“Pepita, la Pistolera“: tres resonantes casos policiales detrás de un mismo nombre que ahora está en el cine


Margarita Di Tullio tenía 37 años y todos los que la conocían la llamaban “Marga” cuando su nombre apareció por primera vez en las crónicas policiales. El 20 de agosto de 1985 –el año del histórico juicio a las juntas militares, el plan Austral del gobierno de Raúl Alfonsín y una economía al borde de la hiperinflación- tres hombres llegaron hasta su casa en su Mar del Plata natal. Eran los hermanos Alejandro y Roberto Lozada y Américo Córdoba. Según la investigación policial y judicial existía un conflicto previo por dinero, un típico ajuste de cuentas del submundo criminal, que derivó en un tiroteo en el que los tres hombres murieron.
En aquella época, la mujer -a la que su padre le había enseñado a boxear y disparar- manejaba un grupo de prostitutas en la zona del puerto y un par de locales nocturnos, al tiempo que la investigaron también por venta de drogas, aunque esto nunca pudieron probarlo.
Di Tullio sostuvo que había actuado para defenderse. Dijo que la habían amenazado y que temió por su vida y la de su hijo. La Justicia, inicialmente, tuvo otra interpretación y la condenó a 20 años de prisión. Después, en segunda instancia se revisó el caso y consideró que había existido legítima defensa, aunque con exceso. La pena quedó reducida a tres años.
Pero mientras avanzaba la causa judicial nació el apodo “Pepita la Pistolera” que reemplazó casi por completo su verdadero nombre.
Doce años después del triple crimen en Mar del Plata, reapareció Di Tullio, ahora ya sí con su apodo y vinculada a uno de los casos policiales más impactantes de la historia criminal argentina.
El 25 de enero de 1997, José Luis Cabezas fue asesinado en Pinamar. El fotógrafo de la revista Noticias había sido secuestrado, asesinado y su cuerpo apareció dentro de un auto incendiado.
La investigación buscaba a los autores materiales, pero también a quien podía haber ordenado el crimen. En febrero apareció una pista que llevó hasta Mar del Plata y hasta el entorno de Margarita. Y así surgió la hipótesis de la denominada “banda de los Pepitos”.
El 11 de febrero Di Tullio fue detenida. La acusación era gravísima: la señalaban como posible instigadora del asesinato.
Durante semanas, la hipótesis de los Pepitos ocupó un lugar central en la investigación y también en los medios de comunicación. Pero las pruebas comenzaron a perder consistencia y la causa avanzó hacia otros protagonistas: el policía Gustavo Prellezo, la banda de “Los Horneros” y los vínculos con el entorno del empresario Alfredo Yabrán, quien había ordenado matar al reportero gráfico porque un año antes lo había fotografiado en la playa pinamarense.
La pista contra Di Tullio terminó cayéndose y tras pasar 77 días presa fue liberada. Y fue a partir del caso Cabezas que su nombre y su apodo quedó definitivamente instalado a nivel nacional.
A su vez, durante la segunda mitad de los ´90 también se la relacionó con el caso del “loco de la ruta”, un supuesto asesino serial de prostitutas de Mar del Plata, dado que algunas de las víctimas habían trabajado para ella. Después se supo que esa versión de un solo killer había sido falsamente instalada por policías bonaerenses que cubrían una red de trata y narcotráfico.
Pasaron nueve años para que se volviera a mencionar a “Pepita, la pistolera” en una crónica policial de relevancia. Ocurrió poco después del 13 de enero de 2006, cuando una banda asaltó el Banco Río de Acassuso. Tomó rehenes, vació cajas de seguridad y escapó por un túnel después de engañar durante horas a la Policía. Lo denominaron “El Robo del Siglo”.
Uno de los integrantes de la banda era Alberto “Beto” De la Torre. Su pareja era Alicia Di Tullio, hermana de Margarita.
La relación entre ambos terminó mal después del robo. Alicia comenzó a aportar información a los investigadores y De la Torre quedó comprometido. Parte del botín apareció en su poder y la investigación avanzó sobre el resto de la banda.
Margarita no había participado del robo y reaccionó con dureza contra su hermana, a quien llegó a calificar de “buchona” y “traidora”. Para ella, Alicia había quebrado los códigos del mundo en el que ambas habían crecido.
“Cualquier cosa que pasa, soy tan tristemente célebre, que todos vienen acá”, llegó a decir, con su clásica cabellera rubia, ante las cámaras de televisión que la vieron pasar en 1998 por los célebres almuerzos con la diva de la televisión Mirtha Legrand.
En el ámbito personal estuvo casada y tuvo cuatro hijos, uno de ellos, Gustavo Schelling, sería condenado en 2018 a 13 años de prisión por la violación de una nena.
Finalmente, el 30 de septiembre de 2009, Di Tullio murió a los 61 años y cuentan que a su entierro llevaron un loro parlanchín que cantó la marcha peronista.
Parece una vida de película y hoy efectivamente lo es: este jueves 3 de septiembre se estrenó el film que narra la vida de “Marga” en la Mar del Plata de 1985. Está dirigida por Lucía Puenzo y protagonizada por Luisana Lopilato. En este relato se muestra a Di Tullio por momentos empoderada, rebelándose contra su cafishio, los mafiosos y las autoridades judiciales y policiales corruptas, y convirtiendo su prostíbulo en una especie de refugio para mujeres de la calle.
Fuente: www.clarin.com

