José López declaró en el caso Cuadernos y se defendió: “Nunca integré una asociación ilícita”


José López, el ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo, subió al estrado para declarar en el juicio del caso Cuadernos de las coimas y se defendió: “Nunca integré una asociación ilícita”, sostuvo ante los jueces y agregó: “Fui llamado a conformar un gobierno legítimo elegido por el pueblo”. Dio detalles sobre los días previos a su confesión como imputado colaborador, pero no negó sus dichos.

El ex secretario de Obras Públicas, es uno de los imputados colaboradores más importantes en el expediente judicial. En su confesión brindó detalles sobre el circuito de coimas y el conocimiento de la ex presidenta Cristina Kirchner en el mecanismo de recaudación de coimas que involucraba a empresas de obra pública.

Poco después de las nueve de la mañana, José López, inició su declaración indagatoria en el debate a cargo del TOF 7 -integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli-, y con la intervención de la fiscal general Fabiana León.

Habló durante 60 minutos y resolvió no responder preguntas de las partes ni de la fiscalía ni de la querella representada por la Unidad de Información Financiera (UIF).

En tono calmo y ayudándose con algunos papeles para su exposición, el ex funcionario kirchnerista inició su declaración de la siguiente manera: “Sin querer meterme en el contenido de la declaración de arrepentido, quiero narrar mis días previos a mi declaración como arrepentido, estaba en un pabellón aislado, con una situación familiar de total soledad”.

De esa manera inició la última de las indagatorias tomadas en este juicio que tiene a Cristina Kirchner como principal acusada: señalada como jefa de una asociación ilícita que se dedicó a la recaudación de fondos ilegales.

Su relato dio detalles de los días en prisión, donde se encontraba cumpliendo la prisión preventiva desde junio de 2016 cuando lo encontraron en el Convento de General Rodríguez intentado, sin éxito, esconder bolsos con 9 millones de dólares, relojes y armas de fuego.

“En el pabellón en el que yo estaba, donde me encontraba aislado, se escuchaba por los programas de televisión, que las sortijas se estaban agotando, que no había para todos. En esos días se estaban desarrollando las audiencias del juicio por enriquecimiento ilícito, las imágenes del Convento eran permanente y habituales en los canales de televisión. Eso me afectaba mucho”, dijo José López donde añadió que se sentía “presionado por los medios”.

Si bien explicó que él intentaba mirar lo menos posible la televisión que se encontraba en un espacio común con los demás detenidos, donde había ex funcionarios y empresarios que él conocía, “me enteraba lo que se comentaba” y dijo que esa circunstancia le resultaba “tremendamente estresante” y que todo eso fue “los días previos y posteriores a mi declaración en el juicio por enriquecimiento, por lo que decían distintos periodistas en los canales y también por lo que decían los restos de los internos en el pabellón sobre eso”.

Dos días previos al 10 de agosto, cuando debía declarar en el juicio por enriquecimiento ilícito donde terminó condenado y confirmado por la Corte Suprema, fue imputado en la causa Cuadernos, y se fijó fecha de indagatoria en el marco de dicho expediente. “Yo no sabía absolutamente nada ni había hablado con mi abogado defensor. Llegué al despacho del juez el 14 de agosto y allí conocí a mi abogado defensor y le dije que todo me llamó por sorpresa. El defensor me recomendó no declarar porque él estaba conociendo el expediente ese mismo día. Era noticia por esos días quienes declaraban como arrepentidos, alguno lograban salir de prisión”, expresó ante el TOF 7.

Fue en ese momento cuando recordó que por esos días estaba medicado con Alplax”. Concluyó después de varias horas, la audiencia del juicio por enriquecimiento ilícito y según relató José López, al concluir “se me acercó el defensor del caso Cuadernos y le explicó que ese día era la posibilidad para declarar, que más adelante no se iba a poder. Me dijo que cuente todo lo que sabía, que después se iban a corroborar mis dichos, que no tenía que mentir. Me dijeron que debía apuntar hacia arriba. Me planteó los temas y tópicos sobre los cuales necesitaba información y me sentí en la obligación de hacerlo y lo hice”.

