La modelo que murió a los 20 años en la cima de su carrera: las sospechas sobre una organización acusada de manipulación psicológica

A los 20 años, Ruslana Korshunova había construido una carrera que la llevó a trabajar con algunos de los nombres más prestigiosos del mundo de la moda a nivel internacional. Su rostro aparecía en las revistas, campañas publicitarias y desfiles, mientras su extensa cabellera le valía el apodo de la “Rapunzel rusa”.
Sin embargo, detrás de su trayectoria profesional también existían dificultades personales y su participación en una organización de desarrollo personal cuestionada por sus métodos de presión psicológica.
Tras su fallecimiento en junio de 2008, aquellos entrenamientos quedaron bajo escrutinio, aunque nunca se demostró que hubieran tenido una relación causal con su muerte.
De Kazajistán a las grandes capitales de la moda
Ruslana Korshunova creció en Almaty, Kazajistán, en una familia que atravesó dificultades económicas después del fallecimiento de su padre, cuando ella tenía cinco años. Su madre, Valentina Kutenkova, tuvo que hacerse cargo del hogar y la crianza de sus dos hijos.
Aquella situación influyó en las aspiraciones de Ruslana, quién desde pequeña manifestó el deseo de trabajar para contribuir a la economía familiar.
Ruslana Korshunova vivía en Kasajistán y fue descubierta por una foto en una revista. Foto: ArchivoSu ingreso al modelaje se dio inesperadamente. En 2003, Debbie Jones, una representante de la agencia británica Models 1, descubrió una foto suya publicada en una revista. La imagen acompañaba un artículo sobre Almaty y despertó el interés de la agente, que decidió localizar a la adolescente para ofrecerle una oportunidad.
Ruslana tenía entonces 15 años. La propuesta despertó entusiasmo en la joven, aunque su madre manifestó reservas ante la posibilidad de que comenzara a trabajar en el extranjero siendo menor.
Para conocer las condiciones laborales y a los responsables de la agencia, Valentina decidió acompañarla a París. Después de aquel viaje, aceptó que su hija tenga una carrera profesional, aunque Ruslana completó primero sus estudios antes de dedicarse plenamente al modelaje.
La modelo Ruslana Korshunova, de 20 años, que fue tapa de Vogue y Elle. Foto: APSu ascenso fue rápido. En 2005 comenzó a adquirir notoriedad durante la Semana de la Moda en Nueva York. Trabajó para firmas como Kenzo, Moschino, Pantene y Nina Ricci, además de participar en editoriales para revistas como Vogue y Elle.
Uno de sus trabajos más reconocidos fue la campaña del perfume Nina, de Nina Ricci, en la que parecía trepando hacia una enorme manzana roja. La publicidad tuvo una importante difusión internacional y ayudó a consolidar su presencia.
La sucesión de contratos le permitió instalarse en un departamento de Manhattan y alcanzar una independencia económica considerable para su edad. Según distintas fuentes sobre su trayectoria, podría haber cobrado hasta 5.000 dólares por desfile, una remuneración que le permitía sostener su vida y ayudar a su familia en Asia.
Pese a la exposición que acompañaba su profesión, quienes la conocían describían una personalidad reservada, afectuosa y disciplinada. Ruslana prefería dedicar su tiempo libre a la escritura, el cine o descansar en su departamento. Tampoco era de asistir a fiestas o los entornos sociales vinculados a determinados sectores de la industria.
En el plano sentimental, atravesó una relación con un hombre de alto poder adquisitivo que, según los archivos del caso, podría haber estado casado. El vínculo estuvo acompañado por regalos costosos y expectativas de continuidad, pero terminó por decisión de él.
La separación fue dolorosa para Ruslana, quien durante un tiempo intentó recuperar el contacto y redactó escritos sobre sus sentimientos de entonces. Fue durante esa etapa cuando comenzó a interesarse por un programa que prometía mejorar el autoestima, fortalecer las relaciones personales y proporcionar herramientas para afrontar conflictos emocionales.
