Gabriel Rubinstein y el algoritmo de la improvisación


El economista Gabriel Rubinstein, actual titular de la consultora YIER y ex viceministro de Economía de la Nación (2022-2023), tiene una larga trayectoria en la función pública. Sin embargo, más extensa aún es su relación con la música, que comenzó en su adolescencia, en la década del 60. A los 72 años, se prepara para presentar un show que califica de “quizás único en el mundo”, donde va a improvisar en tiempo real junto con una inteligencia artificial generativa creada espeicalmente para la ocasión.
Se trata de una función especial de Rubisessions, el concierto en el que Rubinstein muestra su eclecticismo musical. Desde hace décadas compone canciones que bordean el jazz y el rock, y trabaja también con música clásica. Además, colabora con su hijo, Pablo, quien es autista y escribe letras poéticas desde su infancia.
¿Qué formato va a tener el show?
Esto no les gusta a los autoritarios
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Presento mi música cantando, tocando piano y guitarra junto a pistas grabadas. También habrá un tema con mi hijo Pablo; lo invitaré a cantar conmigo un tema de los que llevan sus letras. Además, haré una improvisación en guitarra, y la parte especial: la improvisación en tiempo real con un programa de IA desarrollado para la ocasión. Sería la primera vez en el mundo que un ser humano improvisa así en tiempo real con un algoritmo.
¿Cómo se le ocurrió esto de improvisar junto con una IA y quiénes prepararon el programa?
Yo siempre me he caracterizado por improvisar. Como estuve trabajando mucho con inteligencia artificial para hacer música, me pregunté si se podía hacer algo en tiempo real, online. Todos me decían que no se podía. Hasta que encontré a Erks, una empresa que dirige Santiago Braña. Él primero me dijo que no había forma de hacerlo, pero luego encontró la manera. Lo contraté y hoy empezamos las pruebas finales para usarlo en el escenario, porque es un software complejo.
Los programadores necesitan texto y yo una botonera. Hacemos que los textos se conviertan en botones fáciles en una especie de iPad, donde interactúo con el dedo. Detrás de todo eso hay un trabajo enorme de programación.
¿Cómo reacciona el software ante su música?
Responde de forma creativa, aunque hay una parte de “caja negra” en toda IA donde no se sabe qué circuitos recorre. La conexión física es por mi piano. Si toco con un músico y cambio de tonalidad, el otro me sigue. Acá la IA reacciona, pero puedo decirle con la botonera: “No me sigas, yo me voy por un lado y vos por otro, y vemos qué pasa”. Lo que surja será una sorpresa para mí; no sé qué tocaré ni qué hará la IA.
Música aleatoria: de Mozart y John Cage al algoritmo
¿En qué género se podría clasificar el show?
GR: No es de jazz ni de rock con patrones preestablecidos; lo mío es sin patrones. Tiene la tradición de John Cage, que fue el primero en la época moderna que habló de música aleatoria, aunque se remonta a Mozart, que tiraba dados para combinar partituras. Pero la música aleatoria contemporánea nace con John Cage.
A mí siempre me costó encontrar músicos con los que interactuar en conciertos aleatorios, donde la consigna era no hacer nada prefijado, sino ser libres de hacer lo que surja en el momento con los estímulos de la ocasión. Lo hacía con Mica Reidel, que falleció hace poquito, a los 75 años. Este recital tiene un tono de homenaje a él, porque con Mica aprendí a improvisar, a fines de los setentas, principios de los ochentas. Tocaron con nosotros músicos como Roberto Pettinato, Miguel Zavaleta, de Suéter, Divina Gloria. Yo ya tengo esa impronta de improvisación aleatoria incorporada.
Crear con familia, crear con la IA
Grabó una gran cantidad de música. ¿Cómo es el proceso de composición que compartís con tu hijo Pablo?
Después de tocar en bandas tributo a los Beatles en concursos en 2015 como The Rolldies y New Oldies, donde fuimos finalistas, me dediqué a grabar canciones con mi hijo Pablo, que tiene autismo. Hoy tiene cuarenta años; habla muy poco, pero desde los diez escribe letras que para mí son maravillosas. Él hace las letras y yo la composición musical. Ahí empezó una serie de temas que llamamos “Piedras de Rubí”. Hoy tengo subidos a Spotify unos 160 temas: 120 normales y 40 hechos con inteligencia artificial.
¿Cómo entra la inteligencia artificial en esas grabaciones?
En esos 40 temas uso programas como Sunno y variaciones. Yo le doy la composición básica y la ejecución y el arreglo los hace la IA, con la instrucción de ser súper fidedigna a lo que yo hago, que no se desvíe. En algunos temas vocales incluso clono mi voz, y otros son instrumentales. En Spotify tengo música clásica, rock progresivo, jazz, blues, canciones tradicionales e influencias de música hindú o celta. Debo estar en el puesto 20 de los músicos argentinos con más temas subidos.
Dos hemisferios del cerebro: el arte amalgamado con la economía
Teniendo una carrera tan activa en la economía y la función pública, ¿cómo se cruzan estos dos mundos?
No se cruzan, son dos partes del cerebro y del alma diferentes, no tienen nada que ver. Es como quien tiene de hobby jugar al fútbol. Para mí es un hobby profesional: nunca gané plata con la música, siempre perdí, pero es una actividad totalmente compatible. Toco desde 1969. De chico estudié piano, abandoné, y a los 15 años me puse a estudiar guitarra y piano de vuelta de manera más seria. Mi primer grupo interesante se llamó Supermoco, en 1973.
¿Alguna vez pensó en dedicarse exclusivamente a la música?
Lo pude haber tenido como una fantasía en los 70 u 80, pero me di cuenta de que no iba por ahí en términos económicos. A mí siempre me encantó la matemática, el estudio y la investigación, y ahí encontré el sustento en la economía. En el fondo, sentí que mi música nunca iba a ser muy popular, porque me interesó más la creatividad y composición musical que la ejecución. Nunca fui tan bueno de instrumentista como para tocar en un supergrupo. Sabía que la improvisación aleatoria no era popular, así que nunca pensé vivir de la música. Pero conviven perfectamente: profesionalmente me dedico a la economía y artísticamente sigo explorando estas fronteras.
El show Rubisessions será el 5 de septiembre a las 20 en el Parque de la Innovación, Av. Udaondo 1003.
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Fuente: www.perfil.com
