Messi, el gran creador de imposibles :: Olé

Empecemos por establecer que el primer milagro lo hizo al nacer. Era por completo imposible que un año después del mágico Mundial 86 de Diego Maradona, en esta misma tierra bendita naciera un Lionel Messi. No podía aparecer otro superdotado capaz de sacudir así el mundo con la pelota.
En pleno Mundial de Qatar, el día que sacó a pasear al croata Gvardiol (que era el mejor defensor emergente del mundo, ya en el radar de Pep Guardiola para el City, y además 15 años más joven que Leo) saliendo en un giro insólito para el lado contrario al lógico, apretado por la raya y con la cancha al revés para su pierna izquierda, y le sirvió el gol a Julián Álvarez, alguien dijo algo original.
El Bambino Veira, en un programa de radio La Red, esbozó: “Ahí se ve que este pibe no tiene meniscos, no tiene ligamentos, nada…”, para graficar el movimiento impredecible, el conejo de la galera, la naturalidad para inventar lo que no existe.
Ya no se deben poder decir más cosas originales de él, se dijeron todas. Entonces hablan sus récords: ayer pasó a ser máximo goleador de los mundiales; jugador con más partidos, con más minutos jugados y con más partidos ganados en Copas del Mundo. En juegos consecutivos convirtiendo goles en el torneo top de selecciones, igualó la marca de otros cuatro: consiguió meterla en seis seguidos.
Y, sobre todo, el gran ilusionista, el mago que tiene siempre un truco más para dejarte tieso de la sorpresa, maravillado, incrédulo, extasiado, bate todos los récords de los “intangibles”, como llaman en el básquet a los valores que provee un jugador y que no son cuantificables en las planillas de estadísticas.
Messi nos une, nos da alegrías, nos hace soñar que lo imposible es posible, como posible fue lo que hizo ayer y posible es su vida, ya nomás desde que, desafiando toda ley de probabilidades, nació al año siguiente del Mundial de Diego.
Fuente: www.ole.com.ar







