Murió a los 76 años Carlo Petrini, el fundador del movimiento “Slow Food”, ícono de la alimentación sana y sostenible en 160 países

Carlo Petrini, fundador de Slow Food, el movimiento internacional que promueve la alimentación sana, la producción sostenible de alimentos y la cocina tradicional de calidad, murió en su casa en Italia, a los 76 años.
A través de su sitio web, la organización confirmó el fallecimiento y repasaron los hitos de la trayectoria del hombre que en 2004 fue nombrado “Héroe Europeo” por la revista Time, y en 2008 fue el único italiano incluido en la lista de 50 personas que podrían salvar el mundo, elaborada por The Guardian.
Carlo Petrini fundó el movimiento “Slow Food” en 1989. Foto: ReutersNacido en Bra, en la provincia de Cuneo, al norte de Italia, Petrini empezó escribiendo sobre gastronomía y vinos para varios periódicos y contribuyó en la creación de la revista Gambero Rosso.
En 1986 fundó Slow Food, cuya traducción es “Comida lenta”, originalmente llamada Arcigola, que nació como una asociación cultural con el objetivo de redescubrir la historia gastronómica italiana en oposición al fenómeno contemporáneo de la “comida rápida” (fast food).
Comenzó como una reacción de oposición a la llegada de as primeras sucursales de las cadenas de comida rápida en Italia, pero se transformó en algo mucho más amplio.
Buscaba promover la protección de la biodiversidad, las técnicas agrícolas no invasivas y hábitos como el respeto por los ritmos naturales, el medio ambiente y la salud del consumidor.
En los años siguientes, Slow Food se convirtió en una asociación reconocida, tanto en Italia como en el exterior, y para 1989 se transformó en una organización internacional.
“Bueno, limpio y justo”
Solía definir su fórmula para un sistema sostenible con la frase: “Bueno, limpio y justo”. Esa era la base de su programa moral para la alimentación, que pedía tratar a los recursos de la Tierra con respeto.
Murió Carlo Petrini, el prestigioso sociólogo, escritor y gastrónomo. Foto: Archivo ClarínEn 2004 Petrini fundó la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Bra, la primera universidad del mundo dedicada íntegramente a la cultura agroalimentaria y la ecología. Además creó el Salón del Gusto en Turín, la red Terra Madre.
Su filosofía de vida conquistó al papa Francisco, por su compromiso por la defensa de la naturaleza, con quien entabló una amistad y solían compartir comidas juntos, y también al rey Carlos III del Reino Unido.
“Quien siembra utopía cosecha realidad. Estamos enfermos de tanto, y ese exceso empieza en nuestros frigoríficos”, solía repetir Carlin, como lo apodaban con cariño.
También abogó por compras diarias más conscientes, para reducir la distancia entre los productos y los consumidores. “El 30 % de los alimentos del planeta se desperdicia, mientras que mil millones de personas sufren desnutrición y 800 millones sobrepeso. ¿Una solución? Empecemos por reducir el consumo de carne”, argumentaba.
En 2013 recibió el premio “Campeón de la Tierra” del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, uno de los máximos galardones ambientales internacionales.
Su legado con Slow Food: apurémonos a ir despacio
La organización que fundó actualmente está presente en 170 países, donde fomenta un modelo alimentario saludable, que respete el medio ambiente y las culturas locales.
Colaboran con la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) para desarrollar iniciativas como proyectos de educación alimentaria para niños y adultos.
También contribuyen al Arca del gusto, que ya tiene catalogados más de 1.500 alimentos que están en peligro de desaparición o los Baluartes, trabajos de asesoramiento a productores para evitar estas pérdidas.
“El trabajo más importante que hizo Slow Food es devolver el concepto de gastronomía a su forma holística y multidisciplinaria. La idea de la gastronomía como algo que se reduce a recetas y estrellas Michelin es muy limitada”, manifestó Petrini a la agencia AFP en una entrevista en 2016.
Con humor solía decir que para lo único que había que apurarse era a “ir despacio”, para tomar decisiones más conscientes sobre nuestra alimentación. Fomentaba a la participación colectiva y perseguir los valores con convicción.
El último adiós a Carlo Petrini
Desde Slow Food lo describieron como un “visionario” y genio. “Dio vida a un movimiento global arraigado en los valores de una alimentación buena, limpia y justa para todos”, expresaron.
“Era un genio. Su energía, su extraordinaria empatía, su ímpetu y su ejemplo de vida serán la fuerza que nos guiará a todos, uno de los intelectuales más vibrantes y visionarios de nuestro tiempo; capaz de conversar en todos los idiomas del mundo sin conocerlos, con un rey, un papa, un campesino, una pastora, un pescador o un estudiante sin cambiar jamás de registro“, definieron.
Promovía el consumo de ingredientes genuinos y de producción local. Foto: Reuters“Creía firmemente que los sueños y las visiones, cuando son justos, capaces de no son imposibles de alcanzar”, apuntó Slow Food, que expresó su gratitud por la alegría, entusiasmo y esperanza que cultivó en cada rincón del planeta.
Confirmaron que Petrini murió el jueves por la noche en su casa en la localidad de Bra, en su Piamonte natal, al norte de Italia. No brindaron detalles sobre la causa del fallecimiento.
El presidente de Italia, Sergio Mattarella, también expresó sus condolencias: “El fallecimiento de Carlo Petrini deja un gran vacío no solo en el mundo de la ciencia eno-gastronómica, sino también en la sociedad en su conjunto, y no solo en Italia”.
“Su visión y su constante defensa de la sostenibilidad, la necesidad de preservar las tradiciones, la valoración de las culturas locales y el respeto por el medio ambiente han generado una nueva conciencia sobre la cultura gastronómica y su producción, inspirada en criterios de calidad, autenticidad y ética”, agregó el primer mandatario italiano.
Con información de las agencias AFP y EFE.
Fuente: www.clarin.com