La declaración como arrepentido

En la declaración en el caso Cuadernos, dijo el ex funcionario, no había secretarios presentes, sólo estaba el fiscal Carlos Stornelli y la defensa oficial. Después de la confesión “les dije que no podía volver al pabellón en Ezeiza y me dijeron que me incorporara al programa de testigos protegidos”. Ese programa durante la gestión de Mauricio Macri, dependía del Ministerio de Justicia. Esperó en la Alcaidía de Comodoro Py durante varias horas hasta que se entrevistó con el funcionario correspondiente.

Comenzó allí, otra etapa respecto a la detención de José López. Esa noche dejó Comodoro Py y ya no regresó al Penal de Ezeiza. Lo trasladaron a CAVIA como parte del programa de protección de testigos, un instituto independiente a la figura del imputado colaborador. Apenas llegó a CAVIA, el ex funcionario contó que no le realizaron ningún estudio médico y que estuvo dos días sin su medicación, “en ese momento me sentí entregado”, expresó. Allí estuvo preso durante un año y cuatro meses. Después pasó a una casa de testigos protegidos que se encontraba en el Penal de Marcos Paz, custodiado por el personal del SPF.

Los días en CAVIA fueron complejos. José López contó que no había mayor luz natural y que en una pequeña conservadora, le depositaban 14 viandas con comidas, pero “en tiempos de verano, con el calor, la mayoría se echaban a perder, es decir me dieron comida en mal estado más de una vez”.

En la declaración como arrepentido -dijo López- “hay interrupciones correspondientes a los cambios de temas. Nunca hubo ningún secretario o secretaria en el marco de la audiencia. El fiscal se iba a una sala de al lado, y a veces se retiraba con el defensor”. Señaló que esas interrupciones se puede ver en “las expresiones volcadas que no eran propias de mí”.

Sobre este punto, indicó: “Por todo lo que viví, si yo me hubiera encontrado en otra situación anímica y de salud no hubiese hecho esta declaración como arrepentido”.

El rol de José López

El juicio oral y público que comenzó el 6 de noviembre del año pasado, juzga a la expresidenta y a 19 exfuncionarios, dos de sus choferes y 65 empresarios por “liderar, organizar o conformar –de acuerdo con cada caso– una asociación ilícita que, entre 2003 y 2015, recaudó dinero de distintas empresas de los sectores de la construcción, energía y transporte, a cambio de beneficiarlos con la adjudicación de contratos estatales”.

Los dichos de José López según la justicia, fueron claves para desentrañar el circuito de coimas a través de la Cámara de la Construcción, con la cartelización de la obra pública vial.

El ex funcionario tiene la posibilidad de no declarar y remitirse a todo lo dicho durante la etapa de instrucción, cuando ante el fiscal federal Carlos Stornelli, se convirtió en imputado colaborador, como han hecho varios de los arrepentidos a lo largo de esta etapa de indagatorias en el marco del debate oral.

Está acusado como miembro de la asociación ilícita que comandó Cristina Kirchner -según la imputación-, y le atribuyen 175 hechos de cohecho pasivos, es decir, recepción de coimas.

El esquema que relató López

El esquema era el siguiente: 19 empresas se reunían en distintos lugares para elegir qué proyectos querían quedarse, se distribuían los contratos antes que el gobierno kirchnerista lance la licitación pública. Después, ese listado se enviaba a Vialidad Nacional, a través de José López, para “ajustar los valores”, es decir: para aplicar en el monto, la coima. La misma, según el costo del contrato, y si había anticipo financiero o no, oscilaba del 3% al 20%.

El financista Ernesto Clarens dijo que en este circuito se llegó a mover más de 30 millones de dólares. Era él el responsable de cambiar las coimas, que se abonaban en pesos, a dólares.

Cuando fue el momento de leer las acusaciones durante el juicio -bajo la modalidad virtual-, con Cristina Kirchner conectada desde su arresto domiciliario, se escucharon los aportes realizados por López como imputado colaborador. Se llegó al punto de los bolsos con 9 millones de dólares que sin éxito buscó esconder en junio de 2016 en un Convento de General Rodríguez. López mencionó a Fabián Gutiérrez y a las “órdenes de Cristina Kirchner”.

