Pasó horas dentro de la casa después de asesinar a una familia, dejó ADN y huellas por toda la escena, pero nunca pudieron identificarlo

En Japón, donde los homicidios múltiples son poco frecuentes y los crímenes violentos suelen sacudir al país entero, el caso Miyazawa quedó suspendido en el tiempo. Pasaron más de 20 años, cambiaron tecnologías, aparecieron nuevas pruebas forenses y se revisaron millones de huellas dactilares, pero nadie pudo explicar quién entró a esa casa de Setagaya la noche del 30 de diciembre del 2000.

La familia Miyazawa vivía en una casa de dos pisos ubicada al lado de un parque, una pista de skate y un campo de béisbol universitario. Mikio Miyazawa (44) trabajaba en una empresa de marketing llamada Interbrand. Yasuko (41) daba clases particulares mientras cuidaba a sus hijos. Nina, la mayor, hacía danza clásica y tocaba el piano. Rei, el menor, tenía un trastorno de desarrollo que afectaba su forma de comunicarse.

La familia Miyazawa. Foto: Diario Asahi.

Cuando compraron la casa, el barrio estaba lleno de familias, pero con el tiempo empezó a vaciarse. El gobierno quería ampliar el parque municipal y comenzó a comprar las propiedades de la zona para demolerlas. Los Miyazawa quedaron entre las últimas familias viviendo ahí.

Mikio había aceptado una compensación equivalente a cientos de miles de dólares para mudarse, pero seguía demorando la salida. Decía que sus hijos no querían irse y que Rei necesitaba estabilidad, así que prometió hacerlo durante 2001.

El 30 de diciembre la rutina transcurrió con normalidad. La familia salió de compras cerca de las seis de la tarde y volvió horas después. Mikio se quedó usando la computadora en su oficina, mientras Yasuko y Nina miraban la televisión, y Rei estaba arriba, probablemente dormido.

Cerca de las 10 de la noche, un hombre que caminaba por el sendero detrás de la casa dijo haber escuchado una discusión. Otro vecino recordó un golpe fuerte proveniente de la vivienda. Nadie llamó a la policía, porque como había niños en el lugar no parecían raros los sonidos fuera de lugar.

Las autoridades creen que el atacante entró por una pequeña ventana del baño del primer piso. Mikio habría sido el primero en cruzárselo. Tenía heridas defensivas en brazos y manos, clara señal de que intentó pelear. El cuchillo de sashimi, que llevaba el atacante, incluso se rompió durante el enfrentamiento.

Después de eso, el recorrido dentro de la casa quedó marcado en las escenas que encontró la policía al día siguiente…

Casa de la familia Miyazawa. Foto. Asahi.

El día siguiente:

Mikio apareció tirado cerca de las escaleras. Yasuko y Nina estaban en el último piso, ambas tenían heridas en distintas partes del cuerpo y los investigadores notaron que la violencia ejercida sobre ellas había sido mayor a comparación del resto. Rei apareció en su habitación estrangulado.

Los cuerpos fueron encontrados por Haruko, la madre de Mikio. Esa mañana había intentado coordinar Año Nuevo, pero no obtuvo respuesta. Cerca de las 10 am decidió ir hasta la casa usando una copia de las llaves. Se encontró con el cuerpo de Mikio, al subir al ático se encontró con su nuera y nieta, hasta que encontró al familiar restante. Para las 11 de la mañana ya había llamado a la policía.

Resulta que el atacante no escapó después de cometer el crimen, se quedo por horas en la vivienda. Cortó las líneas telefónicas, revisó la cocina y tomó helado y té de cebada, además usó el botiquín familiar para curarse una herida de la mano. Todo esto dejando rastros por todos lados.

Había sangre, huellas dactilares, vendas usadas, ropa abandonada, una riñonera, un gorro, una bufanda, guantes y zapatillas. Incluso se descubrió que el atacante había usado la computadora de Mikio durante la madrugada para entrar a la página web del teatro local.

Las zapatillas eran marca Schlesinger, que solo habían sido distribuidas en Corea del Sur. La riñonera tenía restos de la lija de skate y partículas de arena que, después de ser analizada, fueron vinculadas al desierto de Arizona, en Estados Unidos.

Planos de la escena del crimen del caso Miyazawa. Foto: A Day Magazine.

Con la cantidad de evidencia encontrada, las autoridades creyeron que el caso se iba a resolver rápido, pero no fue así.

Las huellas del delincuente no coincidían con ninguna base de datos japonesa ni coreana. Los análisis de ADN indicaron que el sospechoso tenía ascendencia mixta: origen europeo por parte materna y raíces de Asia Oriental por vía paterna. Aún así, después de millones de comparaciones, nunca apreció una coincidencia concreta.

La teoría del robo perdió fuerza rápido. El asesino apenas se llevó 1.500 yenes -Un poco más de 13 mil pesos actuales- y dejó mucho más dinero dentro de la casa junto a distintos objetos de valor.

Empezaron a tomar lugar las hipótesis

Una de las más conocidas apuntó a jóvenes skaters que frecuentaban el parque detrás de la casa. Mikio había tenido discusiones con algunos por el ruido constante durante las noches. Los restos de la lija encontrados en la riñonera reforzaron esa posibilidad.

También apareció una teoría vinculada al proyecto inmobiliario de la zona y a las demoras de la familia para abandonar la propiedad. Otra habló de un posible militar estadounidense por la arena de Arizona encontradas entre las pertenencias del atacante.

Sin embargo, una de las líneas más inquietantes apareció en la web. Días antes del crimen, un usuario anónimo llamado “Mr. Koromutsu” publicó en un foro japonés mensajes sobre crueldad animal y deseos de atacar a una familia. El posteo fue hecho el 27 de diciembre del 2000, apenas tres días antes de los asesinatos.

Perfil del sospechoso publicado por el Departamento de Policía Metropolitana de Tokio. Foto: Keishichō.

En la zona también habían aparecido gatos y roedores mutilados durante los meses previos. La policía investigó esa conexión, aunque nunca logró probarla.

En 2019 todavía había decenas de agentes trabajando exclusivamente en la investigación. Cada año se realiza una ceremonia en memoria de la familia y la madre de Mikio siguió repartiendo volantes durante años en estaciones de Setagaya esperando que alguien reconociera al hombre que entró a la casa esa noche. El caso sigue abierto…

Fuente: www.clarin.com

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