Erigen en México la catrina más grande del mundo: mide más de 30 metros y necesitó 140 personas para construirla


Una figura esquelética de más de 30 metros de altura, ataviada con un vestido rosa mexicano y flores en el cráneo, tomó el centro del Zócalo de la Ciudad de México para celebrar el Día de Muertos. Es la catrina más grande jamás construida para esta festividad y el corazón de la Megaofrenda que cada año convoca a locales y turistas en la plaza mayor de la capital.
La construcción del esqueleto —equivalente a un edificio de 11 pisos— demandó el trabajo de unas 140 personas: herreros, escultores, pintores, artistas textiles, iluminadores, electricistas y arquitectos. Para levantarla fue necesario recurrir a grandes grúas, una osamenta metálica y un complejo sistema de andamios.
Carlos Báez, director del taller de arte Xibalba, estuvo a cargo de la edificación. “Tuvo un nivel de complejidad altísimo. No es que nos pidan catrinas de estas dimensiones a cada rato”, dijo desde el Zócalo en declaraciones a la AFP.
La pieza también generó orgullo entre quienes la crearon. “El equipo se siente muy prendido, muy entusiasmado de ver que tuvimos capacidad de desarrollar esta pieza”, agregó Báez.
La catrina es una figura icónica de la cultura mexicana. Nació como sátira social, pero con el tiempo se convirtió en emblema del espíritu festivo y devoto con que México honra a sus muertos.
La gigantesca figura preside la Megaofrenda del Zócalo, una recreación monumental de los altares que millones de familias arman en sus casas durante estas fechas. Esos altares se adornan con flores de cempasúchil de color naranja intenso, papel de seda perforado con dibujos, veladoras y los alimentos preferidos de los seres queridos fallecidos.
La celebración tiene raíces prehispánicas vinculadas a creencias agrícolas. Tras la conquista española de 1521, se incorporaron tradiciones católicas. Hoy, el 1 y 2 de noviembre, según la creencia popular, las almas regresan temporalmente a la Tierra para reunirse con sus familias.
La magnitud de la obra no dejó indiferente a nadie. “Es impresionante y es imponente, además con la catedral de fondo y con la bandera y las flores, hasta se te pone la piel de gallina”, dijo Ari Piccioni, una turista argentina presente en el Zócalo.
El tatuador Pablo Cartagena coincidió en el impacto de la instalación. “¡Está increíble! Es así como un hito para los mexicanos y los extranjeros que vienen a ver la ciudad y el país y que se empapen un poco de nuestra cultura”, afirmó.
La popularidad internacional del Día de Muertos trajo consigo un fenómeno de masas con consecuencias no siempre bienvenidas. En Janitzio, una isla del estado de Michoacán cuyas celebraciones fueron reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2008, las autoridades cerraron el cementerio a los turistas por primera vez este año.
El motivo fue el colapso de tumbas, cruces y partes del muro perimetral del panteón por la presión de la multitud. Solo se permitió el ingreso a familiares de los enterrados allí y a sus amigos cercanos.
En la propia Ciudad de México, parte de los habitantes locales mantiene cierta distancia con el desfile de carrozas decoradas con catrinas que recorre la avenida principal. Esa procesión fue creada originalmente para la película de James Bond Spectre en 2015 y luego se incorporó a las celebraciones oficiales de la ciudad, aunque nunca formó parte de la tradición histórica.
Fuente: www.clarin.com



