Entra al corazón radiactivo de Chernobyl: así es uno de los trabajos más peligrosos del mundo


La imagen de un científico recorriendo el centro radiactivo de Chernobyl volvió a circular después de nuevos registros dentro de la zona de exclusión alrededor de la antigua central nuclear ucraniana. En detalle, cómo trabajan y qué riesgos siguen existiendo.

El desastre ocurrió el 26 de abril de 1986, cuando explotó el reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl, entonces parte de la Unión Soviética. La nube radiactiva se expandió por gran parte de Europa y obligó a evacuar ciudades enteras.

Algunas áreas mantienen niveles bajos de radiación y pueden atravesarse durante períodos limitados, pero otras siguen siendo extremadamente peligrosas y requieren protocolos mucho más estrictos.

Así es el trabajo más peligroso del mundo: el científico que recorre el centro radiactivo de Chernobyl

Trabajar dentro del centro radiactivo de Chernobyl implica seguir protocolos extremadamente estrictos. Cada persona que entra utiliza dispositivos para medir exposición acumulada y ropa preparada para reducir contacto con partículas contaminadas.

Uno de los mayores peligros no está solamente en el aire, sino en el polvo radiactivo que todavía permanece sobre pisos, techos, árboles y estructuras abandonadas.

Por eso muchos recorridos duran pocos minutos. Hay zonas donde los niveles de radiación cambian drásticamente de un punto a otro y obligan a modificar caminos constantemente.

Los científicos que trabajan allí estudian distintos fenómenos: degradación de materiales, movimiento de partículas radiactivas, contaminación del agua y comportamiento de ecosistemas afectados por décadas de exposición.

La estructura pesa más de 30.000 toneladas y fue diseñada para limitar liberaciones futuras de material contaminado. Aun así, el interior sigue siendo una de las zonas más peligrosas de toda la central.

Aunque muchas zonas de la región muestran hoy niveles relativamente bajos, el problema sigue concentrado en puntos específicos conocidos como “hot spots”.

Ahí aparecen restos de cesio-137, estroncio-90 y otros materiales radiactivos liberados durante la explosión de 1986.

En algunos sectores del Bosque Rojo, una de las áreas más contaminadas alrededor de la central, los científicos todavía registran niveles de radiación muy superiores a los normales.

El Bosque Rojo recibió ese nombre porque gran parte de los árboles se volvió rojiza después de absorber enormes cantidades de radiación tras el accidente.

Uno de los aspectos más estudiados en las últimas décadas fue el crecimiento de fauna dentro de la zona evacuada. Con la salida masiva de personas aparecieron lobos, alces, jabalíes, zorros y caballos de Przewalski en sectores donde antes predominaba actividad humana.

Ese fenómeno generó bastante debate científico. Algunos estudios encontraron alteraciones biológicas en insectos, aves y pequeños mamíferos expuestos a radiación prolongada.

Otros trabajos mostraron que la ausencia humana permitió una recuperación parcial de ecosistemas pese a la contaminación.

Por eso Chernobyl terminó convirtiéndose en una especie de laboratorio involuntario sobre cómo responde la naturaleza después de un desastre nuclear.

Los equipos utilizan sensores distribuidos en distintos sectores de la central para detectar variaciones repentinas de radiación, algo clave porque algunos materiales contaminados todavía pueden desplazarse por humedad, viento o incendios forestales dentro de la zona de exclusión.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior