Olé te lleva a recorrer el campo de entrenamiento de la Selección en Kansas City :: Olé

“Oh my God!”. El periodista neerlandés no era muy expresivo, pero un par de horas atrás la visita a otro de los campos de entrenamiento contrastaba tanto con lo que se empezaba a ver que no pudo dejar de marcar la diferencia que tiene el campeón del mundo. Olé te lleva a conocer el impresionante Compass Minerals National Performance Center de Kansas City, que será la sede principal de prácticas para la Selección argentina.
A veinte minutos del Origin Hotel —donde dormirá la Scaloneta—, aparece este campo de entrenamiento del Sporting Kansas City de la MLS, inaugurado en 2018. Bandera del equipo local y la de Estados Unidos en el frente de estos siete mil metros cuadrados en los que Messi y compañía tendrán tecnología de avanzada y canchas de primer nivel para el sueño mundialista.
Hay que acreditarse —con foto y todo— en una recepción que en breve cambiará totalmente. El aspecto general del Sporting Kansas va a sufrir algunas modificaciones para que la casa sea realmente argentina. Y apenas se superan los trámites burocráticos, aparece un guía especial: Alan Dietrich, el director a cargo tanto de este campo como del Swope, donde se alojará Inglaterra. “Estamos preparados para conseguir que Messi y todos los argentinos estén cómodos. ¿Pedidos especiales? Pidieron detalles para sentirse como en su casa. Y así va a ser”.
El optimismo no es una postura. Un hall general luminoso, con vistas a la cancha principal (con balcón incluido), sillones para relajarse, y salas de reuniones chicas, medianas y grandes dominan el ingreso al complejo. Pero lo mejor está por venir.
Porque cuando se abre la puerta del gimnasio es un golpazo de máquinas que se te vienen encima. Es gigante, con todas las variantes que se necesitan y dos mega televisores —tipo pantalla de cine— para acompañar el esfuerzo. Varios jugadores del Sporting Kansas se entrenan por su cuenta, fuera de agenda. Saludan, preguntan de dónde somos y siguen levantando kilos y kilos.
Vestuarios como los de un estadio. Con compartimientos personales, pizarra táctica, televisor y acceso directo: primero a los baños, y luego a una seguidilla de herramientas para que la preparación y recuperación física sean de primera. Cámaras hiperbáricas, laboratorio de crioterapia, sala de masajes, sala de recuperación, cámara ambiental/atmosférica y plataforma de fuerza Accupower. Dietrich, nuestro guía, sabe que sus palabras tienen efecto inmediato.
El comedor, con mesas redondas para seis y para ocho, tiene la cocina pegada de un lado. Del otro, vista a las canchas y al gimnasio. Un pool, una mesa de ping pong y una segunda sala más relajada para ver la tele después de comer, con un tablero de ajedrez. Es hora de salir a la cancha, pero el destino —¿puede ser que lo hayan preparado?— nos hace interrumpir el recorrido. “¿Esto es especial para Olé?”, preguntamos al ver que en la televisión están repitiendo la mejor final de la historia de los mundiales. “Si lo queríamos armar, no nos salía bien”, reconoce Dietrich mientras Mbappé camina frustrado por un quite del Cuti Romero.
Hay que salir a la cancha: en definitiva, la pura verdad está en el verde césped, y las tres canchas del Compass se imponen casi perfectas. El “casi” apunta a una de las tres a la que le estaban haciendo un tratamiento pasto por pasto —sí, tal como leyó— para llevarla de 95 a 100 puntos. Con una tribuna chica (que no alcanzará para la prensa; será para dirigentes y familiares), aparece una pelota y se prueba. No hay arcos (están todos apilados a un costado) pero hay que animarse igual a unos pases, unos toques, un par de cambios de frente, a ver cómo pica, cómo desliza la redonda.
A las tres de césped natural se suman dos canchas de fútbol 11 de pasto sintético y un sector preparado para trabajos en espacios reducidos. Todo cerrado por un alambre bajo, para que la pelota no se aleje, y con varios mini arcos en los que seguramente habrá esos desafíos de partidos reducidos que dominan los momentos de recreo en un entrenamiento.
El ojo del cuerpo técnico no falló. De primer nivel, el Compass Minerals está diez puntos para que Argentina llegue los primeros días de junio y ajuste el final de su preparación. Nos invitan a dejar el lugar. La final de Qatar que se veía en los televisores ya va por los penales. Alargamos la salida para quedarnos tranquilos de que Montiel la metiera. En otros tiempos diríamos que esa coincidencia fue maravillosa; hoy se describe mejor concluyendo que el lugar tiene el aura para soñar en grande.
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Fuente: www.ole.com.ar
















