Fin de una era para los diamantes naturales: De Beers frena por dos años su mayor mina de Sudáfrica ante el auge de las gemas artificiales


De Beers, el mayor productor de diamantes del mundo, frenará por dos años la producción de Venetia, su mayor mina de Sudáfrica, en una decisión que marca el fin de una era para los diamantes naturales ante el auge de las gemas artificiales.

En ese sentido, el yacimiento produjo 2,2 millones de quilates en 2025 y concentra cerca del 40% de la extracción del país.

La compañía había invertido US$ 2.300 millones para transformar la antigua explotación a cielo abierto en una mina subterránea que debía seguir activa hasta 2046. Sin embargo, la caída de la demanda, los costos operativos y el crecimiento de los diamantes de laboratorio obligaron a revisar el proyecto.

De Beers comunicó el 13 de julio de 2026 que planea frenar durante dos años la producción de Venetia. Durante ese período buscará reducir gastos, aplazar parte de sus inversiones y preparar la operación para un posible regreso cuando mejoren las condiciones del mercado.

La magnitud del parate se entiende por los números de la mina. Venetia produjo alrededor de 2,2 millones de quilates durante 2025, una cantidad equivalente a cerca del 40% de toda la extracción sudafricana y al 10% del volumen total de De Beers.

La decisión también encendió las alarmas entre los trabajadores. El principal sindicato minero del país advirtió que los recortes podrían alcanzar a más de 1.200 personas entre empleados directos y contratistas.

Venetia comenzó a operar en 1992 como una mina a cielo abierto. Cuando esa etapa se acercó a su final, De Beers avanzó con una conversión subterránea que demandó US$ 2.300 millones y empezó a producir en 2023.

El nuevo proyecto había sido presentado como una garantía para mantener la actividad hasta 2046. Sin embargo, la operación quedará en pausa pocos años después de su inauguración.

Las gemas creadas en laboratorio dejaron de ocupar un lugar marginal dentro de las joyerías. Su expansión fue especialmente fuerte en los anillos de compromiso, un segmento que durante décadas estuvo dominado por los diamantes extraídos de minas.

Según el Instituto Gemológico de América, los diamantes sintéticos tienen prácticamente la misma composición química, estructura cristalina y propiedades ópticas que los naturales.

Un diamante natural se forma bajo la superficie terrestre durante períodos geológicos. Los de laboratorio, en cambio, crecen dentro de reactores mediante técnicas de alta presión y temperatura o por deposición química de vapor.

El precio terminó de acelerar el cambio, y De Beers reconoció que el valor mayorista de los diamantes sintéticos cayó alrededor de un 90% desde 2018, cuando lanzó Lightbox, su propia marca de joyería con piedras de laboratorio.

Lightbox comenzó vendiendo sus diamantes a US$ 800 por quilate. En 2024 redujo parte de su catálogo a US$ 500 y, en mayo de 2025, De Beers anunció el cierre de la marca para volver a concentrar su negocio de joyería en las piedras naturales.

El freno en Sudáfrica se produce mientras Anglo American busca desprenderse de De Beers. La minera confirmó que el proceso de venta continúa y que la compañía de diamantes reducirá gastos e inversiones para atravesar la crisis del sector.

Anglo American pretende concentrar su cartera en el cobre y otros minerales utilizados en redes eléctricas, vehículos y sistemas de energía. Dentro de esa reorganización, los diamantes dejaron de ser una actividad prioritaria.

De Beers conservará presencia en el negocio de las piedras sintéticas, aunque lejos de las joyerías. Su filial Element Six produce diamantes para usos industriales, donde se aprovechan su dureza y su capacidad para conducir el calor.

Fuente: www.clarin.com

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