Plan B, Emma: “Era abogada, lo dejé todo y ahora vivo en la isla de mis sueños”

Desde hace tres años que Emma encontró su lugar en el mundo. Es nada menos que Santorini, el pequeño archipiélago de Grecia que se destaca entre los principales destinos turísticos europeos por sus espectaculares paisajes y animados ambientes nocturnos.

Allí disfruta de impresionantes puestas de sol y un ritmo de vida que le permite mantener “paz interior. Sin embargo, no lo hace sin dejar de trabajar. Cuida a huéspedes en una de las zonas más alejadas de las multitudes.

La joven griega, de 36 años, dirige un hotel de cuatro estrellas en Vlychada, al sur de dicha isla. Vive allí siete meses al año, y el resto del tiempo lo pasa en Atenas. Pero antes de eso tuvo que tomar una importante decisión que la alejó de su plan inicial.

Tiempo de estudio en Italia y Chipre

Emma Pappas -nacida en Agrinio, una ciudad ubicada al oeste del país helénico- experimentó los viajes a través de las fronteras desde temprana edad. Apenas obtuvo el título de finalización del nivel secundario (bachillerato) se mudó a Lecce, Italia, donde estudió Lenguas y Literaturas Extranjeras.

“Años maravillosos”, resumió en una reciente entrevista al medio la Repubblica. Durante aquella etapa perfeccionó su italiano a punto tal de que hoy habla el idioma de forma “impecable”, según apreció dicho periódico.

Santorini es uno de los destinos turísticos más populares de Grecia.

Pero la inquietud académica llevó a Pappas por más. Se trasladó a Chipre, donde se licenció con honores en Derecho, y hasta llegó a conseguir un máster.

El cambio y la insatisfacción aún latente

Sin embargo, la muchacha no pudo conciliar su sentir con las opiniones en su entorno. Si bien le gustan los temas legales, ejercer la profesión no le producía lo mismo, sino más bien lo contrario.

Así y todo, tanto sus familiares como amigos la incentivaban a perseverar en tal camino. “Solo podés tener una brillante carrera como abogada”, le decían intentando darle ánimo.

Pero en la intimidad de Pappas había una determinación cada vez más firme: no quería ser abogada. “Me di cuenta de que no me gustaba el ambiente, el trabajo, ni cómo sería mi vida”, recordó.

Se puso en marcha y decidió reinventarse en el marketing digital, aprovechando sus habilidades para las relaciones públicas. Ese cambio la mantuvo con estabilidad económica trabajando en Atenas para diversas empresas. Pero eran más años sin felicidad.

Seguía sin ser feliz. Continué aunque sabía con certeza que ese no era mi camino”, afirmó la joven.

La joven siente "paz interior" al estar junto a las olas del mar.

El plan B que lo cambió todo

Por entonces, una amiga de la griega empezó a trabajar en un hotel en Santorini. Aquello fue el inicio del plan B que la llevó al escenario de libertad que Emma buscaba.

Por ese vínculo visitó la mencionada isla, donde Pappas vio un iluminado y bello horizonte en todos los sentidos posibles. “Enseguida comprendí que esto era lo que siempre había soñado, comprendí que mi camino solo podía llevarme a la isla, a hacer el trabajo más bonito que existe”, relató.

Fue entonces cuando puso su atención en una nueva búsqueda laboral, pero esta vez con un gran estado de alegría. Buscando y buscando en Internet, encontró un anuncio en el que se requería de un gerente para abrir un pequeño hotel.

“Era mi oportunidad. Presenté mi solicitud y me contrataron”, dijo con una sonrisa al medio italiano.

Un comienzo difícil en la isla soñada

La vida de ensueño no se produjo de inmediato. Allá por 2023, el desafío en el que se había embarcado Pappas le produjo dificultades. Las mismas surgían del haberse tomado muy seriamente su nueva responsabilidad.

Durante el primer año que manejó el hotel tuvo problemas para conciliar el sueño. El establecimiento solo tenía tres habitaciones, pero la joven quería mejorar cada aspecto del negocio. “No podía dormir por las noches, intentando averiguar cómo lograr que el hotel tuviera un buen comienzo”, señaló.

Progresivamente alcanzó sus metas y pudo formar un equipo. Hoy ella gestiona desde el manejo del personal hasta las necesidades específicas de los huéspedes. “Cada detalle del hotel es mi responsabilidad”, aclara.

Hasta el día de hoy se siente “libre” en Santorini, donde el sonido de las olas del mar es una de sus mayores compañías. “Te devuelve la paz interior”, dice sobre la naturaleza que, según confiesa, le devolvió la felicidad.

La relajada atmósfera de Emma Pappas, lejana de los puntos turísticos más concurridos del archipiélago, produce comentarios de todo tipo en redes sociales

Algunos incluyen sinceras felicitaciones, pero los mensajes sarcásticos abundan aún más.

“Es un ejemplo para todos. Muchos -demasiados- jóvenes no hacen más que quejarse, cuando lo único que hace falta es remangarse, comprar una docena de apartamentos en un destino turístico, alquilarlos y disfrutar de la vida”, dijo con ironía y suma exageración un usuario de X.

Fuente: www.clarin.com

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