sorprendió a los ingenieros


Con el propósito de generar energía eléctrica de manera sostenible, Suiza ha optado por la instalación de paneles solares en el área desocupada que se extiende entre los rieles de una línea de ferrocarril. Esta estrategia permite el aprovechamiento de dicho espacio sin que se vea afectado el servicio ferroviario.
El proyecto se desarrolla cerca de la localidad de Buttes, en el cantón de Neuchâtel, donde una empresa tecnológica decidió aprovechar el espacio libre entre las vías para producir energía renovable sin ocupar nuevos terrenos.
Tras un año de funcionamiento y diversas pruebas, los primeros resultados entusiasmaron a los ingenieros. La instalación soportó miles de pasos de trenes sin registrar alteraciones en la infraestructura ferroviaria, uno de los principales interrogantes del proyecto.
Aunque todavía se trata de una experiencia piloto, sus impulsores consideran que podría convertirse en una alternativa para aumentar la producción de energía limpia utilizando infraestructuras ya existentes.
La instalación fue inaugurada en abril de 2025 sobre un tramo de poco más de 100 metros perteneciente a la línea R21, operada por la empresa ferroviaria transN.
En total se colocaron 48 paneles solares desmontables, distribuidos entre los rieles mediante un sistema de soportes especialmente diseñado para facilitar su extracción cuando sea necesario realizar tareas de mantenimiento.
La potencia instalada alcanza los 18,48 kilovatios pico y la producción estimada supera los 16.000 kilovatios hora anuales, una cifra modesta si se compara con una planta solar convencional, pero suficiente para evaluar la viabilidad de la tecnología.
Uno de los mayores desafíos consistía en comprobar si las vibraciones provocadas por el paso constante de los trenes podían afectar la estabilidad de la vía o el funcionamiento de los paneles.
Según la empresa Sun-Ways, responsable del proyecto, durante el primer año circularon más de 11.000 trenes sobre el tramo experimental sin que se detectaran cambios en la geometría de las vías.
Otra ventaja observada fue la facilidad para retirar los paneles. Cada módulo puede desmontarse en pocos minutos utilizando herramientas específicas, lo que permite acceder rápidamente a la infraestructura ferroviaria cuando es necesario.
Los ingenieros también analizaron el efecto del polvo acumulado sobre las placas. De forma inesperada, comprobaron que el aire desplazado por los trenes ayuda a mantener relativamente limpias las superficies, reduciendo la suciedad.
La investigación continuará hasta 2028 con el seguimiento de distintos aspectos, entre ellos la producción eléctrica, la seguridad, el mantenimiento y el comportamiento de los materiales en condiciones reales de uso.
Si los resultados siguen siendo positivos, la tecnología podría extenderse a otras líneas ferroviarias. Sus creadores estiman que un despliegue a gran escala permitiría generar una parte significativa de la electricidad solar que consume Suiza, aunque reconocen que no todas las vías reúnen las condiciones necesarias para instalar este sistema.
Más allá de la cantidad de energía que pueda producir, el proyecto demuestra que la transición energética también puede apoyarse en nuevas formas de aprovechar infraestructuras ya construidas. En lugar de ocupar más suelo, la propuesta busca convertir espacios hasta ahora desaprovechados en una fuente adicional de electricidad renovable.
Fuente: www.clarin.com



