“La Patoneta empezó a moverse”: Bullrich toma distancia y arma su equipo para ser una alternativa si Milei no repunta


Patricia Bullrich ya no disimula la distancia con el Gobierno. Venía haciendo equilibrio, diferenciándose con cuestiones de forma y tratando de aflojar la intensidad de sus críticas internas, pero en los últimos días los insultos de Javier Milei a periodistas, con la arenga para el uso de la hoguera, y todo el capítulo brasileño, desde el no reconocimiento del triunfo electoral de Lula da Silva hasta el rol clave de Argentina en la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos, fueron un punto de inflexión y volvió a dejarlo saber. Tanto que en parte de su entorno ya hablan de “un quiebre” con la Casa Rosada, aunque perjuran que “ella no va a romper ni hacer nada irresponsable”.
Más allá de lo que dice, la senadora empezó a moverse para robustecer su equipo: por un lado, para sumar voces que aporten ideas en su tarea parlamentaria; y en especial, para dar garantías de que, si Milei no recupera terreno en las encuestas, estará lista para ser una alternativa que asegure “que el proyecto reelija”.
Mientras los armadores de 2023 que siguieron a su lado reactivaron los chats con los equipos técnicos, Bullrich aceleró su acercamiento con sectores políticos. Con el paraguas de las negociaciones que lidera por las leyes que necesita el Ejecutivo, mantuvo conversaciones con gobernadores, senadores y diputados. También con los dirigentes con los que compartió espacio en Juntos por el Cambio y que ahora están enfrentados al Gobierno: desde radicales hasta “lilitos” de la Coalición Cívica, de Elisa Carrió, con quien cruza mensajes cada tanto.
Aunque a nadie le dio certezas de su candidatura, quienes le preguntaron a partir de aquella frase en la que dijo estar “preparada para ser Presidenta” se fueron con la sensación de que lo único que la detendrá será que Milei mida más de 40 puntos y tenga encaminada su reelección, un escenario que solo plantean las encuestadoras más afines al universo libertario. “Ella va a hacer lo que tenga que hacer para que a este espacio no le ocurra lo mismo que a (Mauricio) Macri. Lamentablemente está viendo que se repite el mismo nivel de ceguera política”, razona ante Clarín un dirigente de su extrema confianza.
Lo mismo transmiten dos gobernadores aliados que la escucharon. “Está lanzada, pero sobre todo muy enojada con que el Gobierno insista en cometer los mismos errores”, describió el más cercano, que ve con buenos ojos su candidatura: “No es una tercera vía. Ella representaría el mismo rumbo pero con cordura y sensatez”. El otro, que descargó ante Bullrich su fastidio por las idas y vueltas de Karina Milei y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem para cerrar acuerdos, cuenta que la senadora le aseguró que recién en “marzo o abril” decidirá sobre su futuro: “Yo le sugerí que defina antes”, reveló.
Para los empresarios con los que se mantiene al teléfono, entre ellos algún ferviente mileísta, también es una fecha demasiado lejana: les gustaría que no se agiten las aguas políticas ni las económicas. “Patricia ya sabe lo que va a hacer, pero está midiendo los tiempos”, explica uno de sus incondicionales.
Según pudo reconstruir este diario, Bullrich mantiene su preocupación por cuestiones institucionales, pero buena parte de su agenda la acapara lo económico: insiste en atender los problemas del sector industrial y las pymes, y en aliviar a los sectores medios. “Está defendiendo a su electorado, que le pide que el Gobierno reaccione. No noté animosidad contra Milei, pero sí resignación de que no la van a escuchar”, describió un ejecutivo de primera línea con el que se juntó. Otro se fue con una respuesta negativa cuando le ofreció financiamiento para su eventual campaña: “Ya hicimos campaña sin plata y con los medios jugando para el rival; es lo que menos nos preocupa”, le dijeron. Y a un entusiasta que pidió definiciones le redoblaron la apuesta: “Tráenos una encuesta diciendo que mide más de 20 puntos y empezamos a hablar”.
Eso sí, no les abre el juego a todos: “Ya detectamos que alguno había sido mandado a espiar y tocó timbre”, ironizó un colaborador. Los mismos recaudos toma con ex funcionarios del Gobierno que se acercan, incluso varios “arrepentidos” que llegaron a pintarse íntegramente de violeta.
Es que en La Libertad Avanza, donde hasta hace poco creían que la construcción de Bullrich podía servir para contener a electores republicanos, tomaron nota de sus movimientos y ya empiezan a ver con preocupación, en particular el núcleo duro de Karina Milei. A Bullrich no le importa: repite que “ya habló con Milei todo lo que tenía que hablar” y que “no” piensa a esta altura de la vida “darle explicaciones a nadie más”.
“Ella no va a romper, porque genuinamente quiere que le vaya bien a Milei y esperar su turno para ser candidata en 2031, pero tampoco va a dejar que la Argentina choque eligiendo otra vez a un Alberto Fernández”, amplían en su entorno. Esa es la imagen que usan para anticipar el escenario electoral: “Si Milei llega (midiendo) como Alberto en abril del 23’, Patricia va a jugar aunque él no se baje”. ¿La vicepresidencia? “No le interesa. Si ve que Milei gana en primera vuelta, ella feliz y se queda cuatro años quieta”.
Por lo pronto, esta semana, en la previa a la visita del Papa León XIV, habrá una reunión con el grupo de parlamentarios, con los diputados Sabrina Ajmechet, Damián Arabia y el legislador porteño Juan Pablo Arenaza al frente. También planifican otra cita más grande con técnicos y referentes sin cargo, como Gerardo “Jerry” Milman, Ezequiel Daglio y Cristian Larsen. “La Patoneta empezó a moverse y ahora no la para nadie”, festejó uno de los que trabajan con ella hace décadas.
Fuente: www.clarin.com



