Arthur Schopenhauer, filósofo alemán: “El hombre común se preocupa por cómo pasar el tiempo; el hombre inteligente, por cómo usarlo”


Todos tenemos las mismas 24 horas, pero no todos las usamos de la misma manera. Entre el trabajo, las obligaciones, el ejercicio, el descanso, la familia y ese rato que queda para uno mismo, muchas veces el día termina antes de que haya tiempo para todo.
Además, vivimos con la sensación de que estar ocupados es algo positivo. Tener la agenda llena, hacer varias cosas a la vez y aprovechar cada minuto puede parecer sinónimo de una vida bien organizada.
Pero ¿estar haciendo cosas todo el tiempo significa realmente estar usando bien el tiempo?
Sobre esta diferencia reflexionó el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, uno de los pensadores más influyentes del siglo XIX.
En una de sus frases más conocidas plantea que la cuestión no pasa simplemente por cómo llenar las horas, sino por qué hacemos con ellas y a qué decidimos dedicar nuestra vida cotidiana.
“El hombre común se preocupa por cómo pasar el tiempo; el hombre inteligente, por cómo usarlo”, escribió Schopenhauer en Parerga y Paralipomena, una obra publicada en 1851 en la que reunió ensayos y reflexiones sobre distintos aspectos de la vida.
La frase plantea que pasar el tiempo y usarlo no son necesariamente lo mismo. En el primer caso, se trata de llenar las horas con distracciones, entretenimiento o actividades que hacemos casi por inercia.
En el segundo, de tener claro qué queremos hacer con ese tiempo y qué cosas merecen nuestra atención.
La reflexión no implica que haya que estar ocupado o ser productivo durante todo el día. Tampoco que descansar, divertirse o no hacer nada sea perder el tiempo.
La pregunta que propone Schopenhauer va por otro lado: ¿en qué elegimos gastar las horas?
En una época en la que se multiplican en redes sociales las rutinas que comienzan a las 4.00 para poder encontrar tiempo para todo -trabajar, descansar, hacer ejercicio, comer bien, estar con los seres queridos y también tener un espacio personal-, la frase adquiere otro sentido.
Para el filósofo alemán, tener una agenda llena no significa necesariamente aprovechar bien el tiempo.
Usarlo de verdad implica elegir qué cosas son importantes, qué actividades realmente queremos hacer y cuáles hacemos simplemente porque sentimos que debemos hacerlas.
siento que es raro esto … En la vida cotidiana, esto puede verse en esos momentos en los que no sabemos qué hacer si no tenemos algo programado. Mirar el celular, revisar las redes o buscar cualquier actividad para matar el tiempo se vuelve casi automático.
Fuente: www.clarin.com



