Monedas falsas casi idénticas a las originales: cómo detectarlas con la prueba del imán y el peso


Las monedas falsas de 2 euros en Prato quedaron en el centro de una investigación judicial que expuso una red dedicada a producir piezas falsificadas casi idénticas a las originales, y volvió a instalar una pregunta práctica: cómo saber si son falsificadas con la prueba del imán y el peso.

El caso generó preocupación porque no se trataba de copias evidentes. Según las primeras reconstrucciones, las monedas estaban destinadas a circular en distintos países de Europa y podían engañar incluso en ámbitos donde existen controles automáticos.

La moneda de 2 euros es una de las más buscadas por los falsificadores por una razón simple: es el valor más alto entre las monedas de uso cotidiano y pasa de mano en mano de manera permanente.

El primer dato para tener en cuenta es el peso de una moneda de 2 euros auténtica. La pieza original pesa alrededor de 8,5 gramos, una medida que no siempre se percibe a simple vista, pero que puede llamar la atención si se la compara con otra moneda igual.

Una moneda demasiado liviana o demasiado pesada no confirma por sí sola que sea falsa. Sin embargo, puede ser una señal inicial para revisarla con más detalle, sobre todo si además presenta fallas visibles en el borde o en los relieves.

La prueba del imán también puede aportar una pista. Las monedas verdaderas de 1 y 2 euros tienen una respuesta magnética particular: son atraídas de manera leve, pero no deberían quedar pegadas con fuerza.

Si la moneda no reacciona en absoluto o, por el contrario, se adhiere con demasiada intensidad al imán, conviene desconfiar. Ese comportamiento puede indicar que la composición metálica no coincide con la de una pieza original.

Peso, borde, relieve y color: los detalles que ayudan a reconocer una moneda falsa

La moneda de 2 euros tiene una estructura bimetálica. Está formada por un disco interno dorado y un anillo externo plateado, fabricados con aleaciones diferentes y ensamblados mediante un proceso técnico específico.

Esa composición no es solamente estética. También explica sus propiedades magnéticas y permite que dispositivos como máquinas expendedoras, cambiamonedas o sistemas de cobro automático puedan reconocer si una pieza cumple con los parámetros previstos.

El borde es otro punto clave. Cada país de la zona euro tiene una inscripción propia en sus monedas de 2 euros. En las piezas italianas, por ejemplo, se alternan el número “2” y estrellas en relieve. En una moneda auténtica, esa inscripción debe verse fina, regular y bien definida. En una falsificación, el borde puede aparecer incompleto, poco nítido, desparejo o directamente mal grabado.

El problema de las monedas falsas no se limita al caso de Prato. En Italia, durante 2024, se retiraron de circulación 92.759 monedas falsas, según los datos citados por los organismos antifraude.

La mayor parte correspondió a piezas de 2 euros: fueron 78.800 monedas falsas de ese valor. También se detectaron 8.032 monedas falsas de 1 euro y 5.782 monedas falsas de 50 centavos.

El contravalor total de esas monedas secuestradas fue de casi 170.000 euros. La región con más decomisos fue Lombardía, donde se retiraron 18.491 monedas falsas de 2 euros, alrededor del 23,5% del total de ese tipo de piezas.

El sistema de control italiano funciona en varios niveles. El organismo técnico central es el CNAC, sigla de Coin National Analysis Center, creado en 2001 dentro del Istituto Poligrafico e Zecca dello Stato.

Cuando un banco, una oficina postal, una empresa de transporte de valores o una entidad financiera recibe una moneda sospechosa, debe retirarla de circulación y enviarla para una pericia técnica.

Si la moneda resulta falsa, no se devuelve el valor a quien la presentó. Si se comprueba que era auténtica, el reembolso se tramita a través del Ministerio de Economía y Finanzas italiano.

Fuente: www.clarin.com

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