Rose of the world y los métodos de transformación personal
Ruslana conoció Rose of the World, una organización que impartía cursos de desarrollo personal en Moscú, a través de Vladimir Vorobyov. Sus responsables aseguraban que, mediante entrenamientos intensivos, los participantes podrían superar inseguridades, modificar conductas y mejorar distintos aspectos de su vida.
Ruslana Korshunova participaba en una organización que prometía superación personal. Foto: archivoEl programa duraba aproximadamente tres meses y costaba alrededor de mil dólares. Korshunova decidió inscribirse acompañada por su amiga Anastasia Drozdova, una modelo ucraniana que participaba hacía un año de la organización. Durante las sesiones también conoció a Vlad Novgorodtsev, uno de los principales responsables.
La metodología estaba inspirada en Lifespring, un movimiento de transformación personal que había acumulado controversias por sus prácticas de confrontación emocional. A diferencia de su abordaje psicológico convencional, Rose of the World promovía experiencias grupales destinadas a cuestionar las creencias y comportamientos de los asistentes mediante ejercicios intensos.
Las jornadas podían alcanzar hasta doce horas y tenían una dinámica de exposición personal, cuestionamiento colectivo y actividades que, según denunciaron antiguos participantes, eran humillantes.
La organización defendía estos procedimientos como herramientas para superar inhibiciones, mientras sus detractores cuestionaban el empleo sistemático de la presión psicológica y la ausencia de garantías para las personas emocionalmente vulnerables.
Una de las investigaciones más relevantes fue realizada por la periodista rusa Elena Kostyuchenko, quien se infiltró en uno de los cursos con equipo de grabación oculto para documentar las actividades. Según su testimonio, durante el entrenamiento atravesó episodios de ansiedad, temor y confusión, además de dificultades para reconstruir algunos momentos de las sesiones. La periodista relató que ciertas dinámicas resultaban emocionalmente agotadoras y que, después de abandonar el programa, necesitó atención psiquiátrica durante varias semanas.
Los allegados de la modelo confesaron que notaron cambios en su personalidad luego de comenzar con estas terapias. Foto: archivoSu experiencia ayudó a exponer los métodos de Rose of the World y planteó interrogantes sobre los riesgos de someter a los participantes a situaciones de confrontación emocional sin un acompañamiento clínico adecuado.
En el caso de Korshunova, algunos allegados aseguraron que notaron modificaciones en su comportamiento. La percibieron más irritable y susceptible, con actitudes que contrastaban con la personalidad tranquila que se le era atribuida. No obstante, estos testimonios no permiten determinar el origen de esos cambios ni establecer que fueran consecuencia directa del programa.
La vuelta a Estados Unidos
Tras regresar a Manhattan, Ruslana continuó cumpliendo sus compromisos profesionales y manteniendo contacto con distintas personas de su entorno. Entre esas personas se encontraba Mark Kaminsky, un hombre que se presentaba como vendedor de autos de lujo y cuya trayectoria personal también sería examinada posteriomente.
Kaminsky había tenido problemas judiciales relacionados con la posesión de un arma sin licencia y sustancias ilegales. Además, su divorcio había derivado en una orden perimetral de su exesposa. Sobre él circularon versiones que lo vinculaban con intermediaciones entre modelos jóvenes y empresarios adinerados, aunque esas afirmaciones no fueron acreditadas como hechos delictivos relacionados con Korshunova.
Poco antes de su fallecimiento, ambos mantuvieron una conversación telefónica prolongada que Kaminsky atribuyó a los preparativos de una fiesta. La joven también había pasado tiempo con una expareja las horas anteriores. Esos contactos fueron mencionados para reconstrucciones del caso, pero no se encontraron pruebas que vincularan a esas personas con su muerte.
La muerte de Ruslana y los cuestionamientos a la investigación
El 28 de junio de 2008, Ruslana Korshunova falleció en Manhattan, cuatro días antes de cumplir 21 años. Su muerte tuvo una amplia repercusión internacional y provocó consternación entre compañeros de trabajo, representantes y allegados de la modelo.
La policía de Nueva York inició una investigación y, posteriormente, la Oficina del Médico Forense determinó que se había tratado de un suicidio. Las autoridades no encontraron pruebas que acreditaran la intervención de terceros, por lo que el caso permaneció registrado bajo esa conclusión.
