“Quería alejarla de las tortugas”: habló el hombre acusado de atacar a una foca en peligro de extinción

Igor Mykhaylovych Lytvynchuk, el hombre que lanzó una piedra a la cabeza de una foca monje —una especie en peligro de extinción—, negó los cargos en su contra y argumentó que intentaba proteger tortugas marinas. Además, aseguró que desde el incidente, que quedó filmado, fue agredido, recibió amenazas e incluso sus datos personales fueron divulgados.
Este 26 de mayo, el fiscal federal Ken Sorenson acusó formalmente a Lytvynchuk —de 38 años— por “capturar” ilegalmente a una foca monje hawaiana en peligro de extinción al arrojarle “una gran piedra a la cabeza”, en violación de la Ley de Especies en Peligro de Extinción y de la Ley de Protección de Mamíferos Marinos.
Según detalló el Departamento de Justicia estadounidense en un comunicado, el término “capturar” incluye el “acosar, dañar, perseguir, cazar, herir y matar a una especie protegida, o intentar hacerlo”. De ser declarado culpable, podría ir preso hasta un año por cada cargo, con un período de libertad supervisada.
Igor Mykhaylovych Lytvynchuk enfrenta serias acusaciones tras un incidente con una foca protegida en Hawái | Foto: Departamento de Justicia de Estados Unidos.Además, deberá pagar una multa de hasta 50 mil dólares en virtud de la Ley de Especies en Peligro de Extinción, otra multa de hasta 20 mil dólares en virtud de la Ley de Protección de Mamíferos Marinos, y una tercera multa de hasta 100.000 dólares bajo la Ley de Mejora de Multas Penales.
““Igor Lytvynchuk ahora enfrenta cargos formales por estos presuntos delitos y deberá responder ante la justicia en un tribunal federal. Pedimos a todos que permitan que el proceso judicial siga su curso y comprendan que Lytvynchuk goza de ciertos derechos, incluida la presunción de inocencia”, afirmó el fiscal Sorenson.
Sin embargo, el turista residente de Covington, en Washington, negó los cargos en su contra. De acuerdo con su abogado, Lytvynchuk ya había estado de vacaciones en Hawái y conocía a las tortugas marinas, pero no a las focas monje hawaianas.
Igor Mykhaylovych Lytvynchuk fue captado en la playa cuando arrojó una piedra a una foca | Captura de pantalla: Facebook/Cheyenne Jewel.Lytvynchuk es pescador y pensaba que la foca era un león marino agresivo. “Así que su reacción no fue hacer daño a esta foca monje, sino alejarla de las tortugas”, dijo señaló el abogado Myles Breiner a The Associated Press (AP).
Desde que se viralizó el video, Lytvynchuk fue agredido físicamente —aunque decidió no presentar cargos—, recibió múltiples amenazas de muerte e incluso fue doxeado, práctica que refiere a la recopilación de información personal y privada de una persona para luego revelarla en internet sin su consentimiento.
También recibió una bolsa en la puerta de su casa la cual contenía heces, según contó Breiner, quien argumentó que Lytvynchuk recibe un trato injusto por ser un turista blanco. “La gran mayoría de los ataques contra la foca monje y la tortuga son perpetrados por gente de la zona”, sostuvo.
El hecho generó indignación entre los residentes debido a que se trata de una especie en peligro de extinción | Captura de pantalla: Facebook/Cheyenne Jewel.El juez federal de primera instancia Rom Trader, del Tribunal Federal de Distrito en Honolulu, le permitió a Lytvynchuk permanecer en libertad en espera del juicio penal, pero le ordenó mantenerse alejado de las playas y de la fauna marina mientras permanezca en Hawái.
Trader fijó una audiencia preliminar para el 9 de junio, pero indicó que Lytvynchuk podrá participar por teléfono o videoconferencia desde Washington. El juez le ordenó que no saliera de Washington ni de Hawái. Lytvynchuk, por su parte, afirmó que había entregado su pasaporte estadounidense a las autoridades, según detalló AP.
Acusan a turista de atacar a foca monje en peligro de extinción en Hawái
El pasado 5 de mayo Lytvynchuk fue grabado mientras caminaba por la costa de Lahaina, en el condado de Maui, Hawái, mientras seguía a la foca monje hawaiana conocida como “Lani”, quien jugaba con un tronco cerca de la orilla.
Lytvynchuk tomó una piedra del suelo, apuntó y la lanzó directamente a la cabeza de Lani. La piedra pasó muy cerca de su nariz, lo que la sobresaltó y la hizo salir del agua. “Lo que estaba levantando era una piedra del tamaño de un coco. No era una piedra pequeña. Era del tamaño de un coco. Y la arrojó directamente apuntando a la cabeza de la foca”, relató Kaylee Schnitzer al medio Hawaii News Now.
Se calcula que quedan en el mundo entre 600 y 700 ejemplares de la foja monje | Foto: Departamento de Tierras y Recursos Naturales (DLNR).La joven de 18 años tomaba fotos de la playa con su celular en ese momento y fue quien grabó el hecho que luego fue difundido en redes sociales. Schnitzer y otro residente confrontaron a Lytvynchuk y le advirtieron que denunciaron el hecho ante las autoridades, a lo que él respondió que era “lo suficientemente rico como para pagar las multas”, y luego se marchó.
Tras el incidente, Lani quedó “prácticamente inmóvil durante un largo período de tiempo”, lo que causó “gran preocupación por su bienestar”. “Se acostó sobre una roca con la cabeza y la cola en el agua, panza arriba, simplemente ahí tirada”, contó Schnitzer.
El hecho fue denunciado al Departamento de Tierras y Recursos Naturales del estado (DLNR), la agencia gubernamental a nivel estatal encargada de gestionar, proteger y administrar los recursos naturales, públicos y culturales de un estado o territorio.
El 12 de mayo se presentó una denuncia penal contra Lytvynchuk, quien finalmente fue detenido al día siguiente por oficiales de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOOA) cerca de Seattle, en Washington.
La importancia de la conservación de las focas monje
De acuerdo con NOOA, la monachus monachus —también conocida como foca fraile mediterránea— es una especie en peligro de extinción protegida tanto por la Ley de Especies en Peligro como Ley de Protección de Mamíferos Marinos.
Como su nombre lo indica, la foca monje del Mediterráneo habita en el mar Mediterráneo y en el océano Atlántico oriental, a lo largo de la costa del noroeste de África. Actualmente, se calcula que quedan en el mundo entre 600 y 700 ejemplares, siendo entre 350 y 450 individuos maduros.
Entre las principales amenazas, se encuentran el desplazamiento y el deterioro de su hábitat, la contaminación, la caza deliberada por parte de los seres humanos, así como las capturas accidentales y los enredos en las redes de pesca. De acuerdo con la legislación local, las personas deben permanecer a al menos 15 metros de distancia de este animal. Las infracciones pueden implicar multas e incluso penas de cárcel.
Fuente: www.clarin.com



