Matthew Beal, cirujano ortopédico: “Muchas personas no consultan por el dolor de rodilla y pasan por alto que este síntoma puede esconder un problema más severo”


El dolor de rodillas suele irrumpir en forma espontánea o por una lesión y tomar cada vez más protagonismo hasta volverse omnipresente y resistente a los analgésicos habituales. En este camino, muchas personas suelen retrasar sus chequeos, sin tener en cuenta que este puede ser el síntoma de un problema más severo.

Como explicó el médico ortopédico Matthew Beal a la edición española de La Razón, un estudio reciente del Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio reveló que la mayoría de las personas no sabe que detrás del dolor en la articulación hay una situación de base y dejarla pasar puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuado.

“Los pacientes acuden a mí por el dolor de rodilla. Pero cuando los examino y le giro la cadera, la sensación se acentúa. Con lo cual, decidí formar un equipo para elaborar un estudio que respaldase la hipótesis que relación el dolor de rodilla con otras situaciones y desentrañar sus verdaderas causas”, explicó Beal en la nota de La Razón.

Para responder la incógnita sobre los motivos que están más allá de este dolor muy típico, la nota citada amplía los resultados de la investigación de la Universidad Estatal de Ohio. Estos son los datos del relevamiento.

Por otro lado, la investigación infiere que cuatro de cada diez personas simplemente responden a ese dolor inexplicable “aguantándolo”, mientras que el 52 % opta por automedicarse en lugar de acudir al especialista. “La consecuencia a largo plazo es la limitación de la movilidad y la autonomía con el deterioro en la calidad de vida”, completa el médico.

La nota, al mismo tiempo, pone el foco en las manifestaciones que conviene no dejar pasar y que son motivo de una consulta médica. Acá, los principales ítems.

Mientras que entre los indicios menos reconocidos, figuran el dolor nocturno, la dificultad para dormir o la sensación de tirantez en la ingle.

Ante estas manifestaciones, “lo primero que hacemos es realizar radiografías para determinar si hay bursitis o artritis en la cadera“, destaca Beal.

Esta afección, también conocida como osteoartritis de cadera, es una enfermedad degenerativa que afecta a esta articulación.

La causa es el desgaste del cartílago que recubre partes del fémur y la pelvis y, entre las consecuencias, están el dolor, la rigidez y la limitación de movimiento.

“Siempre hay que valorar la alternativa de un reemplazo de cadera, una técnica denominada artroplastía“, señala Beal. Esta cirugía elimina el hueso y el cartílago dañados de la articulación de la cadera y los reemplaza por una prótesis. Si bien es cierto que lleva una rehabilitación y recuperación ardua, aumenta en forma significativa el bienestar.

Fuente: www.clarin.com

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