Ruslana Korshunovamurió al caer desde la ventana de un noveno piso en el distrito financiero de Manhattan. Foto: APDesde IMG Models, la agencia que la representaba, expresaron públicamente su pesar y acompañaron a la familia. Su madre cuestionó la investigación y solicitó que se revisaran las circunstancias del fallecimiento. Consideraba que algunos aspectos no habían sido examinados con suficiente profundidad y expresó públicamente sus reservas frente a la conclusión oficial.
La Policía de Nueva York sostuvo que sus investigadores habían evaluado las principales hipótesis y que no existían elementos que justificaran modificar el resultado de la investigación.
En paralelo, las denuncias contra Rose of the World comenzaron a recibir mayor atención periodística. Los tesimonios sobre sus métodos de entrenamiento y las experiencias de antiguos participantes motivaron nuevas investigaciones sobre el funcionamiento de la organización.
Las investigaciones posteriores y el alcance de Rose of the World
Aproximadamente un año después del fallecimiento de Ruslana, su amiga Anastasia Drozdova murió por suicidio. Ambas habían participado en los entrenamientos de Rose of the World, una circunstancia que reavivó los cuestionamientos hacia la organización.
La coincidencia fue abordada por distintos medios, aunque no se demostró una relación causal entre los cursos y ninguna de las dos muertes. Los investigadores posteriores se concentraron principalmente los procedimientos de la organización y las garantías ofrecidas a sus participantes.
La muerte de Ruslana Korshunova despertó sospechas por la organización de la que era parte y su círculo social. Foto: archivoEl periodista y escritor británico Peter Pomerantsev investigó varios años el funcionamiento de Rose of the World y dedicó parte de la experiencia a Korshunova. Su trabajo dio lugar a un documental en 2011 y posteriormente fue incorporado a su libro Nothing Is True and Everything Is Possible: The Surreal Heart of New Russia, publicado en 2014.
A través de entrevistas con allegados, antiguos participantes y responsables del programa Pomerantsev reunió testimonios sobre las dinámicas utilizadas durante los entrenamientos. Algunas personas describieron episodios de angustia, frustración y desorientación, mientras que los organizadores defendían esas reacciones como parte de un proceso de transformación personal.
La normalización del sufrimiento psicológico como parte del crecimiento personal se convirtió en uno de los principales puntos de la controversia, especialmente por las dificultades que podía implicar para reconocer situaciones que requerían atención profesional especializada.
En noviembre de 2014, ABC News retomó la investigación de Pomerantsev y contactó a representantes de Novgorodtsev Education, una organización que confirmó haber utilizado anteriormente el nombre de Rose of the World. Su director, Denis Vasijiev, evitó pronunciarse sobre el libro y el documental, así como sobre la experiencia particular de Korshunova.
Pomerantsev también fue prudente al evaluar los alcances de su investigación. El periodista advirtió que atribuir un suicidio a una única experiencia constituye una simplificación, dado que se trata de un fenómeno complejo en el que pueden intervenir múltiples factores personales, sociales y psicológicos.
La investigación oficial sobre la muerte de Ruslana Korshunova no estableció responsabilidades penales de terceros y mantuvo su conclusión inicial. Las investigaciones periodísticas posteriores ampliaron el conocimiento sobre las personas y organizaciones que habían formado parte de su vida, pero no aportaron elementos suficientes para modificar esa determinación.
El trabajo de Pomerantsev permitió que el caso trascendiera la cobertura inicial y contribuyó a visibilizar los riesgos de determinados programas de transformación personal. Los testimonios reunidos plantearon interrogantes sobre la supervisión de estas prácticas, la preparación de sus responsables y los mecanismos de protección disponibles para los participantes.
La trayectoria de Ruslana, por su parte, quedó documentada en las campañas, defiles y publicaciones que protagonizó durante sus cinco años de actividad profesional. Desde su descubrimiento adolescente en Kazajistán hasta su incorporación en las grandes firmas internacionales, había logrado construir una carrera destacada antes de cumplir 21 años.
Fuente: www.clarin.com



