“Me quiero llevar toda mi plata en efectivo”: el reclamo de la novia de Toviggino al banco que le cerró las cuentas por $10.000 millones


Difícil situar en la realidad la secuencia que se contará a continuación. Pero ocurrió. Durante los últimos siete meses del año pasado, María Florencia Sartirana, la joven mujer de Pablo Toviggino, fue depositando una montaña de dinero en un banco de segunda línea de Rosario, el Coinag.

Fueron unos $10.000 millones que fueron llegando desde media docena de pequeñas y medianas empresas de Santiago del Estero. A pesar de sus exorbitantes ganancias, las pymes funcionan en pequeños locales con apenas un puñado de empleados, si es los que tienen.

La apoderada de estas empresas es la joven Sartirana, empleada porteña de la AFA con un sueldo de poco más de $ 2 millones mensuales. Esas mismas pymes que ella representa le facturaron miles de millones a la propia AFA por servicios que a simple vista no serían prioritarios para el fútbol argentino, como botellas de vinos y productos de cotillón.

En el banco Coing, la novia de Toviggino firmó 13 plazos fijos, la mayoría en pesos y otros en algunos millones de dólares. Clarín accedió a los certificados de los depósitos confeccionados en plazo fijos que se publican en esta nota.

La cantidad de dinero que fue ingresando al Coinag fue tal que su dueño se empezó a preocupar. Fue en paralelo al crecimiento de los escándalos por la supuesta corrupción en la AFA de Claudio Tapia y Toviggino.

Tras más de medio año de haber recibido sin inconvenientes los depósitos de Sartirana, a las autoridades del Coinag finalmente se les prendió la lamparita de alerta. Le cerraron todas las cuentas a la novia de Toviggino y la denunciaron con un ROS (Reporte de Operaciones Sospechosas) a la Unidad de Información Financiera (UIF).

Con la plata no se jode. En el Coinag recibieron varias llamadas enojadas por la decisión de clausurar las cuentas de la mujer de Toviggino. “Voy a llevarme mi plata del banco y lo quiero en efectivo inmediatamente”, se escuchó del otro lado del celular según reconstruyó Clarín.

Consultado por sus gerentes, el dueño del banco aceptó entregar el efectivo pero con la presencia de un escribano para que haga un acta notarial y reporte a las autoridades nacionales el retiro de casi $10.000 millones en billetes constantes y sonantes.

La intervención del escribano y, sobre todo, el acta notarial para ser elevado a la UIF, fue lo que produjo que Toviggino y su mujer María Florencia Sartirana, desistieran de llevarse la plata en efectivo.

La que siguió fue que en la misma semana que el Coinag había cerrado las cuentas de Sartirana, el Banco Credicoop cuya propiedad es del diputado kirchnerista y amigo de Claudio Tapia, Carlos Heller, aceptó la transferencia de toda la plata. No se sabe bien si el dinero sigue allí depositado o Toviggino pudo sacarlo en efectivo como no logró hacerlo del Coinag.

Para retirar semejante cantidad de plata se requiere un camión de traslado de caudales. La plata se ordena por fajos que se colocan en bolsas termoselladas que se llaman “balas”.

“Cada bala contiene 10 fajos de cien billetes ensobrados en un empaque termosellado con especificaciones técnicas de la normativa de atesoramiento de billetes del Banco Central. De alló que una bala de billetes de la mayor denominación monetaria vigente ($ 20.000) representa la suma total de $ 20.000.000”, indica a Clarín un especialista con altísimo cargo en un banco público.

“Para llevarse $10.000 millones en efectivo se necesitan 500 balas. Es decir, tiene que venir un camión de caudales con varios empleados y sacar un seguro que suele ser caro por si les roban en el camino”. apunta.

Fuente: www.clarin.com

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