El miedo a Cristina Kirchner

“Deseo ahora explicar el motivo por el cual no fui más preciso en algunas circunstancias en mis declaraciones anteriores: lo hice por temor”, dice en su confesión del caso Cuadernos, sobre la que deberá declarar esta semana.

Se le preguntó a quién se refería, y respondió: “Por temor a Cristina Kirchner, persona muy vengativa a quien conozco hace mucho tiempo. Como dije, temor a ser descubierto o delatado, temor sobre mi vida y la de mi familia. Quiero aclarar que cuando me contactó Fabián sin ninguna duda sabía que los mensajes u órdenes que vendrían con él provendrían de Cristina Kirchner, mas allá de que Fabián hiciera referencia a la mujer de Muñoz”.

Volvió a referirse al temor manifiesto, y añadió: “No le tengo miedo a él sino al contacto que él tiene, que es Cristina. A ella le temo porque es vengativa. Por ejemplo, cuando a Daniel Varizat se le cayó un edificio en Río Gallegos cuando estaban hormigoneando, y justamente él era el Director General de Obras Publicas, Cristina había dicho anteriormente respecto de esta persona “hay que meterlo preso a ese hijo de puta”. A Cristina la vi actuar”.

Dijo en ese sentido, que “Fabián Gutiérrez era funcional a los dos a Néstor y a Cristina, pero en ese momento la única viva era Cristina, la plata era de la recaudación, no sé donde estaba antes de que me la trajeran. Si me llamaba Fabián era porque Cristina así se lo había indicado, Fabián era Cristina. Yo me preguntaba en ese momento porque me habían elegido a mí”.

Fue en ese contexto donde deslizó otro concepto: “Es obvio que creí que el dinero era de Cristina y que quien estaba enviando a Fabián era ella, y por eso le hice caso. Fue así como me dirigí al convento, y sucedió todo lo que es de público conocimiento”.

La muerte de Néstor Kirchner

Este sistema siguió así “hasta que murió Kirchner. Hasta ese momento todo era mecánico, yo tenía reuniones con Wagner -titular de la Cámara de la Construcción- y él bajaba mis requerimientos. A su vez, siempre yo lo hacía bajo las pautas que fijaba De Vido. En el año 2010 con la muerte de Kirchner, se suspende todo y en enero de 2011, me llama la presidenta al despacho en Olivos, en el sector de la jefatura de gabinete, y me dice “podés ser parte del problema o de la solución” y me muestra el cuaderno que siempre escribía Néstor. Kirchner”.

Una vez más cuando se leyeron las acusaciones, se escuchó lo siguiente: “A Cristina le conté todo, que había un sistema de recaudación con las obras viales, le conté el mecanismo que en el resto de los sectores del ministerio lo conocía y que tampoco conocía el mecanismo del OCCOVI -el ente que controlaba a las empresas de peajes- hasta que se fue Uberti, y le aclare que después de Uberti no se recaudó mas en el OCCOVI. Creo que no me creyó y me mandó una auditoria que duró meses”.

La campaña electoral para la reelección de Cristina

José López volvió a referirse a la reunión de casi una hora con Cristina Kirchner. Dijo lo siguiente: “le conté todo lo que sabía, como era el mecanismo, que en el OCCOVI que dependía de Vialidad que a su vez dependía de mí, no se recaudaba, como ya dije. Esa reunión duró una hora aproximadamente. No me dio ninguna instrucción en esa reunión. Según tengo conocimiento, la operatoria de recaudación se detuvo por lo menos en cuanto a lo que a mí respecta”.

Eso cambió tiempo después. “Hasta que en el invierno del año 2011 viene De Vido y me dice que teníamos que retomar la recaudación para la campaña de 2011, y que mi contacto era Roberto Baratta. Mi relación con Baratta no era de amistad, él era el subsecretario de coordinación. El esquema era hablar con De Vido y chequear con Baratta”.

Fuente: www.clarin.com

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