Reforma laboral: un poderoso gremio fue el primero en renegociar su convenio y logró prorrogarlo por un año


La primera renegociación de un convenio colectivo tras la reglamentación de la reforma laboral de Javier Milei quedó lejos de culminar con una revisión integral de las condiciones de trabajo de la actividad como aspiraba el Gobierno al imponer la medida. Al contrario, los representantes sindicales y empresarios de la industria de la Alimentación acordaron extender por un año, hasta mayo próximo, la vigencia de su convenio sin modificar ninguna de las cláusulas que rigen en la actualidad en el sector.

El entendimiento, sellado entre la Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) y la Federación de Industrias de Productos Alimenticios y Afines (FIPAA) , constituye el primer antecedente del proceso de modernización de los convenios colectivos que puso en marcha la Secretaría de Trabajo, tal como quedó establecido en el decreto 407 reglamentario de la reforma. Sin embargo, a contramarcha de la apuesta oficial de impulsar una actualización de cientos de convenios para adecuarlos al nuevo marco legal, el acuerdo entre la federación sindical, que conduce Héctor Morcillo, y los referentes empresarios ratificó la vigencia de las actuales condiciones de trabajo en la actividad y se concentró solo en negociar un incremento salarial, como ocurre desde hace años en las habituales paritarias.

Así, además de la prórroga por doce meses del convenio 244/94, las partes pactaron un aumento salarial del 9% para el período mayo-julio, el pago de una suma extraordinaria no remunerativa de $120.000 y una cláusula de revisión para agosto.

La decisión de mantener sin cambios el convenio no fue casual. A diferencia de otros acuerdos colectivos que permanecen casi sin modificaciones desde hace décadas, el de la industria de la alimentación fue objeto de sucesivas reformas desde su nacimiento en 1975. Incorporó modificaciones durante los años ochenta, volvió a actualizarse en forma completa en 1994 y atravesó nuevas revisiones durante los gobiernos kirchneristas, cuando se introdujeron distintos cambios, como el régimen de fraccionamiento de las vacaciones -ahora incorporado a la reforma laboral- y otros vinculados con los métodos de trabajo y la incorporación de tecnología en el sector. “Se decidió preservar el marco de negociación vigente entendiendo que el convenio se fue modernizando en los últimos años”, argumentó Morcillo ante la consulta de Clarín. Otras fuentes de la negociación en el sector coincidieron en la explicación: “No hacía falta abrir ahora la discusión del convenio porque los cambios necesarios ya se habían incorporado en otras revisiones”.

Otro aspecto que facilitó la decisión de prorrogarlo fue que el caso de Alimentación ya se cumplía con el requisito fijado por la reglamentación de la reforma laboral respecto a las denominadas “cuotas solidarias“. En el caso del aporte destinado al gremio, alcanza a una suma equivalente al 2% de las remuneraciones de convenio para todos los trabajados alcanzados, mientras que la contribución actual a la cámara empresaria que efectúan las empresas comprendidas en el acuerdo colectivo no supera el tope de 0,5% definido en la reforma, por lo cual ambos fueron ratificados en el nuevo entendimiento.

El acuerdo de Alimentación se alcanzó apenas días después de que la Secretaría de Trabajo, encabezada por Julio Cordero, comenzó a enviar la primera tanda de convocatorias a sindicatos y empresas para avanzar en la actualización de más de 400 convenios. La ronda de negociaciones involucra a algunas de las organizaciones sindicales más importantes, como los casos de la UOM (su conducción está intervenida por decisión judicial), Comercio, Camioneros, la UOCRA, Gastronómicos, Sanidad, Bancarios, SMATA, Petroleros, Luz y Fuerza, Ferroviarios, Estaciones de Servicio, trabajadores rurales y otros gremios de peso que deberán negociar con sus respectivas contrapartes empresarias la adecuación de sus convenios como establece el decreto 407.

Si bien el desenlace de esta primera negociación en Alimentación es seguido de cerca por varios de los gremios ya convocados por Trabajo, difícilmente pueda replicarse de manera automática a todas las actividades. La posibilidad de que otros sindicatos consigan prorrogar sus convenios sin introducir cambios dependerá, en gran medida, de la relación de fuerzas con las respectivas cámaras empresarias, de su capacidad de negociación ydel poder que tenga para respaldar esa estrategia con conflictos, paros o medidas de fuerza si las conversaciones ingresan en un terreno de confrontación.

Fuente: www.clarin.com

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