Por qué Messi no jugó el último partido con Inglaterra y quiénes son los sobrevivientes que forman parte de la Scaloneta :: Olé

Se viene un duelo clásico. Un encuentro pesado si los hay en los Mundiales, por lo que pasó esencialmente en otras oportunidades. Hay antecedentes que marcaron un antes y un después. Y por la historia extrafutbolística de ambos países, más allá de esto que sea meramente un partido de fútbol. Llevaban 24 años sin cruzarse en Copas del Mundo. El próximo miércoles en Atlanta, Argentina e Inglaterra estarán cara a cara para definir al segundo finalista del certamen. Tricampeón contra campeón en cuanto a pergaminos. Y curiosamente, será el primer encuentro de Lionel Messi antes los británicos. Sí, los enfrentará por primera vez con 39 años. ¿Por qué no había podido estar en la última vez entre ambos seleccionados?

La ausencia de Messi en el último amistoso jugado en 2005

Por esas cosas del fútbol, sin otros duelos en los últimos Mundiales, más calendarios cada vez más ajustados y amistosos entre europeos y sudamericanos que muchas veces se dificultan armar, el antecedente más cercano entre argentinos e ingleses se remonta al 12 de noviembre de 2025. Sí, pasaron más de 20 años. Ya con ambos clasificados a la Copa del Mundo del año siguiente en Alemania, se habían medido en Ginebra (Suiza) a modo de preparación.

Messi, que en ese entonces tenía apenas 18 años, ya había ganado el Mundial Juvenil Sub 20, empezaba a destacarse progresivamente en Barcelona y había tenido tres meses antes su debut en la Mayor comandada por José Pekerman. Un debut que no había sido positivo por su temprana expulsión ante Hungría. Menos de un minuto en cancha en esa oportunidad…

Riquelme con la pelota (AP). Riquelme con la pelota (AP).

Por tal motivo, Leo debió cumplir una fecha de suspensión (en amistosos) y se perdió ese match con los británicos en terreno suizo. Lo tuvo que ver desde afuera (formaba parte de la delegación) y sí entró cuatro días después en el amistoso contra Qatar (titular en el 3-0). Ahora, dos décadas después, tendrá su estreno ante los Tres Leones.

Messi ante Qatar, cuatro días después (AP). lOSMessi ante Qatar, cuatro días después (AP). lOS

Los titulares ante Inglaterra que hoy forman parte del cuerpo técnico de Scaloni

Ayala mira a Rooney (REUTER). Ayala mira a Rooney (REUTER).

Ese encuentro terminó con derrota 3-2 para los conducidos por Pekerman. Argentina lo había empezado a ganar con gol de Hernán Crespo. Empate posterior de Wayne Rooney en ese mismo primer tiempo. Ya antes de los primeros diez del ST, Walter Samuel (hoy colaborador de Lionel Scaloni) había estampado el 2-1 de cabeza. Un Samuel que formó dupla central con el Ratón Ayala, otro de los integrantes del actual cuerpo técnico de la Scaloneta. La alegría se transformó en tristeza en aquel entonces por la victoria agónica del equipo del sueco Sven Goran Eriksson, con un doblete de Michael Owen en los últimos cinco minutos. Un viejo verdugo.

Owen define ante Samuel y Abbondanzieri (AP). Owen define ante Samuel y Abbondanzieri (AP).

Las formaciones de ese día

Argentina: Abbondanzieri; Zanetti, Ayala, Samuel, Sorin; Cambiasso, Demichelis; Rodríguez, Riquelme, Tevez; Crespo. Ingresaron: Coloccini, L. González, Cruz y Saviola.

Inglaterra: Robinson; Young, Terry, Ferdinand, Bridge; King; Beckham, Lampard, Gerrard; Owen y Rooney. Ingresaron: Konchesky, J. Cole y Crouch.

La síntesis de ese díaLa síntesis de ese día

El resumen de este partido

El comentario de Olé de ese partido (Pablo Chiappetta)

Tener en la cama a la mujer de tus sueños, cerrar los ojos y al despertarte hablar solo con la almohada. Esa misma sensación, exactamente la misma, recorrió a la Selección cuando Michael Owen festejó una vez más. Y no fue sólo una sensación de vacío: también de desconcierto, de incredulidad, de inoperancia. De vulnerabilidad, al fin y al cabo.

En cuatro minutos se recorrieron 16 años. Era el 86, fue el 2002. Era alegría por un triunfo sufrido, fue desazón por una derrota inesperada. Era gol de Saviola, fue gol de Owen y otra vez. Era un amistoso, fue… Ah, menos mal que no fue un Mundial. Si te pasa esto en Alemania te cortás las venas con un alfajor. Y eso es lo positivo que el video de este partido servirá como ningún otro para observar que Argentina es un equipo capaz de imponer su fútbol prolijo y su ritmo riquelmeano también ante un rival que se perfila como candidato para 2006, pero padece desatenciones defensivas severas, una dificultad manifiesta para cerrar los partidos y la ausencia de un caudillo que se imponga para sacar al equipo en esos momentos en que la pelota quema.

La tapa de Olé del día posterior.La tapa de Olé del día posterior.

Es cierto lo que dice Pekerman: resulta infrecuente que casi al mismo tiempo se lesionen la columna del equipo (Ayala, Riquelme y Crespo). Aunque también lo es que se puede optar por bajar la cortina sin esperar el tercero, ya con el 2-1, y en lugar de Lucho González mandar a jugar el último cuarto de hora a Placente o Battaglia, por ejemplo. Ser inteligente no implica necesariamente ser defensivo. Eriksson lo demostró: cuando necesitó a King para cubrir a Riquelme, lo utilizó. Cuando debió recurrir a Joe Cole y a Crouch para buscar el partido con tres delanteros y una clara referencia en el área, también lo hizo.

No se desconoce que, al contrario de Pekerman, el sueco tuvo a su favor la posibilidad de hablar con su ayudante y no con el médico. De todos modos, su equipo también mostró inteligencia y madurez para atacar el partido cuando tenía que hacerlo. Ni antes ni después. Y ése es un mérito que de ninguna manera se le puede destacar a Argentina.

Falta otro Ayala. Es entendible que se sienta la ausencia de Riquelme, más cuando Aimar no está y Messi no puede jugar. Pero es preocupante que a siete meses del Mundial no se haya encontrado un reemplazante para el Ratón. Y eso que el ex capitán demostró en el rechazo fallido del primer gol y en el otro que casi aprovecha Lampard que tiene dificultades para terminar un partido sin sobresaltos. Si a eso se le agrega que Zanetti aún falto de ritmo le cuesta volver (ver el segundo gol), que Abbondanzieri recién pudo abandonar la inseguridad que lo atrapó cuando faltaban cinco minutos (tremendas tapadas a Rooney y Beckham), que Demichelis la regaló cuando tuvo que reventarla y que los que hace un culto de la posesión se defienden sin ella, el resultado es un equipo vulnerable.

El gol de Crespo para el 1-0 parcial (AP). El gol de Crespo para el 1-0 parcial (AP).

Por más que se trate de otro técnico y de otros jugadores, la dificultad para liquidar el juego trajo a la memoria la final de la Copa América. La diferencia fue que a falta de un Adriano, esta vez hubo un Owen. El desafío de los próximos siete meses será encontrar la fórmula para que en el Mundial no haya que agregar otro apellido a esta lista. Que finalmente se hable de Riquelme, como iba a suceder si el partido terminaba a los 85 minutos. Aunque los partidos duran cinco más… Exactamente los cinco en los que se tendrá que detener el técnico argentino. En los que deberá hacer play y rewind más de una vez.

Cuatro llegadas en cuatro minutos es demasiado. Mucho más si incluyen dos goles de cabeza. Y aunque no borran la capacidad del equipo para acelerar de contra (el primer gol, de Hernán Crespo, lo deja en evidencia), el desequilibrio de Maxi Rodríguez cuando va por afuera cambiando de ritmo, la distribución de Cuchu Cambiasso ni el instinto asesino de Riquelme en cada pase al corazón del área rival, la oscurecen. Y todo lo bueno que podía haber sido espectacular se termina esfumando, desvaneciendo…

Como la chica de tus sueños cuando te diste vuelta y dormiste.

Fuente: www.ole.com.ar

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