La ruta extrema de 240 km sin curvas que cruza el desierto y preocupa a conductores


La ruta más recta del mundo, con un tramo de casi 240 kilómetros sin curvas en pleno desierto, volvió a circular en redes y foros de viajes por una mezcla rara de ingeniería, paisaje extremo y sensación visual.

La carretera atraviesa una región aislada, seca y con muy poca vegetación. En algunos sectores, la línea del asfalto se pierde contra el horizonte y genera una imagen que parece editada. Esa combinación convirtió al lugar en uno de los recorridos más curiosos para quienes viajan largas distancias por tierra.

Aunque existen otras autopistas famosas por sus rectas interminables, este tramo suele aparecer entre los más impresionantes por continuidad y contexto geográfico.

El tramo más famoso pertenece a la Eyre Highway, una carretera ubicada en Australia que conecta Australia Occidental con Australia Meridional atravesando la llanura de Nullarbor, una de las regiones más áridas y despobladas del país.

Dentro de esa ruta aparece una recta de aproximadamente 146 millas consecutivas, equivalentes a unos 240 kilómetros, sin una sola curva importante. Por eso suele mencionarse como la carretera recta más larga del planeta.

La zona donde se encuentra tiene características muy particulares. Nullarbor significa literalmente “sin árboles” y describe bastante bien el paisaje: terreno plano, vegetación baja y enormes distancias vacías entre estaciones de servicio o pequeños puntos habitados.

La carretera fue construida para conectar regiones aisladas y facilitar transporte de mercancías y circulación interna. Con el tiempo, terminó transformándose también en una especie de atracción turística para viajeros que cruzan Australia por tierra.

La discusión sobre cuál es la ruta más recta del mundo genera debate desde hace años porque distintos países tienen tramos largos sin curvas, aunque no siempre bajo las mismas condiciones geográficas.

Arabia Saudita, Estados Unidos y Canadá aparecen entre los lugares con carreteras muy extensas y rectas. Sin embargo, muchas alternan pequeñas curvas o cambios de dirección que interrumpen la continuidad total.

En Estados Unidos, por ejemplo, la Highway 50 en Nevada suele mencionarse por atravesar zonas desérticas durante cientos de kilómetros con tránsito escaso y paisajes casi vacíos. Algo parecido ocurre con algunas rutas del Medio Oeste. Pero la Eyre Highway mantiene una ventaja particular: el contexto. La combinación entre desierto, aislamiento y una recta casi perfecta le dio una fama difícil de igualar.

La experiencia de atravesar la llanura de Nullarbor no se parece demasiado a un viaje tradicional por ruta. En algunos sectores pueden pasar varios minutos sin cruzarse con otro vehículo.

Las distancias también modifican la lógica habitual del viaje. Entre estaciones de servicio hay trayectos largos y muchas veces los conductores cargan combustible antes de lo necesario para evitar problemas en medio del desierto australiano.

El clima agrega otra dificultad. Durante el verano, las temperaturas pueden superar fácilmente los 40 grados y el calor sobre el asfalto intensifica la aparición de espejismos visuales. Desde lejos, algunas partes de la ruta parecen cubiertas de agua.

Fuente: www.clarin.com

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