Más de la mitad de los obreros, plomeros y electricistas de esta escuela municipal de España consiguen empleo


En una pared falsa, dentro de una escuela municipal de oficios, nueve alumnos preparan cemento, acomodan ladrillos y reciben indicaciones como si estuvieran en una obra real; no es una práctica cualquiera ya más de la mitad de los obreros, plomeros y electricistas que pasan por esas aulas consigue empleo.

El lugar queda en Usera, Madrid, y funciona desde hace un año con la idea de formar a personas desempleadas en trabajos que las empresas necesitan cubrir, pero donde no siempre encuentran mano de obra calificada.

No hay demasiada teoría dando vueltas al comienzo. Hay herramientas, caños, cables, materiales, profesores con experiencia y alumnos que llegan sin trabajo, otros con dificultades de idioma y otros con ganas de entrar por primera vez a un empleo estable.

La Escuela Municipal de Empleo Verde y Oficios formó a 315 alumnos durante su primer año de actividad. El dato que más mira el municipio no está solo en la cantidad de inscriptos, sino en lo que pasó después ya que el 55,45% de los graduados consiguió trabajo.

La cifra pesa porque no habla de cursos sueltos ni de certificados que terminan guardados en una carpeta. En muchos casos, la formación terminó en contratos vinculados con los mismos sectores que se enseñan dentro de la escuela.

Los cursos apuntan a oficios como albañilería, electricidad, fontanería verde, climatización y tareas ligadas a la construcción y rehabilitación de edificios, de todos ellos hay una demanda concreta lo que facilita la empleabilidad.

En los talleres, los alumnos no se quedan mirando una explicación desde el banco. Levantan paredes, reconocen herramientas, aprenden nombres de materiales, repiten tareas y corrigen errores con un profesor al lado.

Ese entrenamiento importa, sobre todo para quienes llegan desde trayectorias laborales frágiles. Algunos alumnos son inmigrantes y necesitan aprender también el vocabulario técnico local.

Durante años, hablar de oficios parecía mirar hacia atrás. Hoy pasa lo contrario. La falta de trabajadores especializados en obra, electricidad, plomería y climatización hizo que estos perfiles volvieran a ser buscados.

La rehabilitación de edificios, las nuevas instalaciones, la eficiencia energética y las reformas urbanas empujan esa demanda. No alcanza con tener ganas de trabajar; hace falta saber hacer bien una tarea, cumplir normas y moverse con seguridad dentro de una obra.

Ahí entra el valor de una escuela municipal de oficios. No funciona como una capacitación general, sino como una respuesta a vacantes reales que las empresas dicen no poder cubrir.

Para una persona desempleada, el cambio puede ser rápido. En menos de un año puede pasar de no tener una salida laboral clara a manejar herramientas, entender un proceso de trabajo y presentarse ante una empresa con una formación concreta.

De esta manrea el oficio deja de aparecer como último recurso y vuelve a ocupar un lugar más fuerte, gracias a las capacitaciones en trabajo técnico que dan como resultado una demanda sostenida y posibilidad de contrato estable.

Fuente: www.clarin.com

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