La Bombonera y el sello de una noche distinta, con la idea fija de la Copa :: Olé

Más habitual es la fiesta, la previa convencional de cualquier partido. Pensando en alentar con el repertorio habitual y recorriendo los lugares comunes que se suelen vivir en un lugar tan asiduo para los hinchas de Boca como la Bombonera. Esta vez, sin embargo, fue diferente.
Fueron 15, 20 minutos sin dejar de cantar el himno a ella, la Copa Libertadores, en un tono sostenido que se elevó justo cuando el equipo se metió en la cancha para jugar contra Cruzeiro. “Y dale alegría, alegría a mi corazón/ lo único que te pido ganemos hoy/ la Copa Libertadores es mi obsesión/ tenés que dejar el alma y el corazón…”.
Que esta noche
Sin fuegos artificiales ni los habituales telones, esta vez hasta el club y su habitual decorado de salida acompañó en el pragmatismo de una cancha que bramó por un sólo objetivo: ganar, o al menos no salir herido del trascendental partido que se estaba por jugar. “Que esta noche/ cueste lo que cueste/ esta noche tenemos que ganar…”, completó la misión de la parte que le toca a la hinchada, y que bajó desde todos los espacios del Templo.
La escena, impactante para quienes concurren habitualmente al estadio, completó un estado de nervios -o de expectativa- poco habitual para un partido de Boca. Es que la naturaleza de las cosas suele brindar una fiesta desde las calles aledañas que esta vez estaba mucho más concentrada en un público necesitado de que el partido no le deje una sorpresa de las que generan disgusto.
A jugar
“Y dale, dale Boo/ queremos la Copa/ La 12 está loca/ quiere un campeonato para festejar…”, sonó cuando empezó el partido. Y la caldera se convirtió en un motor para intentar darle arranque al equipo.
Fuente: www.ole.com.ar







