La “ilusión de la pared de arena”: la nueva hipótesis de la tragedia de los buzos italianos que murieron en Maldivas, según las únicas tres personas que ingresaron cuatro veces a la cueva fatal

Los cuerpos de los cinco buzos italianos que murieron en la cueva del atolón de Vaavu en las Maldivas fueron recuperados de las profundidades gracias a un equipo finlandés de espeleobuceo, que también entregó a las autoridades el equipo técnico de las víctimas, los tanques, las cámaras GoPro y todo lo que estaba esparcido en el suelo marino. El jueves volvieron a ingresar al lugar de la tragedia, por cuarta y última vez, y con los datos obtenidos aportaron una nueva hipótesis.
La bióloga marina Monica Montefalcone, de 51 años, su hija, Giorgia Sommacal, de 22, sus exalumnos Muriel Oddenino y Federico Gualtieri, ambos de 31, y el capitán e instructor de buceo Gianluca Benedetti, de 44, todos de nacionalidad italiana y con amplia experiencia en inmersiones, fueron identificados como los fallecidos.
Monica Montefalcone, la bióloga marina con más de 5.000 inmersiones, murió en Maldivas. Foto: APEl misterio en torno al “peor incidente de buceo en la nación insular” -así fue definido por las propias autoridades locales- sobre qué sucedió en aquella cueva a 60 metros de profundidad, sigue sin resolverse.
Sin dudas el testimonio de las tres personas que ingresaron allí cuatro veces con la misión de traer los cuerpos a la superficie, serán claves en la investigación que lleva a cabo la Fiscalía de Roma bajo la carátula de presunto homicidio involuntario múltiple.
Sami Paakkarinen, Jenni Westerlund y Patrik Grönqvist son los tres expertos finlandeses, enviados por la Fundación Dan Europe, que llevaron a cabo la localización de los cuerpos. El jueves regresaron a la cueva de la tragedia para eliminar todo rastro de presencia humana.
Sami Paakkarinen, el buzo finlandés que lideró la misión de recuperación de los cuerpos de turistas italianos. Foto: Reuters“Al igual que en la escena de un crimen, todo se documenta, se archiva y luego se limpia; también se ofrecieron a elaborar un mapa para evitar nuevas tragedias”, indicó Laura Marroni, la directora ejecutiva de Dan Europe, en diálogo con el Corriere della Sera.
Marroni es una eminencia en el tema. Su nombre está escrito en el Salón de la Fama de las Mujeres Buceadoras (WDHOF) por su extensa labor como promotora incansable de la seguridad en el buceo.
Las cuatro palabras de los buzos finlandeses cuando hallaron los cuerpos
Los tres finlandeses estuvieron durante tres horas en las profundidades durante su primera inmersión. Llevaron suministros especializados y tecnología de última generación de apoyo. Fue una carrera contrarreloj para localizar a los turistas italianos desaparecidos.
Sabían que tenían que sortear pasadizos estrechos que conducían a la cueva de Dhekunu Kandu, también conocida como la “cueva de los tiburones”.

El cuerpo de Benedetti ya había sido encontrado el mismo día de la desaparición, pero aún faltaba hallar a los cuatro investigadores científicos que habían contratado la excursión con fines de observación y recolección de muestras de corales.
Además de localizar los cuerpos, debían encontrar el camino de regreso para salir de la forma más eficiente posible y volver a la superficie. El regreso iba a ser arduo y tardarían demasiado en confirmar cualquier tipo de información.
Para agilizar el proceso se les había entregado una pizarra y se les pidió que anotaran allí mensajes breves cuando fuese pertinente, ya que seguían su recorrido a través de la transmisión de las imágenes con cámaras submarinas.
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Así es la cueva donde murieron los 5 buzos italianos en las Maldivas
Tras una intensa búsqueda, visualizaron a las víctimas en una zona remota de la cueva, una sección más pequeña de la pared rocosa principal.
Uno de los buzos finlandeses escribió en la pizarra: “Encontramos a los cuatro”. Así pudieron informarle a los familiares, que estaba desesperados a la espera de novedades y aún guardaban una última esperanza de un milagro, el devastador hallazgo.
Los buzos finlandeses fueron llevados de vuelta a tierra firme y planearon una segunda y tercera inmersión, donde finalmente pudieron recuperar los cuerpos y las pertenencias de las víctimas.
Los buzos finlandeses dicen que no hubo “efecto Venturi”, sino una fatal “ilusión óptica”
Los tres expertos creen que los cinco buzos entraron voluntariamente a la cueva, ya que la entrada es grande y claramente visible. Contrario a lo que se pensó al principio, no creen que hayan sido succionados por el “efecto Venturi”, un fenómeno físico por el que podrían haber sido arrastrados por corrientes marinas.
“Hay una corriente de marea, pero es muy leve; no pudo haberlos succionado”, argumentó Paakkarinen, el primero de los buzos finlandeses en brindar una entrevista, ampliamente difundida por los medios italianos.
Creen que el ingreso fue intencional, que entraron en la primera cámara, muy grande, y después se desplazaron por un corredor de 30 metros de largo que no tiene un fondo lineal, sino que forma una especie de “S” y luego se hunde en la segunda cámara.
Según su reconstrucción, piensan que una vez dentro de esa segunda cámara, los buzos habrían dado la vuelta para regresar, pero se perdieron debido a una iilusión óptica de una falsa pared de arena.
La ruta de salida no es claramente visible porque las corrientes mueven la arena del fondo y la acumulan donde el corredor se eleva debido al desnivel. Eso crea una perspectiva engañosa y la entrada parece estar cerrada.
A su izquierda, hay otro túnel de fácil acceso y de un ancho similar al anterior, sin desniveles ni acumulación de sedimentos, que parece abierto, pero no lleva a ninguna parte. Al final de ese pasaje sin salida es donde se encontraron los cuerpos de los cuatro buzos.
“El capitán del barco, Benedetti, fue encontrado al final del pasillo que conducía a la primera recámara de la cueva, entonces o los estaba esperando allí o tomó el camino correcto hacia la salida, pero nadie lo siguió”, sostuvo Marroni.
El equipo de los buzos italianos era inadecuado para las profundidades
Las pericias iniciales indican que se trató de una combinación fatal de factores: la desorientación, la falta del equipo de buceo adecuado y el no haber utilizado un sistema de cuerdas para identificar la salida.
“Si tomaron ese corredor por error, habría sido muy difícil regresar, especialmente con el suministro limitado de aire”, agregó Marroni. Los tanques estándar de oxígeno de 12 litros, que recuperaron de las víctimas, no eran adecuados para una profundidad de 60 metros, sino más bien para buceo recreativo de hasta 30 metros.
La cueva a la que ingresaron no estaba cartografiada, no había mapas para identificar la salida. Foto: EFE“Tenían muy poco tiempo para visitar la segunda cueva. Estamos hablando de 10 minutos, quizás incluso menos; darse cuenta de que el camino era el equivocado, tener poco aire después de ir y venir varias veces, debe haber sido aterrador; uno respira más rápido y el suministro de aire disminuye”, explicó la directora de Dan Europe.
“Tuvieron muy poco tiempo. Deben haber tardado unos minutos en descender hasta la cueva, porque la entrada está a 50 metros, luego se perdieron y fue fatal; por desgracia hay muchos casos similares en la historia de la exploración submarina”, manifestó Marroni.
El equipo de buceo que llevaban será uno de los punto clave que los investigadores deberán analizar. Contaban con las linternas que les proporcionaron en el Duke of York, el “Safari Boat” donde se hospedaban junto a otras 20 personas, embarcación que actualmente se encuentra incautada en el puerto de Malé.
No había a bordo de ese yate tanques de Trimix, el gas utilizado para bucear a profundidades superiores a los 60 metros: una mezcla de oxígeno, nitrógeno y helio que reduce la narcosis a profundidad. Con los tanques convencionales, solo se puede permanecer bajo el agua a esas profundidades durante diez minutos como máximo.
Al parecer no contaban con el “Hilo de Ariadna” durante la inmersión, que podría haberlos guiado de regreso. Los rescatistas finlandeses encontraron trozos de cuerda y cabos, pero creen que no eran de las víctimas, sino de los buceadores maldivos que hicieron el primer intento de recuperación de los cuerpos y tuvieron que suspender la búsqueda tras la muerte de uno de los rescatistas.
Las imágenes de las cámaras GoPro con las últimas grabaciones podrían revelar lo que realmente sucedió aquella mañana y determinar si esta nueva hipótesis es correcta. Las autopsias que se realizarán en los próximos días brindarán también respuestas claves para que la justicia italiana tome medidas y determine las responsabilidades pertinentes a quienes corresponda.
Fuente: www.clarin.com



