Rafaela, 67 años y jubilada en España: “Cobro 1.250 euros de pensión y pago unos 450 por el alquiler. He pedido una vivienda social, pero hay muy pocas”

En España, el aumento del valor de los alquileres y una oferta limitada son parte de un escenario que obliga a muchas personas a sortear condiciones cada vez más desafiantes para acceder a una vivienda.

Entre quienes experimentó este panorama de cerca se encuentra Rafaela López, una jubilada de 67 años que vive en la ciudad andaluza de Córdoba. Durante una intervención en el programa Y Ahora Sonsoles relató las dificultades que atravesó durante casi dos años para conseguir una vivienda de alquiler.

Su condición de jubilada -explicó- hizo que algunos propietarios la consideraran una persona vulnerable. Como consecuencia, aseguró que en distintas oportunidades tuvo que enfrentarse a pedidos de garantías adicionales para poder acceder a un contrato.

Una pensión de 1.250 euros y un presupuesto cada vez más ajustado

Rafaela recibe una pensión mensual de 1.250 euros. De ese dinero, alrededor de 450 euros los destina únicamente al alquiler.

Pero el costo de la vivienda no termina en el pago mensual. La jubilada explicó que, una vez sumados otros gastos relacionados con el hogar y sus necesidades personales, el margen disponible se reduce de manera considerable.

Rafaela, 67 años y jubilada en España: “Cobro 1.250 euros de pensión y pago unos 450 por el alquiler. He pedido una vivienda social, pero hay muy pocas”

“Cobro una pensión de 1.250 euros y pago unos 450 por el alquiler, que entre gastos y demás se queda en 700. Además, tengo que pagar un pellizquito por una operación”, relató.

El cálculo que hizo durante la intervención televisiva mostró el estrecho margen con el que asegura tener que manejarse cada mes.

Al final, me quedan unos 150 euros para vivir. Ese es otro problema: la comida, todo… son muchos gastos. No podemos. Ahorrar, imposible”, explicó.

Casi dos años buscando un alquiler

Para Rafaela, el problema no estuvo solamente en encontrar un alquiler cuyo precio pudiera afrontar. Como ya se mencionó, tuvo dificultades para conseguir que un propietario aceptara alquilarle una vivienda.

He estado casi dos años buscando y a mí no me alquilaban. ¿Por qué? Porque, por mi pensión, me consideran persona vulnerable”, afirmó durante su aparición televisiva.

Algunos propietarios o intermediarios le solicitaron garantías adicionales antes de aceptar el alquiler. “Me pedían un seguro, un aval, muchísimas cosas”, contó

El precio de los alquileres y la menor oferta de viviendas

Rafaela también describió el cambio que, según su percepción, experimentó el mercado del alquiler durante los últimos años.

“El precio del alquiler se ha duplicado, más que el doble”, aseguró.

Al aumento de los valores le sumó otros factores que, desde su perspectiva, contribuyeron a reducir la cantidad de viviendas disponibles para alquiler residencial.

La jubilada mencionó el crecimiento de los pisos turísticos y también el temor de algunos propietarios a sufrir problemas relacionados con la “okupación.

“Los particulares ya no quieren alquilar por miedo a la okupación; ahora es todo por agencias”, sostuvo.

La alternativa de una vivienda social

Ante las dificultades para encontrar una vivienda dentro del mercado privado, Rafaela recurrió también a otra posibilidad: solicitó una vivienda social. Las mismas cuentan con inversiones estatales y están destinadas a colectivos vulnerables económicamente, por lo que tienen un coste asequible.

Sin embargo, explicó que tampoco esperaba una solución rápida debido a la escasez de este tipo de inmuebles.

“He pedido una vivienda social, pero hay muy pocas. Posiblemente me toque esperar cinco años o más”, afirmó.

La alternativa, por lo tanto, tampoco aparecía como una salida inmediata para su situación. Mientras aguardaba, debía continuar afrontando el alquiler y el resto de sus gastos con una pensión de 1.250 euros mensuales.

El caso de otro jubilado: una casa propia como diferencia clave

La situación de Rafaela no es un testimonio único en los medios de comunicación. Pocos meses atrás, otro jubilado español, Máximo, contó su realidad en el programa Espejo Público, de Antena 3.

Máximo es de los jubilados que cobra menos de 1.000 euros en España. Foto: Captura

Su ingreso mensual era incluso menor, tratándose de una pensión de 800 euros. Sin embargo, tenía una diferencia fundamental respecto de Rafaela: había terminado de pagar su vivienda antes de jubilarse.

“Gracias a Dios tengo la casa pagada, si no, muero de hambre”, dijo el jubilado.

En su caso, no tener que afrontar un alquiler le permitía evitar uno de los principales gastos asociados a la vivienda. Aun así, explicó que sus ingresos se consumían cada vez con mayor rapidez debido a los gastos cotidianos.

La alimentación y los cargos fijos absorbían una parte importante de los 800 euros que recibía cada mes.

Su testimonio mostró, desde otra situación personal, el peso que puede tener el costo de la vivienda sobre un presupuesto de jubilación: mientras Rafaela debía destinar una parte considerable de sus ingresos al alquiler, Máximo contaba con una vivienda ya pagada.

Cuál es la pensión media en España

El panorama también alcanza a una parte importante de los jubilados españoles cuyos ingresos están por debajo de la pensión media.

En España, la pensión media se ubicaba en poco más de 1.300 euros. Sin embargo, según señaló Raúl García, periodista de Antena 3, cuatro de cada diez españoles no llegaban a cobrar 1.000 euros mensuales.

Dentro de ese grupo, la mayoría eran mujeres. Además, García señaló que las mujeres jubiladas recibían una prestación un 31% menor que la de los hombres.

Fuente: www.clarin.com

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