las batallas que pierden los Milei y los cambios que desvelan al Presidente

En 1988, Javier Milei todavía atajaba en las inferiores de Chacarita y cantaba en la banda Everest. Cualquier destino parecía más probable para él que el de la política. En cambio, Diego Santilli, que por entonces estudiaba en la UBA para ser contador, ya militaba en el peronismo porteño junto a Miguel Angel Toma. La hiperinflación alfonsinista impulsaría a Milei a estudiar economía. Santilli también intuyó el cambio de era y se ancló en el menemismo, donde llegaría a tener un rol clave en la Dirección Nacional de Migraciones. Pero, tras diez años de menemismo, el final de Carlos Menem se acercaba. En 1999, mientras el actual Presidente trabajaba como economista jefe de Máxima AFJP, Santilli recorría el norte argentino en tren, en la campaña de Eduardo Duhalde y de su jefe político, Ramón “Palito” Ortega. “Yo tengo fe”, cantaba Santilli en esos vagones que aún atesoran historias inconfesables.

Diego Santilli en sus inicios en el PRO. Foto Martín Bonetto

Palito vería frustrado su sueño nacional, pero antes premió a su delfín con su primera candidatura a diputado, aunque los números no le alcanzaron para entrar al Congreso. Ya con la Alianza en el poder, Milei permanecía en el mundo privado, sin ningún reconocimiento público, y Santilli pegaba el primer gran giro de su carrera: abandonaba el PJ para formar parte de lo que en esos años era un experimento, la creación de una nueva fuerza política. No se le puede negar el olfato: el PRO de Mauricio Macri se convirtió en una marca y Santilli fue director del Banco Ciudad, legislador porteño, vicepresidente de la Legislatura, ministro de Espacio Público y llegó a senador nacional en 2013, cargo al que renunció en 2015 para convertirse en vicejefe de la Ciudad de la mano de Horacio Rodríguez Larreta. La fórmula sería reelegida en 2019.

Si bien tenía mandato, el Colorado abandonó la Ciudad en 2021 para emigrar a la provincia de Buenos Aires y postularse como primer diputado. Ganó las elecciones, y creyó que los planetas se alineaban para ser gobernador en 2023. Su olfato, esta vez, fallaría: no pudo ni vencer en la interna y su carrera entró en zona de naufragio. Hasta que se acercó a La Libertad Avanza y las fuerzas imprevisibles que todo político ambicioso necesita se inclinaron de su lado.

El año pasado iba tercero en la lista de diputados nacionales, pero la renuncia de José Luis Espert por sus supuestos vínculos con el narcotráfico, lo ungió como primer candidato. Y llegó la sorpresa: pese a la crisis libertaria y a que las encuestas decían lo contrario, Santilli se impuso frente a la lista apadrinada por Cristina y Axel Kicillof. Karina quedó fascinada con él y el 10 de noviembre del año pasado Milei le otorgó el cargo de ministro del Interior.

Otro episodio dramático para La Libertad Avanza -las sospechas de enriquecimiento ilícito que cayeron sobre Manuel Adorni- volvió a favorecer a Santilli. El martes pasado, a las 17.30, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, abrazó fuerte a Milei y juró como jefe de Gabinete.

Javier Milei toma juramento a Diego Santilli como jefe de Gabinete en Casa Rosada, mientras Manuel Adorni acompaña de pie.

Su llegada trajo alivio al Gobierno, al Círculo Rojo y a los sectores políticos afines al oficialismo, que, durante 112 días, vieron el desgaste permanente al que se sometió el Gobierno por la cascada de información que brotó durante este lapso desde los Tribunales de Comodoro Py, con pruebas y testigos que contaron con detalles las andanzas del ex jefe de Gabinete, y que despertaron la curiosidad de un público que no siempre sigue las noticias políticas.

Los hermanos Milei estuvieron encerrados en su propia trampa hasta la semana pasada. Santilli llegó con la promesa de pacificar al Gobierno, de recuperar el diálogo y de evitar peleas feroces contra el periodismo y la oposición. Suena lindo. Habrá que ver si puede. O, mejor dicho: habrá que ver si lo dejan.

Aquel alivio que muchos sienten por su desembarco es, a la vez, una condena para el universo libertario: ya no hay nadie que pueda defender el relato original. El espíritu antipolítico de la agrupación podría pasar a ser una batalla perdida. Lo asumen en las entrañas mismas del Gobierno, aunque, cuando Milei piensa en eso, se enfurece. Es lógico. La casta que vino a combatir está a salvo y goza de excelente salud. Santilli lo hizo.

Pero no es solo Santilli. Cuando en la Casa Rosada se plantea la disyuntiva sobre cuál de los Milei decidió desprenderse primero de Adorni, los que nunca pierden el sarcasmo conceden: “Ninguno, fue Patricia”. No podría asociarse tampoco a Bullrich con la antipolítica. Ni a los Menem. Ni a los trece funcionarios que ocupan lugares clave y tienen pasado en el PRO.

Karina Milei y Diego Santilli durante la exposición del ahora ex jefe de Gabinete, Manuel Adorni. 
Foto Emmanuel Fernandez

De todas estas cuestiones se ha charlado en las últimas semanas en el entorno presidencial. Milei quiere creer que le queda a resguardo el espíritu transformador y espera dejarlo en claro en los próximos meses, en los que el oficialismo enviará decenas de proyectos al Congreso que suponen cambios trascendentes. Entre ellos, uno que promete polémica: el nuevo Código Civil y Comercial, orientado a proteger lo que el mileísmo denomina “derechos fundamentales de los argentinos y de la propiedad privada”. El proyecto procura, a la vez, actualizar las normativas vigentes para adaptarlas al modelo económico de su gestión. Son parte de los cambios que desvelan al jefe de Estado.

Los funcionarios que están al tanto de la iniciativa aseguran: “Se trata del proyecto liberal más fuerte que vamos a impulsar”. La iniciativa fue liderada por Manuel García Mansilla, el fallido candidato a la Corte Suprema, y se trabajó en la Fundación Faro con la supervisión del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Se presentaría en el Parlamento en tres semanas.

Herido en términos de transparencia por el caso Adorni y la causa Andis, los Milei acaban de recibir una buena noticia desde los Tribunales: el juez Marcelo Martínez de Giorgi dictó un fallo para apartar a dos grupos de querellas en la causa que investiga el lanzamiento de $LIBRA, la criptomoneda que promovió el primer mandatario en sus redes y que se convirtió en una megaestafa. El caso perdería impulso. Aun así, el relato anticorrupción, con Adorni a punto de ser llamado a indagatoria (podría ser procesado) y con Andis en proceso, también queda herido.

“Nos jugamos todo a la economía para ganar el año que viene la reelección”, asumen en la cúspide de Balcarce 50. ¿Y la economía, en verdad, cómo está? Suele decir un experimentado economista: “Vos decime qué querés comprobar y a quién querés beneficiar o perjudicar y yo te doy los números que te convienen”. Esto es: hay datos para defender el modelo y otros para criticarlo.

El saludo de Javier Milei y Luis Caputo Javier Milei en la cena anual de la Fundación Libertad.

La inflación de junio sería menor al 2% y acumularía una tendencia a la baja interesante en los últimos meses. Es el gran mérito de Milei: heredó una catástrofe del tridente Alberto Fernández-Cristina-Massa, con suba de precios por encima del 200% y precios congelados y este año podría cerrar en algo más del 30%. El dólar se movió en los últimos días, pero sigue calmo, y el Banco Central se hizo fuerte en reservas. El riesgo país cerró el viernes en 415 puntos básicos, el nivel más bajo en los últimos ocho años. Y en abril se exhibió un quiebre en la carrera de los salarios contra la inflación: los sueldos lograron ganarle a los incrementos de precios por primera vez en siete meses.

Pero hay datos que inquietan. La recaudación de junio volvió a caer. En los préstamos a las familias, la mora avanzó del 12,1% al 12,7%, lo que establece 19 meses consecutivos en alza. Casi 7 millones de personas quedaron excluidas para recibir créditos bancarios o extrabancarios tras el constante crecimiento de la morosidad. La economía se frenó en abril, al registrar una contracción del 1,5% mensual, que quiebra el repunte que había mostrado en marzo y hay sectores cada vez más afectados: la industria automotriz, por ejemplo, cayó 13,6% en junio. El clima en muchas empresas se enrarece. Se estima que 26.448 empresas cerraron en la era Milei.

La narrativa oficial no se detiene en estos números. Luis Caputo insiste con que se vienen los mejores meses económicos en muchísimos años. Milei sostiene que la Argentina despegará como nunca en su historia y, cuando alguien se permite dudar, dice que el año que viene arrasarán en las urnas.

Promesas de laboratorio que buscan inyectar optimismo en un país desanimado, que se hamaca con frecuencia al borde del abismo.

Fuente: www.clarin.com

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